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  • La subida del precio de los piensos que tienen que afrontar los ganaderos amenaza con llevar al cierre y abandono definitivo a muchas explotaciones

UPA-UCE Extremadura denuncia la grave situación que atraviesa el sector del vacuno de carne debido a la pérdida progresiva e inexorable de rentabilidad, agravada por la COVID-19. Esta situación se debe al desmesurado aumento de los costes de producción en el último año, la competencia de producto extranjero producido bajo estándares de producción más laxos, el desequilibrio de la cadena de valor que impide repartir suficiente rentabilidad en algunos eslabones, etc.

Las consecuencias de esta mezcla de factores son unos márgenes de rentabilidad negativos en la mayoría de las explotaciones de vaca nodriza y cebo.

Los propios datos del ministerio de Agricultura apuntan a que las explotaciones de vaca nodriza no logran obtener beneficios en su cuenta de explotación si se excluyen los ingresos procedentes de los pagos desacoplados. Para UPA-UCE, este dato alerta de una situación “excepcionalmente grave”, ya que los ganaderos cuanto más producen más pierden. Además, los costes de producción se han disparado con los piensos a la cabeza, que representan una subida del 40% sobre el año pasado, a lo que se suman unos precios por los terneros muy bajos, por debajo de los del año pasado.

“Esto demuestra, una vez más, el mal funcionamiento de la cadena alimentaria, ya que el productor no puede repercutir la gran subida que ha tenido de sus costes de producción: de cada 10 euros que paga el consumidor, al productor solo le llegan 3”, destaca el secretario general de UPA-UCE, Ignacio Huertas.  

Esta organización agraria señala que, hasta ahora, este sector no se ha beneficiado de ninguna medida por la crisis de la COVID-19 a excepción de un almacenamiento privado que tuvo un efecto muy limitado en la caída de los precios.

Es por esto que desde UPA-UCE reclaman al ministerio de Agricultura “una batería de medidas” que ayuden a los productores a paliar la pérdida de rentabilidad acumulada en estos últimos años, muy especialmente en el 2020 y 2021, y así evitar el cierre y abandono definitivo de muchas explotaciones. “Podríamos seguir el ejemplo francés, que ha puesto una ayuda en marcha para los ganaderos afectados por la COVID-19 con el objeto de compensar las pérdidas en este sector”, apunta Huertas.

Esta organización agraria considera que también es preciso profundizar en el mal funcionamiento de la Cadena Alimentaria y reclama que la administración analice y actualice la cadena de valor del vacuno de carne (trabajos que aún no se han iniciado), investigue el cumplimiento de la Ley de la Cadena y sus últimas modificaciones en las relaciones contractuales del sector.

UPA-UCE ya ha enviado todas estas medidas al ministerio de Agricultura, de quien espera que responda con medidas reales para dar solución a esta situación.

Esta organización agraria recuerda que Extremadura cuenta con 500.000 vacas nodrizas, una cifra que nos sitúa como la tercera comunidad autónoma productora de este tipo de carne en España y que ayuda al mantenimiento de un ecosistema vital para la región como el de la dehesa.

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