
En el contexto de la sanidad animal, las vacunas han demostrado ser la única herramienta efectiva para luchar contra enfermedades vectoriales y de naturaleza multi-hospedador, como la enfermedad hemorrágica epizoótica (EHE) y la lengua azul, según ha destacado la Organización Colegial Veterinaria (OCV). Ambas enfermedades, que afectan tanto a rumiantes silvestres como domésticos, son transmitidas por pequeños insectos del género Culicoides, cuya presencia en España subraya la relevancia del enfoque de «Una Sola Salud», que busca proteger no solo la salud animal, sino también la salud pública.
Prioridad de vacunación para las zonas afectadas por la EHE
En el caso de la EHE, la OCV ha hecho un llamamiento urgente para vacunar al ganado bovino de las provincias más afectadas en el norte de España, que incluyen las comunidades de Galicia, Asturias, Cantabria y León. Estas zonas han experimentado una mayor propagación del virus, lo que hace imprescindible que los rebaños reciban inmunización para evitar un mayor impacto en el sector ganadero. En otras regiones del centro y sur de España, donde el virus se expandió el año pasado, se ha alcanzado un nivel de inmunidad de rebaño suficiente, lo que reduce la necesidad inmediata de más dosis de vacunas.
Según la OCV, como la vacunación contra la EHE no es obligatoria, la decisión recae en los ganaderos. Estos deben estar en constante comunicación con sus veterinarios y los servicios oficiales para tomar una decisión informada, evaluando los costos de la vacunación, el manejo necesario para su aplicación, y considerando el historial sanitario de sus rebaños y la situación epidemiológica en su región.
La OCV subraya que es vital que las administraciones públicas, tanto el Ministerio de Agricultura como las Comunidades Autónomas, apoyen económicamente a los ganaderos que optan por vacunar a sus animales. Esta medida debería formar parte de una política integral similar a la adoptada en Francia, donde el gobierno ha demostrado un claro compromiso con la mejora de la sanidad animal y, por ende, de la salud pública.
La lengua azul y el serotipo 3: Preocupación en Europa
En cuanto a la lengua azul, la OCV ha expresado su preocupación ante la posible llegada del serotipo 3 a España, el cual ya está presente en países del centro de Europa, como Francia, Bélgica y los Países Bajos. Aunque los serotipos 1, 4 y 8 ya han sido detectados en territorio español, el serotipo 3, que aún no ha sido reportado en España, está causando estragos en el ganado ovino de los países vecinos. En Francia, por ejemplo, se ha registrado una elevada mortalidad en el ganado ovino durante las últimas semanas debido a este serotipo.
Ante este panorama, la OCV insiste en que la vacunación preventiva contra la lengua azul sería una medida oportuna para evitar la propagación del virus. Además, si se demuestra que las vacunas son eficaces en condiciones de campo, los servicios veterinarios oficiales deberían incentivar su uso entre los ganaderos para proteger el bienestar de los animales.
Diversidad de serotipos: Un reto para la vacunación
Uno de los grandes desafíos en la lucha contra la lengua azul y la EHE es la diversidad de serotipos que existen en ambos virus. En el caso de la lengua azul, se han identificado más de 25 serotipos diferentes, mientras que para la EHE se han documentado al menos siete. Cada serotipo se comporta como un virus independiente, y no existe protección cruzada entre ellos, lo que complica la tarea de desarrollar vacunas que cubran todas las posibles variantes.
Sin embargo, gracias a los avances en investigación, se han logrado importantes progresos. En el caso de la EHE, por ejemplo, un laboratorio gallego ha desarrollado una vacuna inactivada que utiliza hidróxido de aluminio como adyuvante, logrando distribuir en apenas un mes alrededor de 400.000 dosis en España. Este esfuerzo es crucial para proteger al ganado bovino, especialmente en las zonas más afectadas.
Proceso de aprobación y seguridad de las vacunas veterinarias
La OCV ha querido recalcar que las vacunas utilizadas en sanidad animal pasan por rigurosos procesos de experimentación antes de ser aprobadas y puestas a disposición del mercado. Estos productos solo son autorizados después de demostrar resultados satisfactorios en diversas pruebas clínicas y tras cumplir con los requisitos establecidos por las administraciones competentes.
Es importante destacar que, aunque el desarrollo de estas vacunas es un proceso complejo y costoso, su implementación es fundamental para garantizar la sanidad del ganado y, en consecuencia, la seguridad alimentaria y el bienestar general de la sociedad. Las vacunas no solo protegen a los animales contra enfermedades devastadoras, sino que también reducen la necesidad de otros tratamientos, como el uso de antibióticos, que podría contribuir a problemas de resistencia antimicrobiana.
El impacto económico de las enfermedades vectoriales en la ganadería
El impacto económico de enfermedades como la EHE y la lengua azul en el sector ganadero es considerable. Estas patologías no solo provocan pérdidas directas debido a la mortalidad del ganado afectado, sino que también afectan la productividad de los animales que sobreviven, reduciendo la producción de leche, carne y otros productos derivados. Además, las restricciones al comercio y la movilidad de los animales en áreas afectadas también suponen costos adicionales para los ganaderos, lo que hace que la vacunación preventiva sea una inversión a largo plazo para preservar la rentabilidad del sector.
En resumen, las vacunas son, según la OCV, la herramienta más efectiva para combatir las enfermedades vectoriales, como la EHE y la lengua azul. Ante la creciente amenaza que representan estas enfermedades, especialmente en el norte de España, la vacunación del ganado se presenta como una medida prioritaria para proteger no solo la salud de los animales, sino también la salud pública y la economía de los ganaderos.
La colaboración entre los veterinarios, los ganaderos y las administraciones públicas será clave para enfrentar este desafío, con el objetivo de garantizar un futuro más seguro para el sector ganadero y, por ende, para la sociedad en su conjunto.












