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Analizando el mercado hasta el mes de junio, UPA informa que el aceite producido en Andalucía ha alcanzado un acumulado de 1.459.196 t y en España de 1.786.900 t.

Con unas estimaciones de importaciones en este último mes de unas 10.000 t, la organización pone el acento una vez más en el buen dato de salidas de aceite que no cesa, alcanzando la cifra en junio de 136.000 t, siguiendo marcando records. Por cuarto mes consecutivo, afirman, “las salidas de aceite están por encima de 130.000 t, lo que sigue permitiendo reducir el aceite almacenado a un ritmo importante”.

Con estos datos de entradas y salidas de aceite de oliva, las existencias totales a 30 de junio se sitúan en las 1.118.700 t repartidas en almazaras 829.600 t, 242.100 t en envasadores y refinerías, y 47.000 t en el Patrimonio Comunal Olivarero.

En resumidas cuentas, UPA Andalucía ratifica que “a este ritmo de salidas, a final de campaña tendremos un enlace de unas 700.000 t de aceite. Aun siendo un volumen considerable, juegan en favor del sector cuestiones como que existe un consumo mundial sostenido de más de 3.000.000 t al año y tendente al alza, las exportaciones siguen batiendo records y van en aumento. Además, la campaña próxima en España sigue siendo una incógnita, pero de continuar la climatología con altas temperaturas y escasas precipitaciones, tiene visos de que se situará en torno al 50% de la producción de la campaña presente”.

Y es que en algunas zonas olivareras ya se puede apreciar que el fruto se ha caído al ponerse negro y seco, porque el árbol no tiene el agua suficiente para favorecer la correcta formación del hueso. Por ello, no sorprende a nadie que con estas circunstancias las cooperativas ya estén analizando guardar parte de sus aceites almacenados y las almazaras industriales se estén moviendo para comprar aceite a buen precio pensando en el próximo año.

No se trata de ser pesimistas, pero si previsores y organizativos para enfrentarnos a lo que nos puede deparar la próxima cosecha, cuando es probable que otros países productores del Mediterráneo recuperen sus volúmenes medios de producción de aceites de oliva.

Esta situación, unida a las recientes movilizaciones llevadas a cabo por el sector olivarero de la mano de UPA Andalucía, y la repercusión que también ha podido añadir la reunión mantenida con el Presidente de la Junta de Andalucía, han hecho que los precios repunten levemente en las últimas semanas.

Sin embargo, a partir de datos extraídos del mercado en POOLred, UPA Andalucía ha analizado la evolución de los precios en el último mes y afirma que “la variación ha sido ridícula y que sigue una evolución con dientes de sierra, cuando debería presentar un crecimiento constante”. Los precios a fecha de hoy son de 2,35 €/kg para aceite de oliva virgen extra, 2,16 €/kg para el aceite de oliva virgen, y de 2,06 € para el lampante, valores que siguen siendo bajos para un producto de máxima calidad y sinónimo de salud, y que ni de lejos se acerca a los costes de producción en el olivar tradicional que se sitúa en los 2,70 €/kg, lo que está provocando estragos en la economía de los productores.

UPA Andalucía critica duramente el claro desequilibrio que existe entre los distintos agentes de la cadena y la necesidad cada vez más imperiosa que tiene el propio sector de autorregular sus producciones. Está claro “que no debemos conformarnos ni relajarnos con limosnas de la industria y la distribución y debemos persistir en nuestra lucha, porque unos míseros céntimos más a día de hoy no solucionan los problemas estructurales que sin duda volverán a presentarse en el futuro si no ponemos pie en pared”, sentencian desde la organización agraria.

La industria y distribución especuladoras saben, desde el pasado 9J, que el sector ha dado toda una lección de ‘concentración’, demostrando ser un sector productor más unido que nunca, con más de 20.000 olivareros discurriendo por las calles de Sevilla, que no detendrá su cruzada hasta que perciba unos precios justos. Y esto no va de colores políticos, como algunos interesadamente pretenden revestirlo para justificar su atronadora ausencia en la manifestación -esa sí por cuestiones políticas-, ya que en cuanto el Gobierno de la nación deje de estar en funciones, la muchedumbre reivindicativa también se desplazará en septiembre para movilizarse en Madrid.

No es descartable que desde las administraciones públicas se tomen medidas determinantes, de una vez por todas, en favor del sector primario, el que crea riqueza, empleo de manera sostenible, y fija la población al territorio.

Más les valdría a la industria y distribución dejar de especular cuanto antes, comenzar a elevar el precio de las operaciones de compra de aceite de oliva en origen a buen ritmo, y compartir el beneficio entre todos los eslabones de la cadena, porque el sector productor, esta vez sí, no se detendrá hasta lograr el objetivo de percibir precios dignos y razonables.

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