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La Xunta de Galicia ha recogido, en las zonas plagadas, un total de 370 toneladas de tubérculo para su destrucción desde que se detectó en Galicia la presencia de la polilla guatemalteca de la patata en el año 2015. La mayor parte de ellas (315) se recogieron el pasado año.

A pesar de casi duplicar en el 2017 el número de trampas (se pasó de 800 instaladas en 2016 a 1.500 el pasado año) se capturaron en toda Galicia un 40% menos de individuos del insecto (se pasó de capturar 16.000 a 9.500). El operativo de recogida organizado por el gobierno gallego para hacer frente a este problema, que está dotado con 20 furgonetas, 40 operarios, dos técnicos y dos coordinadores provinciales, con una inversión que sólo en el año 2017 se aproximó a los 1,3 millones de euros.

Así, ya en 2015 estableció una serie de medidas urgentes, tales cómo prohibir la comercialización y salida de tubérculos producidos en las zonas demarcadas, colocar trampas de feromonas de captura de adultos, realizar tratamientos fitosanitaros en las parcelas afectadas, obligar a usar únicamente siembre certificada libre de plaga y recoger y destruir todas las patatas dañadas y de los restos de cosecha.

A continuación se siguió actuando para controlar la plaga, reforzando la vigilancia en todo el territorio de Galicia. Así, se colocaron redes de trampeo en las zonas plagada y tampón, así como en las principales áreas productoras de patata y en el resto del territorio gallego, principalmente en las zonas con tradición de cultivo de tubérculo, para conocer, en todo momento, la posible presencia de esta plaga.

Todas estas labores se complementaron con multitud de charlas informativas para los interesados, con el deber de declarar, por parte de los propietarios, las parcelas sembradas y con el control del movimiento de patata producida en zona plagada, dentro de ella y entre esta y el área tampón (cordón de seguridad) por parte de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

Todo este paquete de medidas aplicadas en Galicia, aseguran desde el Gobierno Autonómico, es aún más restrictiva que lo que establece la normativa estatal y de otras comunidades en el control de la plaga, con el objetivo de detener su expansión y, sobre todo, para evitar que llegue a zonas de producción y especialmente la áreas de la Indicación Geográfica Protegida “Patata de Galicia”.

Muxía

En Muxía, el último ayuntamiento en el que se detectó la presencia del insecto, comenzó el pasado 25 de abril, la recogida de patata, tras la puesta en marcha durante los dos últimos días del dispositivo informativo para comunicar el recorrido de las furgonetas en las que se trasladarán los tubérculos. En esta primera jornada se recogieron más de 8 toneladas.

El operativo de recogida empezó por la parroquia de San Martiño de Ozón, donde se detectaron los positivos. Por el de ahora, siguen sin registrarse nuevos incidentes en cuanto a la aparición del insecto en este municipio coruñés, tras la localización de los primeros casos en marzo pasado.

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