Diego Villacorta - Agronews CyL
  • El Grupo Campo Grande nace con carácter nacional aunque las reuniones se producen en Valladolid  para poner luz en un tema que genera tantas discrepancias.

¿Imaginan en una misma mesa a ganaderos y conservacionistas hablando sobre el lobo ibérico? Pues ya no es solo imaginación, sino realidad. El Grupo Campo Grande decidió dar a conocer a finales del pasado mes de julio todo aquello que han decidido poner sobre la mesa un debate que genera controversia en uno y otro lado del sector.

 

El proyecto, que germinó a raíz de una propuesta de la Fundación Entretantos en Valladolid hace casi tres años, intenta a abordar la coexistencia entre el pastoreo y las poblaciones de lobo ibérico, desde las diferentes posturas y enfoques de sus miembros: “Siempre nos ha preocupado mucho este tema, nos ha parecido uno de los conflictos más agresivos que está causando grandes daños tanto a la conservación de la naturaleza como de la propia ganadería extensiva” reconoce Pedro Mari Herrera, uno de los miembros de la fundación en una entrevista para esRadio Castilla y León.

 

"Queremos tener a gente experta para que se hable del problema real y buscar una solución"

Es entonces cuando deciden constituir este grupo en el que se debaten los “nuevos riesgos” a los que, dicen, se enfrenta el lobo así como la depredación que, cada vez más, sufre la cabaña ganadera de toda España. Una realidad que se acrecienta sobre todo al Sur del Duero donde las informaciones sobre ataques son muy comunes y los cánidos cuentan con un estatus especial. El objetivo, según reconoce Herrera no es solucionar el problema sino actuar como mediadores: “queremos contar con investigadores, gente experta para ayudar a amortiguar el conflicto, de lo que se hable sea del problema real e intentar ponernos a pensar una solución”.

 

Fue en esa reunión de finales de julio donde también presentaron un documento de acuerdos, alcanzado en el seno de este grupo, tras un “largo proceso de debate, donde las partes enfrentadas en este conflicto han podido debatir libremente, en un clima de respeto, confianza mutua y voluntad de solucionar el problema”. Aseguran tener claro que no hay medidas concretas que se puedan aplicar para solucionar el problema pero sí acciones que ayuden a combatirlo: “Hay que enfocar de manera muy distinta las compensaciones, no solo tener en cuenta el daño que se produce en el momento a la cabaña sino las pérdidas por estrés o abortos; es muy importante reducir la burocracia pesada que hay sobre el asunto”.

 

 

El debate del control poblacional

Pero, además, hay otro asunto en esa mesa que genera discrepancias, el control poblacional. Herrera considera que hay gente dentro del grupo que quiere que se aplique a toda costa “aunque no se haya demostrado su eficacia” mientras que otros creen que se debe abordar desde el prisma cinegético: “Hay quien considera que hay que matar muchos lobos como solución cuando no es posible por el estatus que tiene la especie, es importante que los ganaderos estén bien asesorados, que puedan implementar medidas, entrenar a los perros sabiendo que las medidas preventivas no bastan por sí solas; si hay lobos, va a haber depredación”.

 

"Es un problema de todos, de la sociedad"

Eso sí, cree que hay que intentar buscar una convivencia que nunca va a ser pacífica, "porque los lobos comen ovejas y a ningún pastor le gusta eso" ¿La solución? "Se debe garantizar la coexistencia importante para el ecosistema en toda España”. Y en esa labor se centran las principales labores del grupo, con debate y colaboración partiendo como una iniciativa privada sin intervención de lo público: “En el momento en el que un foro de este tipo está la Administración sin haberse comprometido de antemano a ejercer el tratamiento entre iguales, se termina convirtiendo en un partido de tenis. Y nosotros queremos que la gente que lidia con este problema cada día, de ganaderos a técnicos, asuma que es un problema de la sociedad; Todos tenemos un depredador que compite por las mismas especies que nosotros y ahora toca proponer soluciones positivas” matiza.

 

Asegura que hay medidas que están resultando positivas, de hecho algunos ganaderos "ceden" y consiguen aceptar que podrán tener ciertas pérdidas en su cabaña, pero solo esto es aceptable, según zanja Pedro Mari Herrera “siempre que las otras medidas de apoyo funcionen, al igual que algunos ecologistas “tienen que aceptar medidas drásticas” que puedan no gustarles. En definitiva, se trata de una negociación dura que trate de poner coto a un problema que, de momento necesita reflexión en el sector, sino control. Autocontrol.

 

 

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