Ante lo que califican “nefasta” gestión que la Administración central y las diferentes administraciones regionales han realizado durante los últimos años, las organizaciones ASCEL, Ecologistas en Acción, Lobo Marley y WWF reclaman un “cambio radical” que garantice la supervivencia del lobo, una especie que consideran “clave” en la conservación de los ecosistemas.

Ante este hecho, estas organizaciones consideran “imprescindible” pasar de su actual persecución a través de la caza y los llamados controles de población, a una gestión como especie protegida que incluya la elaboración de planes de recuperación, la persecución del furtivismo y la puesta en marcha de campañas de educación y concienciación, “siempre desde la premisa de que el lobo vale más vivo que muerto”. También estiman “esencial que se fomente la coexistencia entre el lobo y la ganadería extensiva”.

El conjunto de estas organizaciones remitirán sus propuestas a las diferentes formaciones políticas pidiendo que se comprometan públicamente a su aplicación en el caso de que gobiernen.

 

Aumento de las poblaciones en Castilla y León

Según un informe sobre el estado de las poblaciones de lobo ibérico en Castilla y León, elaborado por la Administración autonómica y hecho público hace un año, la Comunidad presentaba un total de 179 manadas de lobos, lo que representa un incremento del 20 % con respecto al censo de 2001, de las que 152 corresponden al norte del río Duero (132 en el año 2001) y 27 manadas al sur del Duero (17 en 2001). La reproducción se ha confirmado en el 73 % de las manadas, y se calcula que, en época estival, y considerando tanto los ejemplares que componen las manadas como los solitarios, en Castilla y León campean 1.600 lobos.

Por provincias, Ávila cuenta con seis manadas, Burgos con 17, León con 54, Palencia con 29, Salamanca tiene tres, Segovia diez, Soria cuatro, Valladolid con 11 y Zamora 45.

Al sur del Duero, donde la especie está protegida por la Unión Europea, el área de distribución del lobo ha aumentado en un 26 % (260 cuadrículas con presencia de la especie frente a 208 en el censo del año 2001). Asimismo, el incremento de manadas respecto a 2001 es notable y ello supone que esta especie está en disposición para avanzar hacia el sur en su área de distribución.

Al norte del río Duero, la población del lobo también se incrementa de una forma especialmente próspera en el tercio norte (reservas regionales de caza en León y Palencia), en el oeste leonés y en la provincia de Zamora.

En la franja más oriental de Castilla y León (alto Ebro y Sistema Ibérico en Burgos y Soria) los ejemplares mantienen pocos grupos familiares si se toma como referencia la buena calidad potencial del medio y la alta disponibilidad de alimento de la zona. En lo que respecta a la zona centro de Castilla y León, meseta castellana y Tierra de Campos, el lobo está presente de forma homogénea, pese a que el informe apunta a un ligero descenso de la población potenciado por las limitaciones al depósito de carroñas establecidas por la Unión Europea tras la crisis de las vacas locas.

Por otra parte, hay que destacar que un buen número de manadas campean en cuadrículas limítrofes con otras regiones españolas y con Portugal, por lo que es esencial el censo nacional para evitar dobles conteos, tanto en las manadas detectadas en Castilla y León como en el resto de censos autonómicos.

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