
El sector porcino español ha sufrido un duro golpe económico como consecuencia de los brotes de peste porcina africana (PPA) detectados el pasado mes, a pesar de que la enfermedad no ha llegado a afectar a las explotaciones ganaderas. Así lo ha puesto de manifiesto Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, que ha hecho público un balance detallado del impacto de esta crisis sanitaria y cifra en alrededor de 153 millones de euros las pérdidas acumuladas en el sector productor porcino.
Según el análisis elaborado por la organización, la reacción del mercado ante la aparición de la PPA ha sido inmediata y especialmente severa en términos económicos. La facturación del sector porcino ha descendido en torno a un 17%, una caída muy significativa para uno de los sectores estratégicos de la ganadería española, tanto por su peso en el consumo interno como por su papel clave en las exportaciones agroalimentarias.
Unión de Uniones subraya que este impacto económico se ha producido a pesar del buen comportamiento del sector en materia de bioseguridad. La organización destaca la “responsabilidad y el compromiso” demostrados por los ganaderos, que han aplicado de forma estricta los protocolos de prevención y control. Gracias a ello, y pese a la detección de 60 casos positivos de PPA en jabalíes en el entorno natural, no se ha registrado ningún caso positivo en las 57 explotaciones porcinas ubicadas dentro del radio de 20 kilómetros de la zona afectada.
“Los datos demuestran que las medidas de bioseguridad en las granjas funcionan y que el sector ganadero ha hecho los deberes”, señalan desde Unión de Uniones. Sin embargo, la organización lamenta que, aun sin afección directa a las explotaciones, las consecuencias económicas hayan sido “devastadoras” para los productores.
Uno de los principales factores que han contribuido a este escenario ha sido la imposición de restricciones de movimiento de animales como medida preventiva. En total, se han visto afectados 61.500 cerdos, lo que ha tenido un impacto directo en la capacidad de comercialización y, especialmente, en las exportaciones.
China, principal destino del porcino español en el comercio exterior y con una cuota de mercado cercana al 20%, ha sido uno de los mercados más afectados. Las limitaciones derivadas de la PPA han provocado una reducción significativa de los envíos, si bien Unión de Uniones advierte de que será necesario esperar a disponer de los datos completos del último trimestre de 2025 para evaluar con precisión el alcance real de esta caída en las exportaciones.
“La exportación es uno de los pilares del sector porcino y cualquier interrupción, aunque sea temporal, tiene un efecto inmediato sobre los precios y la rentabilidad de las explotaciones”, explican desde la organización. En este sentido, alertan de que la pérdida de confianza de los mercados internacionales puede prolongar los efectos negativos más allá del episodio sanitario concreto.
El análisis de Uniónn de Uniones muestra el hundimiento de precios y aumento de costes
El análisis de Unión de Uniones también pone el foco en la evolución de los precios en origen y en los costes de producción, una combinación que ha resultado especialmente perjudicial para los ganaderos. La cotización del cerdo vivo en Mercolleida, principal mercado de referencia del sector y especialmente afectado por la proximidad de los focos, llegó a bajar hasta situarse en torno a 1 euro por kilo.
De forma global, el precio medio del cerdo en 2025 registró una bajada del 7,6% respecto a la media del año anterior. Esta caída de precios se ha producido, además, en un contexto de incremento de los costes de producción, que subieron cerca de un 2%, impulsados principalmente por el encarecimiento de la alimentación animal, la energía y otros insumos básicos.
Como resultado, el margen económico de los ganaderos porcinos se ha reducido en torno a un 40% en 2025 en comparación con 2024. “Estamos hablando de un desplome de la rentabilidad que pone en serio riesgo la viabilidad de muchas explotaciones, especialmente las de carácter familiar”, advierten desde Unión de Uniones.
La organización señala que esta situación es insostenible a medio plazo y que, de prolongarse, podría provocar el abandono de explotaciones y una mayor concentración del sector, con consecuencias negativas tanto para el empleo rural como para el equilibrio territorial.
Ante este escenario, Unión de Uniones reclama que se siga investigando a fondo el origen del virus para depurar responsabilidades y evitar que se repitan episodios similares en el futuro. La organización considera fundamental esclarecer cómo se produjo la entrada de la PPA en el entorno natural y qué fallos pudieron producirse en los sistemas de control y prevención.
“Es imprescindible saber qué ha pasado para corregir errores y reforzar los puntos débiles”, subrayan. En este sentido, insisten en que la sanidad animal debe ser una prioridad estratégica, no solo para proteger a los ganaderos, sino también para salvaguardar la imagen y la competitividad del sector porcino español en los mercados internacionales.
Unión de Uniones también reclama un mayor compromiso tanto del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación como de la Unión Europea en materia de sanidad animal. Entre sus demandas se incluye una revisión de los protocolos actuales, el refuerzo de los mecanismos de prevención y una mayor dotación de recursos para la vigilancia epidemiológica y el control de la fauna silvestre.
La organización considera que la gestión de enfermedades como la PPA no puede recaer únicamente sobre los ganaderos, que ya asumen importantes costes y obligaciones en materia de bioseguridad. “La Administración tiene que estar a la altura y anticiparse, no limitarse a reaccionar cuando el problema ya está encima de la mesa”, afirman.
Estas reivindicaciones formarán parte también de la movilización agraria prevista para el próximo 11 de febrero en Madrid, donde Unión de Uniones participará en la tractorada para exigir medidas concretas que garanticen la viabilidad del sector primario. La sanidad animal y la defensa del sector porcino serán uno de los ejes centrales de esta protesta.
Desde la organización recuerdan que el sector porcino es uno de los pilares de la economía agraria española. Su importancia va más allá del consumo interno, ya que constituye uno de los principales motores de las exportaciones agroalimentarias del país y genera miles de empleos directos e indirectos, especialmente en el medio rural.
“El sector porcino es importantísimo a nivel estatal, tanto por su peso económico como por su capacidad de generar actividad y empleo”, destacan desde Unión de Uniones. Por ello, insisten en la necesidad de defenderlo y de trabajar de forma coordinada para que la PPA se convierta en “un episodio con un principio y un final”, sin efectos estructurales a largo plazo.
No obstante, advierten de que para lograrlo es imprescindible que las administraciones “se pongan las pilas” y asuman su responsabilidad. “Los ganaderos han demostrado que saben hacer bien su trabajo y cumplir con las normas. Ahora es el turno de la Administración de estar a la altura del sector que dice querer proteger”, concluyen.
Con este balance, Unión de Uniones pretende visibilizar el impacto real que las crisis sanitarias tienen sobre los productores, incluso cuando no llegan a afectar directamente a las explotaciones, y reabrir el debate sobre la necesidad de reforzar la sanidad animal como pilar fundamental de la política agraria y ganadera en España y en la Unión Europea.








