
El 25 de febrero de 2026 dejó un nuevo episodio de tensión política en la Comisión de Agricultura, Pesca y Alimentación. La diputada Mercedes Cantalapiedra logró sacar adelante las iniciativas del Grupo Parlamentario Popular (GPP) para apoyar al viñedo frente al mildiu y reforzar la patata como producción estratégica, pese al voto en contra del PSOE.
“El abandono al campo no se mide por discursos, se mide por decisiones”. Con esta frase, Cantalapiedra sintetizó un debate que va más allá de la confrontación parlamentaria: la crisis estructural del sector vitivinícola, la vulnerabilidad ante enfermedades como el mildiu y la necesidad de proteger cultivos clave para la economía rural.

La crisis del viñedo: un problema económico, territorial y social
La diputada advirtió que “los agricultores perciben un Gobierno ausente, lento e incapaz de anticiparse a las crisis”, subrayando la urgencia de actuar ante un escenario que ya ha demostrado su capacidad de impacto devastador.
El sector vitivinícola, recordó, no es únicamente una actividad económica. Es:
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Identidad cultural
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Paisaje agrario
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Motor de empleo rural
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Elemento clave contra la despoblación
En muchas comarcas, el viñedo es la columna vertebral de la economía local. Cuando la enfermedad golpea, el efecto es multiplicador: pérdida de producción, caída de ingresos, tensión en cooperativas y bodegas, y debilitamiento del tejido rural.

Mildiu: la amenaza silenciosa que pone en jaque al viñedo
El mildiu es una enfermedad fúngica que afecta a hojas, racimos y brotes de la vid. En campañas especialmente húmedas, puede provocar pérdidas masivas de producción.
Las consecuencias no se limitan a una vendimia concreta. También afectan a:
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La calidad de la uva.
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La estabilidad financiera de las explotaciones.
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La capacidad de inversión futura.
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La competitividad internacional.
Las 17 comunidades autónomas, independientemente de su signo político, han solicitado al Ministerio mejoras en el seguro agrario frente al mildiu, lo que el GPP califica como “un consenso territorial sin precedentes”. Sin embargo, según denunció Cantalapiedra, la respuesta ha sido “silencio y dilación”.

Las 5 medidas concretas aprobadas para apoyar al sector
La Proposición no de Ley defendida por el GPP incluye cinco líneas de actuación prioritarias:
1. Analizar la aplicación de fondos europeos para paliar pérdidas
Se propone estudiar cómo utilizar instrumentos comunitarios para compensar daños derivados de crisis sanitarias y productivas, reforzando la resiliencia del sector.
2. Reforzar el sistema de seguros agrarios frente al mildiu
El objetivo es mejorar coberturas, condiciones y accesibilidad para que el seguro agrario sea una herramienta real de protección y no un mecanismo insuficiente ante crisis graves.
3. Mejorar la vigilancia y prevención de enfermedades del viñedo
Incluye sistemas de alerta temprana, seguimiento fitosanitario y modelos predictivos que permitan anticiparse a brotes epidémicos.
4. Garantizar el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria
Se insiste en la necesidad de evitar prácticas abusivas y asegurar que el productor no venda por debajo de costes, reforzando la transparencia y el equilibrio en la cadena.
5. Aplicar reducciones fiscales en módulos en zonas afectadas
La reducción fiscal en módulos permitiría aliviar la presión económica inmediata en áreas especialmente castigadas por pérdidas productivas.
Castilla y León: 84.000 hectáreas que explican la magnitud del reto
El caso de Castilla y León ilustra la dimensión económica del sector:
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Más de 84.000 hectáreas de viñedo
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750 bodegas
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Más de 33.000 empleos
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Facturación cercana a los 1.000 millones de euros
Estas cifras reflejan un ecosistema productivo complejo que integra viticultores, cooperativas, bodegas, transporte, exportación y turismo enológico.
El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, ha impulsado medidas como:
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Vigilancia fitosanitaria reforzada.
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Modelos predictivos.
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Investigación en variedades resistentes.
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Programas formativos para viticultores.
Sin embargo, el PP considera que estas actuaciones, aunque útiles, resultan insuficientes sin el respaldo decidido del Gobierno central.
La patata como producción estratégica
Más allá del viñedo, la iniciativa también refuerza la patata como cultivo estratégico. La patata es un producto esencial en la alimentación española y un motor económico en determinadas provincias.
Blindar su consideración estratégica implica:
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Reconocer su papel en la seguridad alimentaria.
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Facilitar medidas de apoyo en caso de crisis.
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Proteger la rentabilidad del productor.
El enfoque del GPP conecta ambos cultivos bajo una misma lógica: proteger producciones estructurales del territorio frente a riesgos climáticos, sanitarios y de mercado.
Impacto territorial: despoblación y equilibrio rural
“Si cae el viñedo, caen muchos pueblos con él”, advirtió Cantalapiedra. La frase resume una realidad demográfica evidente: el viñedo no solo produce vino, produce arraigo.
El debilitamiento del sector puede traducirse en:
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Menor actividad económica.
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Cierre de explotaciones familiares.
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Pérdida de empleo.
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Incremento de la despoblación.
Apoyar el viñedo, sostiene el Grupo Popular, es apoyar el equilibrio territorial y la marca España en el exterior.
Dignidad del sector primario: más allá del debate político
La diputada también defendió la imagen del agricultor frente a determinadas críticas:
“Los agricultores no son trituradores de empleo que se pegan la vida padre; son trabajadores honrados que generan riqueza y empleo con su esfuerzo y el sudor de su frente”.
El mensaje introduce un elemento simbólico en el debate: la necesidad de reconocer el valor social del sector primario.
Análisis político: consenso autonómico y división nacional
Un elemento relevante es el consenso de las 17 comunidades autónomas solicitando mejoras en el seguro agrario frente al mildiu. Este hecho refuerza el argumento de que la cuestión trasciende la ideología regional.
Sin embargo, la división en la Comisión evidencia que el respaldo parlamentario no es unánime. El voto en contra del PSOE marca una línea de fractura política en un asunto que, según el GPP, debería abordarse como política de Estado.
Perspectiva económica: riesgo sistémico si no se actúa
Si se combinan:
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Riesgos fitosanitarios.
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Volatilidad climática.
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Tensión en costes de producción.
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Presión en precios en origen.
El resultado es un riesgo sistémico para el sector vitivinícola.
En regiones donde el viñedo representa una parte significativa del PIB agrario, cualquier crisis prolongada puede tener consecuencias macroeconómicas regionales.
Conclusión: decisiones frente a discursos
La aprobación de estas iniciativas marca un paso político, pero el verdadero impacto dependerá de su aplicación efectiva.
El debate abierto el 25 de febrero de 2026 no solo gira en torno al mildiu o la patata. Se trata de definir qué papel ocupa el campo en la agenda nacional y si la respuesta institucional estará a la altura del peso económico, social y territorial del sector.
Porque, como recordó Cantalapiedra, el abandono no se mide en palabras, sino en decisiones.











