
Las viñas y los almendros de la comarca valenciana de Utiel-Requena se enfrentas a unas devastadoras pérdidas agrícolas debido a las fuertes tormentas y pedrisco que han azotado la región en los primeros días de septiembre de 2024. Según LA UNIÓ Llauradora, las pérdidas superan los 3,4 millones de euros, afectando de manera grave a los cultivos de viña y almendro. En una primera evaluación de los daños, la organización agraria ha expresado su preocupación por la gravedad del impacto y ha exigido medidas inmediatas para compensar a los agricultores y ganaderos afectados.
La extensión del daño: más de 4.800 hectáreas afectadas
El pedrisco que ha caído durante los días 2, 3 y 5 de septiembre ha causado estragos en una superficie de más de 4.800 hectáreas en la comarca de Utiel-Requena. Si bien las tormentas no han afectado de manera homogénea a toda la comarca, han tenido un impacto significativo en localidades como Sinarcas, Utiel, Fuenterrobles, Requena (en las zonas de San Juan, San Antonio y Roma) y Caudete de las Fuentes.
De este total, el 65% de los daños se han registrado en los viñedos, que estaban a punto de iniciar la campaña de recolección de la uva. El 35% restante corresponde a los almendros, otro cultivo fundamental en la región. Otros cultivos no han sufrido tanto daño, aunque el impacto en la economía agraria de la comarca sigue siendo devastador.
Un duro golpe para las viñas: 65% de las pérdidas
La viña es uno de los principales cultivos de la comarca de Utiel-Requena. Este sector, que ya enfrentaba retos como la sequía y la fluctuación de precios en el mercado internacional, ahora se enfrenta a una situación crítica. Las tormentas de pedrisco han dañado gravemente los racimos de uva, afectando tanto la cantidad como la calidad de la cosecha. Este golpe llega justo en el momento más delicado, cuando la vendimia estaba por comenzar.
El sistema de seguros agrarios vigente cubre el riesgo de pedrisco, lo que da un respiro a los agricultores que tenían contratados estos seguros. No obstante, LA UNIÓ ha solicitado a Agroseguro que realice rápidas peritaciones de los daños en las parcelas afectadas, para que los agricultores puedan recibir la compensación correspondiente lo antes posible.
Almendros: el otro gran afectado con el 35% de las pérdidas
El almendro es el segundo cultivo más afectado, representando un 35% del total de las pérdidas estimadas. Este cultivo ha sido golpeado duramente por el pedrisco, con daños que comprometen la producción de este año. Los agricultores de almendro ya venían sufriendo por las condiciones de sequía, y esta nueva adversidad meteorológica agrava aún más la situación.
La combinación de sequía y pedrisco ha puesto en jaque la rentabilidad de estos cultivos, dejando a los productores en una situación económica muy delicada. Las demandas de LA UNIÓ incluyen medidas específicas para ayudar a estos agricultores a sobrellevar el impacto de esta catástrofe.
Medidas solicitadas por LA UNIÓ para los agricultores afectados
Con un escenario tan devastador, LA UNIÓ ha demandado la implementación de una serie de medidas urgentes que ayuden a los agricultores a mitigar las pérdidas. Entre estas medidas destacan:
- Ayudas directas para compensar los daños provocados por el pedrisco.
- Condonación del IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles) de las parcelas cultivadas y las construcciones presentes en ellas.
- Bonificación de las cuotas de la Seguridad Social durante un año para los agricultores afectados.
- Préstamos con interés subvencionado, que permitan a los agricultores hacer frente a las pérdidas económicas sin aumentar su deuda de manera insostenible.
- Ayudas para las cooperativas comercializadoras, que también se han visto gravemente afectadas por la pérdida de producto disponible para la venta.
Estas medidas son vitales no solo para asegurar la supervivencia económica de los agricultores y cooperativas, sino también para garantizar la continuidad de una actividad agrícola que es esencial para la economía local y regional.

Impacto en otras zonas de la Comunitat Valenciana: un panorama mixto
En otras partes de la Comunitat Valenciana, las lluvias que han acompañado las tormentas de pedrisco han tenido un impacto menos negativo. Para las zonas donde no ha caído pedrisco, las lluvias han sido bienvenidas, especialmente en cultivos de secano como la viña de vinificación, el almendro, el olivar y los cereales. Estas lluvias han ayudado a mitigar los efectos de la sequía, aunque en algunos casos los daños por sequía ya son irreversibles.
LA UNIÓ ha reiterado su solicitud de ayudas directas para las zonas afectadas por la sequía, que ya ha causado importantes pérdidas en muchos de estos cultivos. Además, las lluvias han sido especialmente beneficiosas para los cultivos de regadío, ya que permitirán ahorrar en costes de riego y recargar acuíferos y embalses, que estaban en niveles críticos debido a la falta de precipitaciones.
Efectos positivos para la ganadería: un alivio para los pastos y los costos de alimentación
En el sector ganadero, las lluvias han sido una bendición para los pastos. Los pastos, que habían sido gravemente afectados por la sequía, comienzan a regenerarse, lo que reducirá los costos de alimentación animal, ya que los ganaderos no tendrán que recurrir tanto a la compra de piensos.
Además, las lluvias ayudarán a mejorar la calidad de los pastos, lo que, a su vez, mejorará la calidad de la carne y otros productos derivados de la ganadería, impactando positivamente en la rentabilidad del sector.
Una región que necesita apoyo inmediato
Las tormentas de pedrisco han dejado una huella profunda en la comarca de Utiel-Requena. Con pérdidas millonarias y cultivos clave como la viña y el almendro gravemente afectados, los agricultores de la región enfrentan un futuro incierto. Las medidas solicitadas por LA UNIÓ son esenciales para que los afectados puedan recuperarse económicamente y continuar con su actividad productiva.
Además, aunque las lluvias han traído alivio en algunas áreas, las consecuencias de la sequía persisten en muchas zonas de la Comunitat Valenciana. En este contexto, las autoridades deben responder con rapidez y proporcionar las ayudas necesarias para asegurar la viabilidad de los cultivos y la ganadería en la región.











