Las Cooperativas Agro-alimentarias plantea a los candidatos a las elecciones al Parlamento Europeo para la legislatura 2014-2020 sus prioridades.

El sector agroalimentario es el principal sector económico de la UE que, junto con otros directamente vinculados, da empleo a más de 40 millones de personas; desde las industrias de suministros e insumos a la agricultura, a la transformación, a la comercialización, incluyendo las ventas directas. Las explotaciones familiares desempeñan un papel fundamental, ocupan el 80% del territorio y constituyen la piedra angular de las economías rurales europeas.

La producción de alimentos y de materias primas es estratégico para Europa y el mundo. La UE se ha convertido en el primer importador y exportador de alimentos, manteniendo sus mercados totalmente abiertos a los países menos avanzados y otorgando importantes ayudas económicas para que estos desarrollen su propia agricultura. La UE es de largo el mayor donante mundial de ayuda al desarrollo, superior a la del resto de países desarrollados juntos.

Según estimaciones de la FAO se prevé un aumento de la población mundial en 2050, lo que requerirá aumentar la producción de alimentos en un 70%, prestando atención a la escasez de recursos naturales, la preservación del medioambiente y un desarrollo territorial equilibrado. Por tanto, estamos hablando de un sector fundamental para la vida y el desarrollo básico del ser humano.

En la UE existen 14 millones de agricultores y ganaderos, de los que la mitad están organizados entorno a sus propias empresas cooperativas agroalimentarias de todo tipo y dimensión, alrededor de las 40.000 en la UE que dan empleo directo a 600.000 personas y facturan unos 300.000 millones de € al año.

En España existen 3.861 cooperativas agroalimentarias que facturaron en 2011 más de 25.732 millones/€, agruparon a cerca de 1 millón de socios productores, representando alrededor del 50% de la producción final agraria y el 25% del total de la industria agroalimentaria española.

Las cooperativas agroalimentarias, por ser empresas de sus socios productores, gobernadas democráticamente por ellos y al servicio de estos, les proporcionan acceso al mercado, les ayudan a captar mayor valor de la cadena alimentaria para sus producciones y generan economías de escala tanto en la reducción de los costes de producción y la posibilidad de abordar inversiones productivas. Como son empresas de los propios agricultores y ganaderos están íntimamente vinculados al territorio y tienen una vocación de permanencia que no garantizan otro tipo de empresas.

Teniendo en cuenta estos elementos, el sector cooperativo y agroalimentario español y de la UE se enfrenta desde hace más de una década a retos fundamentales que tienen un impacto directo en la sostenibilidad económica, medioambiental y social entre los que destacamos:

I.     Desregulación  de  los  Mercados:  La  paulatina  desregulación  de  los mercados causada por las continuas reformas de la PAC en los últimos años, y una mayor competencia internacional provocan frecuentemente volatilidad en  los  precios,  periódicas  crisis  de  mercado  y  la  imposibilidad  de implementar estrategias productivas estables a medio o largo plazo.

II.   Desequilibrio de la cadena de valor: La concentración de la gran distribución y de las industrias de suministros frente a la atomización de la producción y de la industria alimentaria provoca desequilibrio y unas relaciones comerciales caracterizadas por un poder de negociación muy desigual que desembocan a menudo en prácticas comerciales desleales, abusivas condiciones de contratación y presiones de precios que sufren, sobre todo, los eslabones más débiles en la cadena, los productores y sus cooperativas.

III.     Exigente acervo comunitario: Las normas de respeto al medioambiente, la calidad y el bienestar animal hacen que las producciones comunitarias cumplan unos estándares muy superiores a nuestros competidores. Al no exigir reciprocidad en las importaciones la UE parte de una situación de desventaja competitiva en los mercados internacionales e incluso dentro de la UE, donde a los productos importados no se les exige cumplir con normas productivas para los obtenidos en la UE.

IV.    Reformas de la PAC. Las últimas reformas de la PAC han pasado de la gestión y el apoyo a la producción a un sistema basado en la superficie con un fuerte enfoque medioambiental a través de pagos directos desacoplados, lo que reduce las herramientas estructurales y económicas para adaptarse a la realidad volátil y cambiante que se observa en el mercado.

V.     Escasa inversión en I+D+i. El sector productor tiene todavía un fuerte déficit en este campo, que resulta clave para la competitividad, la gestión medioambiental y el desarrollo económico en las zonas rurales.   Por otro lado, la excesiva carga contractual y de garantías que exige la normativa comunitaria a la hora de investigar y aplicar innovaciones productivas provoca que muchas empresas europeas renuncien a invertir en la UE y desplacen sus inversiones a otros lugares con mayor respaldo y menos trabas político administrativas.

 

Prioridades  estratégicas  para  Cooperativas  Agro-alimentarias  UE 2014-2020

 

Necesidad de instrumentos de gestión de mercados capaces de prevenir crisis graves del mercado alimentario y paliar la volatilidad de precios

La PAC ya no es una política intervencionista. Las tres cuartas partes de su presupuesto se destinan a los pagos directos desacoplados de la producción y vinculados a criterios medioambientales. En la actualidad solamente existen unos instrumentos de intervención muy limitados y para ciertos sectores a modo de red de seguridad.

Esta situación nos está demostrando que el sector está expuesto a constantes episodios de volatilidad de precios con fuertes repercusiones en muchas zonas productivas de la UE, especialmente en aquellos sectores menos estructurados, poniendo en peligro su viabilidad económica y la única actividad económica relevante de tales zonas productivas, que sigue siendo en todos los casos absolutamente necesarias para un correcto funcionamiento del mercado.

En la próxima legislatura cualquier revisión de la PAC, ya sea intermedia o para la PAC post 2020, quizás abra el debate sobre la gestión de los mercados y su papel. Cooperativas Agro-alimentarias ya ha propuesto en el transcurso del actual proceso de reforma un sistema de intervención pública o privada configurado alrededor de elementos objetivos de oferta y demanda, controlado por la Comisión Europea y que sirva para prevenir crisis graves de mercado y paliar la volatilidad de precios.

El objetivo de estos instrumentos no debe ser otro que asegurar un funcionamiento de mercado transparente y menos especulativo. Este debate ya se propuso a nivel internacional por la Presidencia Francesa del G30, donde se puso de manifiesto entre los mayores productores mundiales de materias primas la necesidad de contar con un mayor control de los mercados de las producciones agrícolas a nivel mundial para evitar precios excesivamente efímeros que suelen provocar efectos no deseados para la población, especialmente para la de los países menos desarrollados.

 

·       Equilibrio de la cadena de valor. La necesidad de concentrar la oferta y la integración cooperativa.

La fuerte atomización de la producción y la industria agroalimentaria, frente a un sector de suministros agrarios (fertilizantes, semillas, fitosanitarios, carburantes, etc…)  por un lado, y una distribución minorista muy concentrada provoca un claro desequilibrio de la cadena de valor que se traduce en un poder de negociación muy desigual entre actores. Esto desemboca, a menudo, en abusos en la relación comercial y desajustes importantes en la configuración de los precios, que unido a la  volatilidad  propia  de  un  sector  productor  desregulado  pone  en  peligro  la viabilidad de gran número de explotaciones y cooperativas agroalimentarias por su incapacidad de defender el valor de sus producciones en el mercado y, por tanto, de seguir estrategias comerciales y de inversión a medio y largo plazo. Este diagnóstico ha sido asimilado tanto por la Comisión Europea como el Parlamento Europeo en múltiples resoluciones.

Cooperativas Agro-alimentarias considera fundamental reequilibrar la cadena a través de la concentración de la oferta y la integración de los productores en cooperativas u organizaciones de productores de dimensión relevante en el mercado. Para ello se requiere una política estructural que apoye e incentive la concentración de los productores en estas entidades a través de políticas activas sectoriales o a través de las medidas recogidas en la política de Desarrollo Rural.

Un estudio encargado por la Comisión Europea de 2012 sobre el papel de las cooperativas agrarias en la UE ha puesto de manifiesto que las Cooperativas son fundamentales para la viabilidad de las explotaciones de los productores europeos. El desarrollo de cooperativas dimensionadas y capaces de actuar en el mercado son la mejor arma que tienen sus socios productores para acceder al mercado y hacer que sus explotaciones sean económicamente más viables y competitivas.

En el marco de la  futura PAC o reforma de la actual este punto debe ser central a la hora de diseñar sus futuras medidas. Por eso, seguimos insistiendo que se orienten y se sigan potenciando las políticas de integración, así como el diseño de estrategias que favorezcan la internacionalización de nuestros productos con inversiones, incluso colectivas e inter cooperativas, en innovación. En este campo, Cooperativas Agro-alimentarias de España nos proponemos seguir trabajando, avanzando en la transformación y aportando el mayor valor añadido a nuestros productos.

 

·       Política Comercial. Mejor una negociación comercial multilateral que acuerdos bilaterales y regionales.

Tras más de una década de negociaciones, la denominada Ronda de Doha, que debería haber desembocado ya en un acuerdo multilateral para la liberalización del comercio internacional, incluido el sector agrícola, está en punto muerto. Por ello, la UE lleva unos años renovando y abriendo procesos de negociación comercial bilaterales y regionales. Estos procesos suelen ser menos transparentes y más complejos.

Cooperativas Agro-alimentarias prefiere un sistema de negociaciones multilateral que tenga en cuenta las especificidades del sector agrícola y ganadero de la UE, que cree un sistema alimentario mundial que de transparencia y tenga en cuenta aspectos cruciales como la seguridad alimentaria, el respeto al medioambiente, la calidad y las indicaciones geográficas que vinculan el producto a su entorno productivo.

Cualquier negociación a nivel bilateral o regional que concluya la UE debe tener en cuenta el respeto a las estrictas condiciones de producción de la UE y no cometer el error de utilizar el sector agrícola como moneda de cambio. Éste sector es, por su gran potencial y peso económico, estratégico y clave para mantener un sistema económico sostenible con gran impacto en la economía, en el medioambiente y en la viabilidad económica de las zonas rurales.

 

·       La  PAC  debe  seguir  siendo  una  política  comunitaria  sólida  y  que fomente el modelo de producción europeo y su sector agroalimentario. Menos PAC es menos UE.

La PAC sigue siendo la única política realmente comunitaria que asegura la producción de alimentos de calidad a precios razonables para todos los europeos, siendo uno de los mercados más competitivos e integrados del mundo.

El sector productor es fundamental para mantener una industria agroalimentaria que, junto con los sectores vinculados de insumos y distribución  aportan 40 millones de empleos a la economía europea. Es el primer sector manufacturero de la economía europea.

Existe un gran potencial en los mercados internacionales para la producción española  y  comunitaria, especialmente por  el  sistema  europeo  de  producción basado en la calidad y la seguridad de los alimentos, que lo hacen sostenible desde el punto de vista económico, medioambiental y social. La producción comunitaria es sinónimo de calidad.

La agricultura y la ganadería europea son fundamentales para una buena gestión del  territorio,  la  lucha  contra  el  cambio  climático  y  el  mantenimiento  de  la biodiversidad y del medioambiente, y fomenta la viabilidad económica fuera de las zonas urbanas.

La revisión Intermedia de la PAC 2014-2020 recientemente aprobada no debe poner en duda los acuerdos alcanzados, para evitar una mayor incertidumbre en un sector que está continuamente reformándose. Sí deben, sobre todo, valorarse y evaluarse las necesidades del sector productor y agroalimentario para mantener su posición estratégica en la UE y en un mundo con recursos limitados y necesidades alimentarias crecientes.

 

·     Se debe de reforzar el papel del sector agroalimentario a través de la I+D+i.

El sector agroalimentario europeo es líder mundial en productos de calidad. Hay que seguir apostando por políticas que incentiven la innovación e investigación aplicada tanto a nivel productivo y de procesos, para adaptar la actividad a las exigentes condiciones medioambientales, como en la transformación y creación de nuevos y mejores productos que ayuden a diferenciar la producción europea del resto de nuestros competidores.

La UE debe fundamentar principalmente su competitividad y productividad a través de la  I+D+i, base de  una economía competitiva y  sostenible desde sus  tres ángulos, la económica, la medioambiental y la social. Por tanto, no solamente debe haber una reglamentación que incentive la actividad investigadora e innovadora y su aplicación en el sector; también hay que hacer un importante esfuerzo para que el controvertido debate sobre los avances biotecnológicos estén basados en la evidencia científica y no tanto en posturas ideológicas, sin que ello implique abandonar una aplicación racional del principio de precaución.

 

·El Parlamento Europeo debe consolidar en esta legislatura su papel de co-decisor en las políticas comunitarias. Hacemos un llamamiento a la participación de nuestros socios y colaboradores a participar en las elecciones a Parlamento Europeo 2014-2020.

Tras el tratado de Lisboa el Parlamento Europeo está llamado a ser el depositario directo de la representatividad de los europeos, legitimado por la sociedad en las Instituciones Comunitarias y dando una visión más europeísta en la toma de decisiones frente a un Consejo más centrado en defender la visión de los Estados miembros.

Cooperativas Agro-alimentarias es partidaria de un Parlamento Europeo fuerte que vele por el valor de las políticas comunitarias y legitime socialmente sus decisiones. Por ello, pedimos al sector cooperativo agroalimentario español, compuesto por más de un millón de socios productores y más de 90.000 trabajadores, así como a toda la cadena agroalimentaria en general una participación masiva e implicada para votar en las próximas elecciones al Parlamento Europeo que se celebrarán entre los próximos 21 y 25 de mayo.

No habrá sector agroalimentario pleno sin UE, y no habrá UE sin un sector agroalimentario sólido.

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