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El Secretario General de UPA Andalucía, Miguel Cobos, ha mantenido, reciemntemente, una reunión por videoconferencia con los miembros de la Comisión Ejecutiva Regional y los distintos Secretarios Provinciales, para analizar la situación en la que se encuentra el sector agrario ante la crisis sanitaria provocada por el coronavirus, y el estado de alarma decretado en España para frenar dicha pandemia.

Y es que, tal y como han ido adelantando desde la organización agraria, a pesar de que los agricultores y ganaderos siguen produciendo para abastecer a la población con alimentos en condiciones de práctica normalidad, nos enfrentamos a un escenario con medidas muy restrictivas. “Es una situación temporal que no sabemos cuánto durará, pero que está cambiando las reglas del juego, los hábitos de consumo y limitando las vías de comercialización, con consecuencias que ya están resultando devastadores para muchos sectores agrícolas y ganaderos”, ha destacado Cobos.

Es cierto que cuando empezaron a sucederse en nuestro país los primeros contagios a causa del citado virus, la población realizó compras masivas en los supermercados y tiendas. Posteriormente, nos encontramos con varios inconvenientes: el problema de bajos precios en origen sigue subsistiendo, es más, algunas grandes superficies están aprovechando este escenario para bajar el precio de productos básicos como el del aceite de oliva. Por otra parte, las restricciones de movilidad derivadas del estado de alarma, el establecimiento de confinamiento y la limitación de los desplazamientos, ha provocado que los ciudadanos reduzcan la afluencia a los establecimientos de alimentación y la frecuencia de consumo. Esto último hace que se decanten, mayoritariamente, por productos de primera necesidad y no perecederos.

Por lo tanto, hay sectores agrícolas como el de la fresa, el espárrago, el tomate y los productos hortícolas en general que, por ser de corta duración y no considerarse de consumo básico, están sufriendo una reducción muy elevada en los pedidos y ventas. Consecuentemente, muchos agricultores y operadores están reduciendo su ritmo de producción, e incluso abandonando cultivos.

A este respecto, desde UPA Andalucía consideran que, en un momento en el que el consumo de productos de proximidad es muy recomendable para evitar los movimientos de la ciudadanía y el transporte de mercancías, se debería permitir la instalación de mercados locales y mercadillos. Estos se montarían exclusivamente para la venta de productos alimentarios, siguiendo siempre las recomendaciones en seguridad y sanitarias, y controlando la entrada de público. Podría ser una manera muy efectiva de dar salida a las producciones de hortofrutícolas, que tan afectadas se están viendo por el descenso de ventas.

Por otro lado, el cierre de la restauración, también está suponiendo graves pérdidas, pues toda la producción del canal HORECA destinada a bares, cafeterías, restaurantes, hoteles y alojamientos, se ha eliminado temporalmente. Esto afecta en general a todo el sector agrario, pero se ceba especialmente con el sector ganadero, pues son muchas las explotaciones y empresas que trabajan vendiendo su producto en exclusiva para hostelería. Hablamos de materias primas como el cochinillo, el lechazo u otras carnes que no se consumen ni preparan habitualmente en los hogares españoles.

También hay preocupación en sectores como el de los huevos camperos, o en el lácteo (tanto de vacuno como de ovino y caprino) pues, debido a la ausencia de turismo, muchas pequeñas queserías artesanas están viendo hundirse sus pedidos.

Otra de las medidas que contempla el estado de alarma es la cancelación de fiestas, celebraciones y, en general, eventos multitudinarios. Esto supone un duro golpe para nuestro sector turístico, que en estas fechas arranca su temporada alta en Andalucía con la Semana Santa y otras fiestas populares. Un sector que se está viendo totalmente afectado es el de la flor cortada y plantas ornamentales, pues ni siquiera es posible consumirla a nivel doméstico, ya que los establecimientos de venta están cerrados.

En los primeros días del estado de alarma hubo muchas dudas e incertidumbres con referencia al desplazamiento de los profesionales del campo a su lugar de trabajo, pues se recomendaba una persona por vehículo, cuando en la actividad agraria es habitual el transporte de varios jornaleros o cuadrillas en turismos, todoterrenos y furgonetas. Finalmente, desde el Ministerio de Agricultura, flexibilizaron un poco la norma, permitiendo hasta dos personas por coche de cinco plazas, y tres por furgoneta de nueve, siempre manteniendo la distancia de seguridad y un posicionamiento en oblicuo.

Desde UPA Andalucía, están de acuerdo en que es absolutamente urgente que las Administraciones traten y valoren al sector agrario como prioritario. Por ello, es necesaria su intervención articulando las medidas y ayudas urgentes que permitan a las explotaciones corregir las pérdidas, así como recuperar la liquidez de agricultores, ganaderos y cooperativas. No solo para paliar las consecuencias de esta crisis, sino también para asegurar la pervivencia del sector y garantizar la producción de alimentos presente y futura, cuando esta situación extraordinaria acabe.  Por todo ello, la organización agraria reclama medidas de exención fiscal, anticipos de las ayudas PAC, así como las que reciben las Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas. Igualmente, son necesarias: la mejora de los seguros agrarios, la reducción del coste energético de las explotaciones, financiación a coste cero, reducción y exoneración de costes laborales, inversiones en infraestructuras hidráulicas, reciprocidad en importaciones y beligerancia para la eliminación de aranceles y vetos. Asimismo, es preciso que las autoridades incentiven el consumo de nuestros productos agroalimentarios, especialmente los frescos, con campañas de promoción.

Finalmente, desde UPA Andalucía han querido apelar directamente a los consumidores: “los agricultores y ganaderos vamos a seguir haciendo lo que mejor sabemos: producir alimentos en condiciones de seguridad, sanidad y calidad. Por profesionalidad, vocación y compromiso con la sociedad. Además, continuaremos colaborando desinteresadamente en la desinfección y saneamiento de las calles y lugares públicos de nuestros pueblos. Pero, al mismo tiempo, necesitamos que la ciudadanía responda, no solo valorando y reconociendo nuestra labor, sino también comprando nuestros productos agrícolas y ganaderos, apostando por productos nacionales, especialmente los frescos. No solo en tiempos de pandemia, también mañana, cuando pase esta tormenta”.

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