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La Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha exigido este martes, frente a la sede de la Comisión Europea en Madrid, la monitorización estricta de las importaciones de cereales procedentes de Ucrania, una vez finalizado el régimen comercial temporal que permitía su entrada sin aranceles en el mercado comunitario. En una concentración que ha reunido a cerca de 200 productores cerealistas, la organización ha denunciado la situación crítica de miles de explotaciones cerealistas españolas que se enfrentan a un escenario insostenible por la combinación de precios de cereal en mínimos históricos y costes de producción al alza.
Un mercado saturado por el cereal ucraniano: de 3 a más de 10 millones de toneladas
Una de las principales preocupaciones expuestas por los agricultores ha sido la entrada masiva de cereales de Ucrania, que ha pasado de alrededor de 3 millones de toneladas anuales de maíz, trigo y cebada a más de 10 millones en 2024. Este incremento, explican desde la Unión de Uniones, ha sido posible por la eliminación de aranceles aprobada por la UE en el marco del régimen temporal de liberalización comercial con Ucrania, adoptado tras el inicio de la guerra.
“Este aluvión de cereal ha hundido los precios en origen en nuestro país, con una caída de más del 40 % respecto a hace tres años”, denuncian desde la organización.
España es estructuralmente deficitaria en cereales, pero la sobresaturación del mercado nacional por las importaciones sin control ha provocado un desequilibrio insostenible que pone en riesgo la viabilidad de las explotaciones.
Costes disparados: fertilizantes nitrogenados un 40 % más caros en medio año
A este desplome de los precios se suma otro factor que amenaza directamente a los productores: el incremento vertiginoso del coste de los insumos agrarios, especialmente de los fertilizantes nitrogenados. En tan solo seis meses, estos productos esenciales han aumentado su precio en torno al 40 %, según datos de la propia organización.
Esta subida responde, en parte, a la reducción de las importaciones desde Rusia y Bielorrusia, países tradicionalmente proveedores de cerca del 25 % de los fertilizantes que consume la Unión Europea. La imposición de sanciones y nuevas barreras comerciales ha provocado una escasez relativa de este insumo en el mercado europeo. La situación se ha agravado tras la reciente decisión de Bruselas de aplicar aranceles adicionales del 6,5 % a los fertilizantes rusos y bielorrusos, con aumentos progresivos que podrían alcanzar niveles prohibitivos.
Reivindicaciones: control de las importaciones y apertura a nuevos proveedores de fertilizantes
Ante este contexto, la Unión de Uniones reclama una doble acción por parte de las instituciones comunitarias:
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Control riguroso de las importaciones de cereal procedente de Ucrania, tras la vuelta al régimen ordinario derivado del Acuerdo de Asociación, formalizado mediante el Reglamento (UE) 2025/1132.
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Supresión de aranceles a fertilizantes de terceros países, como Estados Unidos o Trinidad y Tobago, para diversificar el abastecimiento y compensar la pérdida de los suministros rusos y bielorrusos.
La organización considera que estas medidas permitirían evitar distorsiones persistentes en el mercado, recuperar cierto equilibrio en la cadena alimentaria y aliviar la presión asfixiante sobre los productores.
El precio del pan sube, pero el agricultor pierde
Uno de los aspectos más llamativos denunciados por la organización es la desconexión entre los precios en el campo y los precios para el consumidor. Mientras que el valor del cereal en origen se ha desplomado, el precio del pan ha subido en torno a un 19 % en el mismo período. Para Unión de Uniones, esta divergencia es muestra de un desequilibrio estructural en la cadena agroalimentaria, en la que los agricultores son el eslabón más débil y menos protegido.
“Se ayuda a Ucrania, y lo compartimos. Pero no se puede hacer a costa de condenar a miles de agricultores a la ruina”, afirmó Luis Cortés, coordinador estatal de la organización, durante la concentración.
Carta al comisario europeo Christophe Hansen
Durante la protesta, Unión de Uniones ha hecho entrega de una carta dirigida al comisario europeo de Comercio, Christophe Hansen, en la que se detallan todas estas reivindicaciones. El objetivo es que la Comisión tome conciencia de una situación que consideran límite y articule medidas eficaces para reequilibrar los mercados.
En la misiva, la organización solicita:
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Garantizar que la reintroducción de aranceles y contingentes no llegue tarde para los productores europeos.
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Asegurar una vigilancia real y continua de las importaciones de cereal en los próximos meses.
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Aplicar una política comercial coherente que no asfixie más los costes de producción.
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Establecer mecanismos de compensación o apoyo a los productores más perjudicados por esta situación.
Una protesta simbólica: pan para reivindicar el valor del cereal
Como parte de la protesta, los cerca de 200 agricultores convocados han repartido más de un centenar de barras de pan a los viandantes frente a la sede de la Comisión. Un gesto simbólico que busca concienciar a la ciudadanía sobre la relación entre el cereal que se produce en el campo y los productos básicos que se consumen a diario, como el pan. Según la organización, el mensaje es claro: “Sin precios justos en el campo, no hay futuro para el pan ni para quien lo produce”.
Cuadro destacado
Cifras clave del conflicto cerealista en España (2022-2025)
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Importaciones de cereal ucraniano: de 3 a más de 10 millones de toneladas (+230 %)
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Caída del precio del cereal nacional: más del 40 %
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Subida del precio del pan: +19 %
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Incremento del coste de fertilizantes nitrogenados: +40 % en seis meses
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Fertilizantes procedentes de Rusia/Bielorrusia: 25 % de la oferta previa en la UE
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Aranceles aprobados por la UE: +6,5 % sobre fertilizantes rusos/bielorrusos
Conclusión
El final del régimen arancelario temporal con Ucrania ha llegado, pero los efectos de la liberalización masiva siguen latentes en el campo español. La Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos exige medidas urgentes, realistas y proporcionadas para frenar la asfixia del cerealista español, entre ellas el control exhaustivo de las importaciones y la eliminación de barreras comerciales innecesarias para insumos críticos. Mientras tanto, el campo aguanta con los márgenes reducidos al mínimo y la viabilidad al borde del abismo.











