
La lengua azul, también conocida como fiebre catarral ovina, se ha convertido, según advierten los veterinarios, en uno de los principales retos sanitarios para el sector ganadero en España. Durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2025, la enfermedad ha mostrado una expansión preocupante, con focos en todas las comunidades autónomas, a excepción de Canarias. Ante esta situación, la Organización Colegial Veterinaria (OCV) ha subrayado la necesidad urgente de alcanzar una cobertura de vacunación suficiente que permita frenar la propagación del virus.
El máximo órgano representativo de la profesión veterinaria incide en que la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz frente a las enfermedades animales, respaldada por la evidencia científica. Dentro de esta estrategia, la vacunación de los rumiantes contra los distintos serotipos presentes en España (1, 3, 4 y 8) se erige como medida clave para proteger la sanidad animal y la economía de las explotaciones.
Vacunación y coordinación institucional
La OCV insiste en que alcanzar este objetivo requiere de una colaboración estrecha entre el Ministerio de Agricultura, las Comunidades Autónomas y los ganaderos. La correcta planificación de las campañas de inmunización y la disponibilidad de dosis adaptadas a cada territorio son esenciales para proteger tanto a la cabaña ovina como a la bovina.
Asimismo, la organización recalca la importancia del papel del veterinario de explotación, que trabaja a pie de campo y conoce de primera mano la realidad sanitaria de cada granja. Este profesional, al estar en contacto directo con los animales y los ganaderos, constituye la primera línea de defensa frente al avance de la enfermedad.
Demanda de información precisa por parte de los veterinarios
Uno de los principales reclamos de los veterinarios de explotación es disponer de información más detallada y actualizada sobre los focos detectados. Conocer con exactitud el estado de los brotes y su ubicación geográfica en cada provincia permitiría planificar actuaciones más eficaces en las explotaciones, anticipándose a la propagación del virus y reduciendo los riesgos para el ganado.
La carencia de datos inmediatos supone un obstáculo para establecer estrategias rápidas de contención, por lo que los servicios de Sanidad Animal son instados a reforzar los canales de comunicación y facilitar informes más completos a los profesionales.
Impacto en la producción y la economía ganadera
La lengua azul no solo representa un problema sanitario, sino también un desafío económico para los ganaderos. Los efectos de la enfermedad se traducen en descensos de producción y mortalidad en la cabaña ovina, especialmente por la virulencia del serotipo 3.
En casos graves, el virus puede provocar pérdidas significativas en las explotaciones:
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Mortalidad en ovejas, con especial incidencia del serotipo 3.
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Reducción de la producción lechera y cárnica.
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Problemas reproductivos, incluyendo abortos y malformaciones.
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Costes derivados de tratamientos y medidas sanitarias adicionales.
Frente a este panorama, la OCV plantea que las administraciones públicas deberían valorar la asunción del coste de las campañas de vacunación, especialmente en aquellos escenarios donde los ganaderos no puedan sufragarlas por sí mismos.
Factores de propagación y riesgo estacional
El virus de la lengua azul se transmite principalmente a través de la picadura del mosquito Culicoides, lo que hace que su incidencia esté directamente ligada a las condiciones climáticas. Las épocas de calor intenso y las primaveras lluviosas, como la vivida en 2025, generan un escenario óptimo para la expansión del vector.
El pico de actividad de los insectos se produce entre finales del verano y comienzos del otoño, coincidiendo con el mes de septiembre, justo antes de que un descenso acusado de las temperaturas limite su propagación. Esta estacionalidad convierte a la planificación temprana de las campañas de vacunación en un factor determinante para reducir la incidencia de la enfermedad.
Síntomas y consecuencias clínicas
Los animales afectados por la lengua azul presentan una sintomatología variada, que puede derivar en graves complicaciones:
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Aumento de la temperatura corporal.
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Inflamación y coloración oscura de la lengua.
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Hinchazón de cabeza y párpados.
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Cojera y lesiones en las pezuñas.
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Problemas digestivos como diarreas o vómitos.
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Abortos, malformaciones y, en los casos más severos, la muerte.
Aunque la enfermedad afecta a todos los rumiantes, son las ovejas las más vulnerables, lo que agrava su impacto en la cabaña ovina y en la estabilidad del sector ganadero.
Conclusión: la vacunación como herramienta clave
La situación actual evidencia que la vacunación masiva y coordinada constituye la mejor herramienta para frenar el avance de la lengua azul en España. La participación activa de todos los actores implicados —Ministerio, Comunidades Autónomas, ganaderos y veterinarios— será imprescindible para minimizar las pérdidas productivas y económicas.
La OCV, al insistir en la necesidad de una cobertura suficiente de inmunización y en la relevancia del papel del veterinario de explotación, pretende reforzar la conciencia de que la prevención no es solo una opción, sino una obligación estratégica para garantizar la salud animal y la sostenibilidad del sector.











