
La declaración de la presidenta de la Comisión Europea marca un punto de inflexión histórico en la política comercial de la Unión Europea. Con el respaldo del Consejo al acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, Europa abre en 2026 una nueva etapa de relaciones económicas, estratégicas y políticas con América Latina. Tras 25 años de negociaciones, el pacto da lugar a un mercado conjunto de 700 millones de personas, convirtiéndose en la mayor zona de libre comercio del mundo.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, subrayó que esta decisión no es solo económica, sino profundamente estratégica, en un contexto global cada vez más hostil, fragmentado y transaccional.
Un mensaje político claro al inicio de 2026
La declaración comienza situando el acuerdo en un contexto geopolítico preciso. Con el nuevo año en marcha, Europa envía una señal inequívoca sobre sus prioridades: reforzar la competitividad, crear crecimiento y oportunidades para empresas y ciudadanos, y diversificar sus relaciones comerciales para reducir dependencias externas.
En palabras de la presidenta, el acuerdo refleja también el compromiso europeo con el fortalecimiento de las alianzas internacionales. En un mundo donde el comercio y las dependencias se utilizan cada vez más como instrumentos de presión, la UE opta por abrirse, cooperar y construir asociaciones duraderas.
De una promesa política a una decisión histórica
Hace apenas tres semanas, durante el Consejo Europeo, la UE trasladó a sus socios del Mercosur el compromiso de avanzar decisivamente en el acuerdo. Según la declaración, en ese breve periodo se ha trabajado de forma intensa con los Estados miembros y con las partes interesadas para cumplir esa promesa.
El resultado es la decisión del Consejo que permite seguir adelante con el proceso de ratificación. Von der Leyen destacó el papel del liderazgo político en América Latina, en particular el del presidente brasileño Lula, así como la buena cooperación mantenida con él y el inicio de la Presidencia paraguaya del Mercosur, bajo la cual se espera firmar el acuerdo definitivo.
25 años de negociaciones para un acuerdo sustantivo
El acuerdo UE–Mercosur es descrito como sustantivo, equilibrado y mutuamente beneficioso. No se trata únicamente de reducir aranceles, sino de inaugurar una nueva era de comercio y cooperación entre dos regiones con fuertes vínculos históricos y económicos.
Para la Comisión Europea, este pacto es también un reflejo de la solidez de la relación entre Europa y América Latina, y un instrumento para estrechar aún más esos lazos en un momento de reconfiguración del orden global.
Un mercado de 700 millones de personas
Uno de los datos clave del acuerdo es su dimensión económica. Con su entrada en vigor, se creará un mercado integrado de 700 millones de consumidores, lo que lo convierte en la mayor zona de libre comercio del mundo.
El mensaje político que lanza Europa es claro:
la asociación genera prosperidad y la apertura impulsa el progreso. Frente a la tentación del proteccionismo, la UE apuesta por reglas claras, cooperación y beneficios compartidos.
Europa marca su propio rumbo en un mundo más hostil
La presidenta subrayó que este acuerdo es una prueba de la perseverancia europea para cumplir sus compromisos. En un entorno internacional donde el comercio se instrumentaliza y las relaciones se vuelven más transaccionales, la UE quiere presentarse como un socio previsible, fiable y coherente.
El acuerdo UE–Mercosur refuerza la idea de que Europa no actúa a la defensiva, sino que define su propio camino, basado en la cooperación, el respeto a las reglas y la creación de valor compartido.
Beneficios directos para empresas y ciudadanos europeos
La declaración dedica un apartado específico a explicar por qué este acuerdo es positivo para Europa:
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60.000 empresas europeas exportan actualmente al Mercosur.
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La mitad de ellas son pymes, que se beneficiarán especialmente del acuerdo.
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Se estima un ahorro de unos 4.000 millones de euros al año en derechos de exportación gracias a la reducción de aranceles.
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Se simplificarán los procedimientos aduaneros, reduciendo costes administrativos.
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Las empresas europeas tendrán mejor acceso a materias primas fundamentales, un aspecto clave para la autonomía estratégica de la UE.
Estos elementos refuerzan la competitividad de la economía europea y mejoran las oportunidades de crecimiento, especialmente para las pequeñas y medianas empresas.
Salvaguardias para agricultores y sector agrario
Uno de los puntos más sensibles del acuerdo ha sido el impacto sobre la agricultura europea. La presidenta reconoció explícitamente las preocupaciones del sector agrario y aseguró que la Comisión ha actuado en consecuencia.
El acuerdo incluye salvaguardias sólidas para proteger los medios de vida de los agricultores europeos. Además, la UE reforzará los controles sobre las importaciones, subrayando que las normas deben cumplirse por todos los actores, incluidos los importadores.
Este enfoque busca equilibrar la apertura comercial con la protección de los estándares europeos en materia de producción, seguridad alimentaria y sostenibilidad.
Oportunidades para el campo europeo: 350 indicaciones geográficas
Junto a las salvaguardias, el acuerdo abre nuevas oportunidades para el sector agrícola europeo. Un dato especialmente relevante es la inclusión de 350 indicaciones geográficas europeas, más que en cualquier otro acuerdo comercial firmado por la UE hasta la fecha.
Esto supone una protección reforzada para productos emblemáticos europeos y una oportunidad para posicionarlos mejor en los mercados del Mercosur, añadiendo valor y diferenciación.
Un acuerdo con impacto económico a largo plazo
Las previsiones económicas reflejan la magnitud del acuerdo:
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Se espera que las exportaciones de la UE al Mercosur aumenten en casi 50.000 millones de euros de aquí a 2040.
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A su vez, las exportaciones del Mercosur podrían crecer hasta en 9.000 millones de euros.
Estas cifras muestran que el acuerdo no solo beneficia a Europa, sino que está concebido como un pacto equilibrado, donde ambas partes ganan en comercio, inversión y desarrollo económico.
Más que comercio: una plataforma para el diálogo político
La presidenta quiso subrayar que el acuerdo va más allá del comercio. Se trata también de crear una plataforma estable de diálogo político, que permita a la UE y al Mercosur coordinar posiciones y alinearse mejor en el escenario internacional.
Este componente político refuerza la relación estratégica entre ambas regiones y amplía el alcance del acuerdo más allá de lo puramente económico.
Mirando a Paraguay y a una nueva etapa compartida
La declaración concluye con una mirada al futuro. Von der Leyen expresó su deseo de viajar a Paraguay para formalizar el inicio de esta nueva etapa, simbolizando el comienzo de una nueva era de cooperación entre Europa y el Mercosur.
El acuerdo UE–Mercosur se presenta así como uno de los hitos más relevantes de la política comercial europea reciente: ambicioso, estratégico y llamado a redefinir las relaciones entre dos regiones clave del mundo.











