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  • Nila Quindós y su pareja dan vida a 'De osos y colmenas', una empresa apícola innovadora en plena Reserva de la Biosfera Valle de Laciana

“Apasionados de la vida en plena montaña”, así se presentan Nila Quindós y Ramiro, juntos dieron vida hace tres años a la empresa De Osos y Colmenas, en Sosas de Laciana (Villablino, León). En este tiempo, su trayectoria y su apuesta por la calidad y la innovación han sido galardonados con varios premios como la mejor miel de León en 2015 o el segundo puesto en la categoría de mieles oscuras de España en 2016. Nila trasmite su pasión por la montaña y por sus abejas, “las que más trabajan de la empresa”, en cada palabra. Aunque provienen del mundo urbano, tenían claro que querían un futuro vinculado a la montaña y el destino laboral les llevó a la estación de esquí de Leitariegos. En la pequeña localidad de Sosas de Laciana se iniciaron en el mundo de la apicultura, primero para autoconsumo y, desde hace tres años, a nivel profesional.

Tienen en torno a un centenar de colmenas en ecológico y eso obliga a un “crecimiento lento”, pero eso no ha sido obstáculo para crecer en ideas. Una de ellas, cuanto menos, llama la atención: se trata de convertir la cera de las colmenas en un producto con el que untar tablas de surf y esquíes de cualquier parte del mundo. Según explica Nila, “al tener un crecimiento lento en ecológico, no queríamos basarnos solo en la miel, hay que sacar el máximo partido posible. Con este producto, ayudamos a dejar una huella limpia en el entorno con un material ecológico, se trata de trabajar la cera y añadirle algún componente que le dé dureza”, de esta manera se enceran esquíes, piraguas o tablas de surf con un producto natural, que cuida el medio ambiente y que evita que el mar, los ríos o la montaña se contaminen con productos químicos. 

Esa búsqueda del aprovechamiento máximo de lo que producen sus colmenas les ha llevado también a trabajar los propóleos, “resinas bioactivas que tienen muchos principios activos” y que, explica Nila, es lo que antiguamente se conocía como 'polvo de momia'. Actualmente, tienen reconocimiento mundial los propóleos verdes de Brasil, pero en Europa queda mucho por hacer a nivel comercial. “Se ha demostrado que tiene muchos principio activos y ahora hay que caracterizar el propóleos de cada zona y asegurarse de que estén recolectados en zonas no contaminadas”, añade.

 

“La mujer siempre trabajó mucho, la diferencia es que ahora se ve más”

Nila Quindós es uno de los miles de ejemplos de mujeres rurales emprendedoras de la provincia de León que hoy celebran su día internacional, ella se confiesa “encantada” de vivir en la montaña, donde se ha encontrado con mujeres con “mucha fuerza” y, “sin buscarlo” ha terminado vinculada a una red de mujeres que, por ejemplo, han realizado el diseño de su empresa o se encargan de la empresa que hace los envíos. Son ellas, incide, “las que más están tirando y buscando alternativas, son las que más buscan salidas”, algo que ahora se ve más, pero que siempre ha sido así, “ha cambiado la visibilidad, la mujer rural siempre trabajó mucho y tiró por mucho, fuera y dentro de casa, pero ahora se ve mas y antes estaba más oculto”.

De Osos y Colmenas es también innovadora en proponer a los consumidores de su miel apadrinar una colmena y tienen ya en torno a 25 padrinos que, en primavera, “adelantan el dinero de la colmena y después pueden visitarla, conocerla, recibir información directa para sentir el producto como suyo y, cuando termina la temporada, llevarse el importe que han pagado en productos”.

El nombre de la empresa lleva implícito los compañeros con los que conviven a diario, los osos, porque están en la zona con mayor densidad de estos plantígrados en la Península Ibérica y, de hecho, algunos de sus colmenares están en zonas de paso, pero eso no es un problema “poniendo un buen cercado, hay otros animales más pequeños que son más conflictivos”.

Los productos de De Osos y Colmenas se venden a través de Internet en www.deososycolmenas.com y en tiendas físicas de León y Gijón, este año esperan abrir también en Valladolid y Madrid, pero “poco a poco porque no hay mucha producción”. En su caso, este año ha sido peor en mortandad de abejas que el pasado con la sequía. Anualmente producen, en una campaña normal, en torno a 1.500 kilos de miel

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