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La Alianza UPA-COAG considera que las cifras facilitadas por la Consejería de Agricultura y Ganadería de Castilla y León sobre el supuesto crecimiento de la renta agraria del 13,7 % en el año 2016 enmascaran una realidad muy distinta a la que están atravesando las explotaciones familiares agrarias.

La renta agraria en esta comunidad autónoma el último año alcanzó los 2.340 millones de euros, según datos oficiales del Gobierno regional, los mismos que apuntan que en el año 2010 fueron 2.499 millones de euros (159 millones de euros más que en 2016) y que en el año 2011 fueron 2.532 millones de euros (192 millones de euros más que en 2016).

Así pues, si la renta agraria en el 2016 ha subido un 13,7 % respecto a la del año 2015, conviene no perder de vista, aseguran, que es un 8 % inferior a la de hace cinco años, con la consiguiente pérdida de poder adquisitivo que ha habido en el último lustro.

Por lo tanto, la satisfacción exultante de la consejera de Agricultura tras el último Consejo de Gobierno resulta sorprendente con la situación que sufren actualmente las explotaciones familiares agrarias de esta región, con precios que en muchos casos ni siquiera cubren los costes de producción.

La Alianza UPA-COAG recuerda este supuesto incremento de la renta agraria y que tanto enorgullece a los responsables del Ministerio de Agricultura y de la Consejería de Agricultura choca con la realidad y es que las pérdidas del sector agrario regional a lo largo del 2016 vía precios ha sido, según nuestras estimaciones de  cerca de 850 millones de euros,  en subsectores productivos claves como cereales, conejo, porcino, miel y ganaderías de leche.

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