
La Junta de Castilla y León ha dado un paso importante para proteger el sector ovino en las provincias limítrofes con Portugal y Extremadura al poner a disposición de los ganaderos la vacuna contra el serotipo 3 de la lengua azul. Esta medida, impulsada por la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, tiene como objetivo evitar la propagación de esta enfermedad viral en las zonas más vulnerables.
El Gobierno autonómico ha invertido más de un millón de euros en la adquisición de 740.000 dosis, que serán repartidas de forma gratuita entre los ganaderos de ovino que operan en las comarcas de Salamanca, Zamora y Ávila. Esta campaña de vacunación se centrará especialmente en las áreas más cercanas a la frontera con Portugal y la comunidad autónoma de Extremadura, que son las más expuestas a la propagación del virus.
Distribución de la vacuna: prioridad hasta el 30 de octubre
El plan de vacunación estará activo hasta el 30 de octubre de 2024, enfocándose inicialmente en las comarcas prioritarias de las provincias de Salamanca, Zamora y Ávila. En Salamanca, la vacunación se llevará a cabo en las unidades veterinarias de Béjar, Ciudad Rodrigo, Lumbrales, Sequeros y Vitigudino. En Zamora, los puntos de vacunación estarán en Alcañices, Bermillo de Sayago y Puebla de Sanabria, mientras que en Ávila se realizarán en Arenas de San Pedro, El Barco de Ávila y Candeleda.
A partir del 31 de octubre, la vacunación se extenderá de manera voluntaria al resto de las comarcas de Zamora y Salamanca, con el objetivo de alcanzar una mayor cobertura en todo el territorio afectado. El Gobierno ha enviado mensajes informativos a los ganaderos de las zonas prioritarias y ha notificado a los veterinarios autorizados para la vacunación, con el fin de garantizar que el proceso se desarrolle de manera fluida y eficiente.
Un millón de euros para prevenir la propagación de la lengua azul
La Junta de Castilla y León ha realizado una inversión significativa para frenar la expansión de la lengua azul en su territorio. Con más de un millón de euros destinados a la compra de 740.000 dosis de la vacuna, se pretende proteger al sector ganadero de los posibles estragos de esta enfermedad. La vacuna, en formato monodosis, ha sido adquirida en un tiempo récord, lo que demuestra la urgencia de la situación y la disposición del Gobierno autonómico para reaccionar ante amenazas sanitarias emergentes.
Este esfuerzo es particularmente importante dado que los territorios limítrofes con Portugal y Extremadura han experimentado la aparición de focos del serotipo 3 de la lengua azul. La rápida propagación de este serotipo y la gravedad de los síntomas han generado preocupación tanto en las autoridades como en los ganaderos.
La importancia de la vacunación en el sector ovino
La vacunación contra la lengua azul ha demostrado ser la herramienta más eficaz para prevenir la propagación de esta enfermedad en el ganado ovino. La lengua azul es transmitida por el mosquito Culicoides imicola, que encuentra su mayor actividad entre los meses de septiembre y noviembre, lo que convierte a esta época en un período crucial para la prevención.
Uno de los aspectos clave de la vacunación es que permite que los animales sensibles puedan ser movilizados de manera segura, garantizando el cumplimiento de los requisitos sanitarios establecidos. Al mismo tiempo, la vacuna reduce el impacto económico en las explotaciones ganaderas, ya que disminuye la mortalidad y los síntomas clínicos de la enfermedad, que pueden causar pérdidas significativas en el sector.
Cabe destacar que el virus de la lengua azul no representa ningún riesgo para los seres humanos, pero afecta gravemente a animales como ovejas y vacas. La vacunación en las zonas restringidas es obligatoria en las especies ovina y bovina que tengan más de tres meses de edad. Castilla y León ya cuenta con programas de vacunación activa contra los serotipos 1, 4 y 8, que han sido detectados en España en los últimos años.
Castilla y León: un referente en el sector ovino español
Castilla y León es una de las comunidades autónomas más importantes de España en términos de producción ovina. Con un censo aproximado de 2,2 millones de cabezas de ovino, es la tercera región con mayor número de ejemplares, solo superada por Extremadura y Castilla-La Mancha. Este dato subraya la relevancia de las medidas de protección sanitaria en la comunidad, ya que cualquier brote de lengua azul podría tener un impacto devastador en el sector ganadero.
En este contexto, la vacunación no solo es una medida sanitaria, sino también económica. El sector ovino es uno de los motores económicos de la región, y la prevención de enfermedades es esencial para mantener la competitividad de los productores y garantizar el bienestar de los animales.
Colaboración entre la Junta y el Ministerio de Agricultura
La decisión de la Junta de Castilla y León de promover la vacunación contra el serotipo 3 de la lengua azul está alineada con las políticas nacionales establecidas por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. El Ministerio ha emitido una orden que permite la vacunación voluntaria en todo el territorio nacional, reconociendo la gravedad de la situación y la necesidad de actuar de manera preventiva.
La cooperación entre el Gobierno autonómico y el Gobierno central ha sido clave para poner en marcha esta campaña de vacunación. La rapidez con la que se han movilizado los recursos y se han adquirido las vacunas refleja la capacidad de respuesta del sector público ante emergencias sanitarias en el ámbito ganadero.
La Junta de Castilla y León ha dado un paso adelante en la lucha contra la lengua azul al distribuir 740.000 dosis de la vacuna contra el serotipo 3 en las comarcas de Salamanca, Zamora y Ávila limítrofes con Portugal y Extremadura. Con una inversión de más de un millón de euros, el Gobierno autonómico refuerza su compromiso con el sector ganadero, garantizando la protección sanitaria de miles de ovejas y evitando posibles brotes de la enfermedad.
La vacunación, que se llevará a cabo de manera gratuita hasta el 30 de octubre, es una herramienta clave para prevenir la propagación del virus y proteger al sector ovino, uno de los pilares de la economía de Castilla y León. La colaboración entre las autoridades autonómicas y nacionales ha permitido una rápida respuesta a esta emergencia, y los ganaderos de la región ahora cuentan con una medida eficaz para proteger sus explotaciones.












