
La industria alimentaria continúa consolidándose como uno de los pilares fundamentales de la economía española y, especialmente, de Castilla y León. Así lo ha subrayado el presidente de Vitartis, Santiago Miguel, quien ha destacado el dinamismo del sector en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y la moderación de precios. En este escenario, la organización ha puesto el foco en la necesidad de impulsar políticas públicas que refuercen la denominada “soberanía alimentaria”, eje central de su IV Congreso, que se celebrará los próximos 7 y 8 de mayo en Segovia.
Durante su intervención en Valladolid, Santiago Miguel destacó que la cifra de negocio de la industria alimentaria en Castilla y León alcanzó los 16.930 millones de euros en 2024, lo que representa un crecimiento del 4% respecto al ejercicio anterior. Este incremento sitúa a la comunidad por encima de la media nacional, que se situó en el 3%, con una facturación global de 184.370 millones de euros, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística.

Estos resultados consolidan a Castilla y León como la tercera comunidad autónoma en el ranking nacional del sector alimentario, reforzando su peso específico dentro del conjunto de la industria. “Estamos ante una de las ramas de actividad que más ha crecido en términos de facturación, manteniendo su participación en torno al 30% del total industrial de la comunidad”, explicó Miguel, quien puso en valor la capacidad de resistencia del sector en un entorno económico complejo.
El presidente de Vitartis subrayó que la industria alimentaria no solo lidera el sector industrial en Castilla y León, sino también en España y en el conjunto de Europa. Este liderazgo, según explicó, se ha visto reforzado por el incremento de las exportaciones, que crecieron un 13% en 2024, evidenciando la competitividad del sector en los mercados internacionales.
Sin embargo, Miguel advirtió de que este crecimiento se ha producido en un contexto marcado por factores externos adversos, como las tensiones geopolíticas prolongadas, la volatilidad de los mercados y la incertidumbre global. En este sentido, defendió la necesidad de avanzar hacia un modelo que garantice la estabilidad y resiliencia del sistema agroalimentario, situando la soberanía alimentaria como un objetivo estratégico.
“El concepto de soberanía alimentaria adquiere hoy más relevancia que nunca”, afirmó. “En un mundo globalizado, debemos garantizar que las materias primas necesarias para la industria se produzcan en nuestro territorio, reduciendo la dependencia de importaciones y minimizando el impacto de las fluctuaciones del mercado internacional”.
Este planteamiento será el eje central del IV Congreso de la Industria Alimentaria organizado por Vitartis, que reunirá a expertos, empresarios y representantes institucionales para analizar los retos y oportunidades del sector. El objetivo, según la organización, es profundizar en el modelo agroalimentario que necesita tanto Castilla y León como el conjunto de España, abordando de manera integral toda la cadena de valor: desde la producción hasta la distribución.
El Congreso se celebrará en el Espacio ZIBÁ de Segovia y contará con un programa que incluye cuatro ponencias principales y siete mesas redondas, en las que participarán más de 30 especialistas de distintos ámbitos. Entre los ponentes destacan perfiles como Belén Viloria, Manuel Pimentel, Eneko Axpe y Sandra Esteve.
Vitartis
Las mesas de debate abordarán cuestiones clave como el crecimiento empresarial, el papel del talento en la industria, la sostenibilidad o el nuevo rol energético del sector alimentario. Asimismo, participarán representantes de algunas de las principales empresas del sector, como Grupo Palacios, Bonarea, Primaflor, Importaco, Migasa, Bimbo EMEA o Covap, entre otras, lo que permitirá ofrecer una visión amplia y diversa de la realidad del sector.

En el ámbito institucional, también está prevista la participación de europarlamentarios como Raúl de la Hoz e Iratxe García, quienes aportarán la perspectiva europea sobre las políticas alimentarias y agrícolas.
Para Vitartis, este Congreso representa una oportunidad clave para abrir un debate profundo sobre el futuro del sector y su papel en la economía. “Queremos analizar cómo debe organizarse la cadena agroalimentaria para garantizar que los ciudadanos tengan acceso a los alimentos que demandan, en condiciones de seguridad, calidad y sostenibilidad”, explicó Miguel.
En este sentido, la organización insiste en que la soberanía alimentaria no debe entenderse como un concepto aislado, sino como un enfoque transversal que afecta a múltiples dimensiones: desde la producción agrícola hasta la innovación tecnológica, pasando por la logística, la energía o la formación de talento.
Uno de los aspectos que cobrará especial relevancia en el Congreso será el papel del capital humano. Vitartis considera que el talento es un elemento imprescindible para garantizar la competitividad del sector y su capacidad de adaptación a los cambios. La atracción y retención de profesionales cualificados, así como la formación continua, serán algunos de los temas clave que se abordarán en las mesas de debate.
Asimismo, la sostenibilidad será otro de los ejes fundamentales del encuentro. En un contexto de creciente preocupación por el cambio climático y el impacto ambiental de las actividades productivas, la industria alimentaria se enfrenta al reto de reducir su huella ecológica sin comprometer su eficiencia ni su rentabilidad.

El componente energético también ocupará un lugar destacado en las discusiones. La industria alimentaria, intensiva en consumo energético, debe adaptarse a un nuevo escenario marcado por la transición hacia fuentes renovables y la necesidad de mejorar la eficiencia energética. En este sentido, el Congreso analizará el papel que puede desempeñar el sector en la transformación del modelo energético.
El IV Congreso de Vitartis cuenta con el apoyo de diversas instituciones y entidades, entre ellas la Junta de Castilla y León, la Diputación de Segovia, Santander Agro, Grupo Marsh, Enerjoin y San Telmo Business School. Este respaldo institucional y empresarial refleja la importancia estratégica del sector alimentario y la necesidad de abordarlo desde una perspectiva colaborativa.
En definitiva, la industria alimentaria se posiciona como un motor clave de desarrollo económico y social, no solo por su contribución al PIB, sino también por su capacidad para generar empleo, fijar población en el medio rural y garantizar el abastecimiento de alimentos. En un contexto global marcado por la incertidumbre, el debate sobre la soberanía alimentaria se presenta como una cuestión de primer orden, en la que Castilla y León aspira a desempeñar un papel protagonista








