
La Alianza UPA-COAG ha anunciado una concentración de protesta en Vigo el próximo sábado 15 de noviembre, a las 18:00 horas, en la Plaza de la Princesa, coincidiendo con el tradicional encendido del alumbrado navideño de la ciudad. El motivo: reclamar la restitución de las paradas del tren de alta velocidad (AVE) en la estación de Sanabria AV, en Otero de Sanabria (Zamora), que han sido suprimidas tras la reestructuración de frecuencias impulsada desde Vigo.
La organización agraria considera “inasumible” el trato que reciben las zonas rurales frente a los intereses urbanos y acusa directamente al alcalde de Vigo, Abel Caballero, de ser uno de los principales responsables de esta decisión. Según UPA-COAG, su insistencia en disponer de trenes más rápidos y directos entre Vigo y Madrid está provocando un grave perjuicio al medio rural y a los ciudadanos de la comarca sanabresa, quienes ven cómo se reducen sus oportunidades de movilidad, desarrollo económico y cohesión territorial.
Impacto directo en el medio rural y en la cohesión territorial
La supresión de paradas en la estación de Otero de Sanabria no solo implica una reducción en la oferta ferroviaria, sino que representa un nuevo recorte en los servicios básicos del medio rural, denuncia la Alianza. Esta decisión agrava un proceso acumulativo de deterioro estructural que afecta a otros servicios públicos esenciales, como la sanidad, la educación o la administración pública, fundamentales para garantizar la calidad de vida en los pueblos.
Según el comunicado, la medida “dificulta aún más la permanencia de población en nuestros municipios”, contribuyendo a la despoblación progresiva de las zonas rurales de Zamora. Además, desincentiva el turismo emergente en la comarca, que en los últimos años había encontrado en la estación de alta velocidad una oportunidad para atraer visitantes interesados en la naturaleza, la cultura y la gastronomía sanabresa.
El efecto dominó que provoca la pérdida de paradas no solo se traduce en una menor conectividad, sino también en una pérdida de oportunidades económicas. Comercios locales, alojamientos rurales, restaurantes y pequeñas empresas dependen en buena parte de la llegada de viajeros por tren. La decisión, por tanto, repercute directamente en el tejido productivo y en la sostenibilidad de las comunidades rurales.
La protesta en Vigo: simbolismo y reivindicación
La Alianza UPA-COAG ha elegido Vigo como escenario de la protesta por su carga simbólica y mediática. El encendido del alumbrado navideño, que cada año atrae a miles de personas y gran cobertura mediática, será el momento en que la organización haga visible su denuncia. El objetivo es recordar a la sociedad urbana el impacto de sus decisiones sobre el medio rural y poner sobre la mesa la necesidad de equilibrar el desarrollo entre territorios.
El mensaje principal de la concentración será claro: “el mundo rural no puede seguir pagando las decisiones de las grandes ciudades”. Los convocantes reclaman la inmediata restitución de las paradas en Sanabria AV, un diálogo abierto con las autoridades competentes y una planificación ferroviaria que no margine a las zonas menos pobladas.
La protesta también busca concienciar a la opinión pública sobre la importancia del transporte público como eje de vertebración territorial. En un contexto en el que España y la Unión Europea promueven la sostenibilidad y la transición ecológica, reducir el acceso a la alta velocidad en el entorno rural resulta contradictorio con los objetivos de cohesión social y territorial.
Responsabilidad política y demandas concretas
La Alianza UPA-COAG apunta directamente al alcalde de Vigo, Abel Caballero, como impulsor de una visión “excesivamente centralista y urbana” del transporte ferroviario. A juicio de la organización, “no puede pedirse más velocidad a costa de dejar a pueblos enteros sin servicio”. La defensa del interés metropolitano no puede justificar la exclusión de los territorios rurales.
En este sentido, los representantes de la Alianza subrayan que “la supresión de paradas no solo es una cuestión técnica o de horarios, sino un reflejo del abandono político del medio rural”. Exigen que tanto el Ministerio de Transportes como RENFE y ADIF revisen los criterios actuales para la planificación de paradas, considerando factores de equidad social y territorial, y no únicamente criterios de rentabilidad económica.
Asimismo, recuerdan que el tren de alta velocidad se financia con fondos públicos y que, por tanto, debe servir al conjunto de los ciudadanos y no únicamente a los grandes núcleos urbanos. Reivindican una visión de país más equilibrada, donde Vigo, Madrid o Barcelona no crezcan a costa del vaciamiento rural.
Un problema estructural más allá del tren
UPA-COAG aprovecha esta protesta para llamar la atención sobre la situación general del medio rural en Castilla y León, donde las políticas públicas —según afirman— siguen sin atender las necesidades reales de las familias que viven del campo. La falta de servicios, la despoblación, las dificultades para acceder a la sanidad o la educación y los problemas de conectividad digital conforman un círculo vicioso que solo puede romperse mediante una apuesta política firme y sostenida.
La reducción de paradas en Sanabria AV es, por tanto, un síntoma más de un modelo desequilibrado. “No se trata solo de un tren que deja de parar; se trata de una forma de entender el territorio que condena a las zonas rurales al olvido”, señalan fuentes de la organización.
La Alianza también recuerda que hace 24 años los ganaderos de leche de Castilla y León cobraban lo mismo que hoy, una situación que califican de “inasumible por más tiempo” y que demuestra la falta de rentabilidad estructural en sectores productivos básicos. Este ejemplo se cita para ilustrar la desigualdad persistente entre campo y ciudad, entre quienes producen y quienes deciden.
Conclusión: el clamor rural frente al olvido
La concentración del próximo 15 de noviembre no es solo una protesta ferroviaria, sino un acto de defensa de la dignidad del medio rural. Con su presencia en Vigo, la Alianza UPA-COAG quiere recordar que la España vaciada también forma parte del país y merece el mismo respeto y las mismas oportunidades. Piden que las decisiones políticas y técnicas se tomen con sensibilidad territorial, evitando que la búsqueda de eficiencia se convierta en un nuevo factor de exclusión.
El caso de Sanabria AV simboliza la lucha por una España más justa, equilibrada y cohesionada, donde el tren no solo conecte ciudades, sino también vidas, familias y comunidades enteras.












