Pedro Llorente. Foto: ABC
Imagen de Ángel Cuaresma
Publicado por Ángel Cuaresma

Se nos fue Pedro Llorente. Y escogió para viajar al Cielo la carretera de su amado Valle del Esgueva. Se nos fue el amigo de tantos años y me lo imagino llegando a la Gloria y tuteando a san Pedro, llamándole tocayo, con la sonrisa y la sorna de los verdaderos hombres sabios, con el gesto del que, sin perder la humildad, entiende que se puede presentar donde sea y a la hora que sea.

Para entrar en el Paraíso, eligió la hora de la comida, la de las grandes solemnidades, la que es tan importante en el medio rural que tanto quiso. Y por la tarde, a primera hora, ya tenía cita con San Isidro. Quizá por eso se fue tan pronto, súbito; quizá porque sabía de los muchos problemas del campo y llevaba urgencia en abordarlos con el patrón.

Porque, en el fondo, Pedro no va a hacer en el Cielo sino lo que durante décadas hizo aquí, entre nosotros: trabajar sin descanso por el incomprendido mundo de nuestros pueblos: Tierra de Campos, Montes Torozos, el Valle del Esgueva (su Villarmentero nunca le olvidará), la primera de nuestras denominaciones de Origen (la de Rueda), las concentraciones parcelarias, la sanidad animal, la industria agropecuaria. Bromeaba, hace muchos años, con este humilde columnista sobre el hecho de haber estado al frente de una dirección general que abarcaba dos especialidades posteriormente desdobladas. “Y cobraba sólo un sueldo”, recalcaba, él, que siempre fue ejemplo de generosidad y nunca ambicionó sino sacar adelante planes de desarrollo, nuevas formas de trabajar, métodos para generar riqueza en las zonas más desfavorecidas.

Se nos fue al volante de un modesto coche. Pedro que, a sus conductores siempre les decía: “No pase de 120”, y eso en autovía o autopista, claro está. Él, que viajaba todos los días por el valle. Hasta a una intoxicación alimentaria sobrevivimos una vez, aunque no diré dónde para no perjudicar a nadie.

Sus amigos son-somos incontables. Algunos, los de la tertulia del martes, nos quedaremos sin oír, de primera mano, su opinión sobre la moción de censura, el nuevo gobierno o las primarias en el PP. Se lo dejamos a los ángeles que lo reclamaron recién estrenado el verano.

Quién sabe, Lali, quizás las lágrimas derramadas estos días aclaren un poco esa vista por la que sabes que le preguntábamos a diario, siempre confiando en una mejora. “Al menos, no va para atrás”, nos decía con optimismo. Pedro fue tus ojos. Hoy, es la luz que te orientará en cada consulta, en cada reunión familiar, en cada caminar por esta vida que tenemos que seguir viviendo aunque sea de otra manera.

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