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  • Los agricultores y ganaderos reclaman incentivos para adoptar prácticas frente al cambio climático

España tiene, al fin, una Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Una norma que será transversal y dejará sus efectos en numerosos sectores, también en el de la producción de alimentos. Desde la organización agraria UPA han trasladado sus primeras impresiones sobre los objetivos e instrumentos que establece el texto aprobado ayer.

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos ha recordado que llevan “mucho tiempo” reclamando una Ley y una estrategia nacional para hacer frente al inmenso reto que supone el cambio climático, “una amenaza para la supervivencia y viabilidad de las explotaciones agrarias, y en especial, al modelo más vulnerable: la agricultura y ganadería familiar”.

UPA ha señalado que esta Ley debe servir para “mejorar la sostenibilidad y la competitividad de la agricultura y ganadería familiar”, y para ello se deben incentivar las prácticas de adaptación y mitigación y en ningún caso “penalizar” a los productores.

UPA ha afirmado que España debe impulsar las energías renovables y la sustitución progresiva de los combustibles fósiles. Un proceso que debe tener un claro reflejo en el sector agrario, por ejemplo en la modernización de regadíos, que se deben fomentar al ser una herramienta importante tanto para la mitigación como la adaptación ante el cambio climático, mejorando el ahorro de agua y energía.

Evitar la “usurpación” de terreno fértil para instalar renovables

Desde UPA han mostrado su honda preocupación por la posible “usurpación” de terreno fértil para la implantación de plantas de generación eléctrica, un proceso que “debe evitarse a toda costa”. “Apoyar la instalación de infraestructuras de energías alternativas es fundamental, siempre y cuando se genere riqueza, bienestar y futuro para todos, sobre todo para los agricultores y ganaderos que están en el territorio”, han explicado.

UPA considera que “en ningún caso” deben poder beneficiarse grupos empresariales y fondos de inversión que, con maniobras especulativas, acaparan superficies de tierras de labor que son imprescindibles para la producción de alimentos que demanda la sociedad.

El papel de la nueva PAC

Desde UPA consideran que la nueva PAC puede suponer una oportunidad para los agricultores y ganaderos españoles, en especial a los de carácter familiar, los más sostenibles. La creación de la figura de los “ecoesquemas”, pero también las medidas agroambientales y clima de desarrollo rural, “son elementos de carácter primordial para afianzar la sostenibilidad de la agricultura y ganadería en España”. En este sentido, UPA apuesta por fomentar estas nuevas medidas dentro del Plan Estratégico Nacional para la PAC, reforzando al mismo tiempo el asesoramiento a las explotaciones agrarias, la innovación, la transferencia tecnológica y la formación a los agricultores y ganaderos. No en vano, el 40% de los fondos de la futura PAC irán destinados a lograr objetivos climáticos y de sostenibilidad.

UPA ha reivindicado que la agricultura y ganadería familiar se contemple debidamente en la futura Estrategia de Transición Justa, “ya que su viabilidad en determinados territorios y sectores puede ser muy complicada, y se deberían considerar también como potencialmente vulnerables”. También han pedido una mayor participación del sector agrario a través de las OPAs en la gobernanza de los diferentes instrumentos ante el cambio climático (Ley, PNIEC, etc) , y los futuros desarrollos de planes y medidas que contemplan.

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