
El Colegio de Veterinarios de Valladolid ha manifestado su apoyo a la convocatoria de paro simbólico en los centros veterinarios de todo el país el próximo martes, 11 de febrero de 2025. Esta protesta busca visibilizar los problemas derivados de la aplicación del Real Decreto 666/2023, el cual regula el uso de medicamentos veterinarios en animales de compañía y ha generado numerosas dificultades en su aplicación.
Desde el pasado 2 de enero, los veterinarios han enfrentado restricciones y exigencias administrativas que afectan directamente su actividad diaria, comprometiendo la calidad de la atención prestada a las mascotas. Tanto el Colegio de Valladolid como diversos centros veterinarios han expresado su preocupación y han solicitado adaptaciones en la normativa para ajustarse a las realidades de la práctica profesional.
Compromiso con el uso responsable de antimicrobianos
Los veterinarios han reiterado su compromiso con el uso prudente y optimizado de los antimicrobianos, en un esfuerzo por combatir la resistencia antimicrobiana, uno de los mayores problemas de salud pública global. España ha sido líder en la reducción del uso de estos medicamentos en sanidad animal, logrando una disminución cercana al 70% desde 2014. Un ejemplo de este compromiso ha sido la retirada de la colistina en veterinaria, reservándola exclusivamente para el uso humano.
Sin embargo, a pesar de los avances en el sector de los animales de producción, la aplicación del Real Decreto 666/2023 en los animales de compañía presenta retos adicionales debido a la diversidad de especies y sus particularidades fisiológicas, las cuales requieren tratamientos específicos.
Principales dificultades del Real Decreto 666/2023
El Real Decreto ha introducido cambios significativos en la forma en que los centros sanitarios de animales de compañía pueden acceder, prescribir y administrar medicamentos. Entre las principales dificultades reportadas por los profesionales del sector, destacan:
1. Registro en la plataforma PRESVET
Uno de los aspectos más problemáticos es la obligación de registrar en PRESVET (Plataforma de Registro Electrónico de Prescripciones Veterinarias) todas las prescripciones de medicamentos veterinarios. Esta herramienta, diseñada inicialmente para el sector ganadero, no está adaptada a la realidad del ejercicio veterinario en animales de compañía, lo que genera dificultades en su implementación y un incremento en la carga burocrática para los profesionales.
2. Acceso limitado a medicamentos esenciales
La normativa ha restringido el acceso a ciertos medicamentos esenciales para el tratamiento de animales de compañía, lo que obliga a los veterinarios a buscar alternativas menos efectivas o más costosas. Esta situación pone en riesgo la salud de muchas mascotas y dificulta la labor de los profesionales.
3. Desproporcionadas sanciones económicas
El Real Decreto contempla sanciones económicas desproporcionadas en caso de incumplimiento de la normativa, lo que genera incertidumbre y desprotección para los veterinarios. Estas sanciones pueden alcanzar cifras elevadas, comprometiendo la viabilidad económica de muchos centros sanitarios de este tipo.
Demandas de los veterinarios ante la nueva regulación
Ante los problemas generados por la aplicación del Real Decreto 666/2023, los veterinarios han planteado una serie de reivindicaciones con el objetivo de mejorar la normativa y garantizar una atención de calidad para los animales de compañía. Entre sus principales demandas destacan:
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Modificación del sistema PRESVET para adaptarlo a la realidad de la práctica clínica en animales de compañía.
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Mayor flexibilidad en el acceso a medicamentos veterinarios esenciales, evitando restricciones que comprometan la salud de las mascotas.
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Revisión de las sanciones económicas, asegurando que sean proporcionales y no pongan en riesgo la viabilidad de los centros veterinarios.
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Reconocimiento de los centros veterinarios como establecimientos sanitarios, garantizando un tratamiento similar al de otros profesionales de la salud.
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Reducción del IVA del 21% en los servicios veterinarios, permitiendo un acceso más asequible a la atención veterinaria.
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Mejora de las condiciones laborales de los profesionales del sector, garantizando una mayor estabilidad y mejores condiciones salariales.
Conclusión: Un llamamiento a la revisión de la normativa
El paro simbólico del 11 de febrero de 2025 representa un punto de inflexión en la lucha de los veterinarios por una regulación más justa y adecuada a las necesidades del sector. Mientras el Colegio de Veterinarios de Valladolid y otros organismos continúan sus gestiones para modificar el Real Decreto 666/2023, los profesionales del sector instan a las autoridades a tomar en cuenta sus demandas y garantizar el bienestar tanto de los veterinarios como de los animales a los que atienden.
El reconocimiento de la importancia del trabajo veterinario en la salud pública y el bienestar animal es fundamental para garantizar un sistema sanitario eficiente y sostenible. La revisión de esta normativa podría marcar la diferencia en la calidad de vida de miles de animales de compañía y en la estabilidad de un sector esencial para la sociedad.












