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  • El secretario general de UPA Granada, Nicolás Chica, asegura que la sequía que estamos sufriendo hará que, de no llover en los próximos meses, nos encontraremos ante la peor cosecha de los últimos cinco años en el olivar, mientras que en los cereales se ha perdido la siembra porque la tierra está deshidratada

Crítica situación en el campo granadino. La falta de precipitaciones no solo está alterando la producción agraria y ganadera en la actualidad, sino que, además, condicionará por completo el futuro. La sequía que estamos sufriendo ya se deja sentir en los cultivos granadinos, especialmente los de secano. De ahí que el secretario general de UPA Granada, Nicolás Chica, advierte que los leñosos sufrirán "daños irreversibles, y no solo merma de cosecha". "No llueve y eso está haciendo que los cultivos puedan sufrir daños estructurales. El olivar, por ejemplo, mira al cielo continuamente porque nos encontramos con una campaña 2021/2022 que apenas llegará a las 100.000 toneladas de aceite. De no llover en los próximos meses podemos encontrarnos con la peor cosecha de los últimos cinco años", expone Nicolás Chica.

Ante esta crítica situación, UPA Granada habla ya de sequía pertinente, por lo que pide ayudas a las administraciones. "Necesitamos que el Gobierno central y la Junta de Andalucía establezca medidas directas para que los agricultores y ganaderos podamos compensar las cuantiosas pérdidas que estamos sufriendo, y que tendremos en el futuro, debido a la falta de precipitaciones. Es una situación insostenible que se une a la brutal subida de los costes de producción. Ahora, más que nunca, necesitamos la ayuda de las administraciones", reclama Nicolás Chica.

Y es que la situación es tan dramática en el campo granadino que se ha perdido por completo la siembra de los cereales  porque la tierra "está deshidratada". "No ha llovido ni siquiera lo justo para que nazca la sementera", afirma Nicolás Chica. En cuanto a la ganadería, el secretario general de UPA Granada explica: "Los animales se han comido ya todos los recursos que teníamos en otoño y en invierno. Los forrajes no tienen ni los 35 centímetros que necesitan los animales de pesebre. Y a esta crítica realidad se suma que los ganaderos se ven obligados a acudir a los bancos para conseguir liquidez y poder comprar alimento para los animales, lo cual hace aún más inviable la supervivencia de las explotaciones. La situación no se arregla ni en un mes ni en dos, sobre todo si se mantiene la constante de falta de precipitaciones. Por ese motivo es necesario que se apruebe ya el decreto de Sequía y que se active un plan de urgencia para amortiguar este desastre", concluye Nicolás Chica.

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