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La Asociación GREFA ha denunciado en un comunicado de prensa que el uso de bromadiolona en los municipios palentinos de Capillas y Boada está poniendo en riesgo el proyecto pilota desarrollado por esta agrupación de control biológico de la población de topillo reintroduciendo aves depredadoras que se alimentan de estos roedores como el cernícalo y la lechuza.

Se da la circunstancia de que la zona donde se está echando veneno forma parte de una Zona de Especial Protección para las Aves, la ZEPA “La Nava-Campos Sur”, incluida en la Red Natura 2000 de la Unión Europea. GREFA acudirá al Seprona de la Guardia Civil para denunciar estos hechos, que están teniendo lugar en plena época de cría de la avifauna objeto de protección, e informará de los mismos a Bruselas, por entender que pueden suponer una vulneración de la legislación ambiental comunitaria.

Además,  con el reparto del veneno en las mismas zonas donde se realiza este estudio, los especialistas temen que se eche por tierra años de investigación por dos motivos: uno, que la mortandad de topillos que pueda ocasionar la bromadiolona en los próximos días impida evaluar la eficacia del control biológico que ejercen los depredadores naturales y, más grave aún, que estos acaben intoxicados al ingerir presas con veneno.

Los ornitólogos calculan que una pareja de cernícalo vulgar puede capturar unos 700 topillos durante la temporada reproductora. En las 2.000 hectáreas del sur palentino donde trabajan GREFA y el CSIC se calcula que viven unas sesenta parejas de cernícalos vulgares, una de las mayores densidades de la especie registradas en Castilla y León, en buena medida gracias a la ayuda que ha supuesto para estas aves las cajas nido instaladas. Es fácil calcular el potencial de depredación que tiene esta población de rapaces durante los meses en los que crían a sus pollos: 42.000 topillos.

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