
La Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha considerado claramente insuficientes las medidas anunciadas por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en relación con el relevo generacional en el sector agrario, al entender que no abordan los problemas estructurales que están provocando el abandono del campo por parte de las nuevas generaciones. La organización, que estuvo presente en el acto celebrado este miércoles en el que el jefe del Ejecutivo hizo referencia a la incorporación de jóvenes a la agricultura y la ganadería, subraya que sin rentas dignas, mercados justos y políticas coherentes, cualquier estrategia destinada a atraer a jóvenes está condenada al fracaso.
Desde Unión de Uniones insisten en que el relevo generacional no es un problema aislado ni puede resolverse únicamente con incentivos puntuales, plataformas administrativas o cambios porcentuales dentro de la Política Agraria Común (PAC). A su juicio, se trata de una consecuencia directa de la falta de rentabilidad del sector, de unos mercados que no funcionan para los productores y de un marco normativo y comercial que debilita progresivamente el modelo agrario europeo.
“La realidad es muy sencilla: si producir alimentos sigue siendo ruinoso, ningún joven va a poder quedarse en el campo, por mucha voluntad que tenga”, señalan desde la organización. En este sentido, recuerdan que el principal obstáculo para la incorporación de jóvenes no es solo el acceso a la tierra o la financiación inicial, sino la incapacidad de garantizar ingresos estables y suficientes a medio y largo plazo. “El relevo generacional empieza por garantizar rentas dignas, no por discursos bienintencionados”, recalcan.
Ejes centrales de la crítica de Unión de Uniones
Uno de los ejes centrales de la crítica de Unión de Uniones es la ausencia de precios justos en origen. La organización denuncia que los agricultores y ganaderos siguen vendiendo por debajo de costes de producción en numerosos sectores, lo que hace inviable cualquier proyecto profesional, especialmente para quienes se incorporan por primera vez. A ello se suma, advierten, la falta de un control efectivo de la cadena alimentaria y la debilidad de los mecanismos para evitar prácticas abusivas por parte de los grandes operadores.
En paralelo, la organización agraria pone el foco en la política comercial de la Unión Europea, que considera incompatible con un verdadero plan de relevo generacional. Acuerdos como el UE-Mercosur, critican, permiten la entrada de productos procedentes de terceros países que no cumplen las mismas exigencias sanitarias, ambientales y laborales que se imponen a los productores europeos. Esta falta de reciprocidad, conocida como ausencia de “cláusulas espejo”, genera una competencia desleal que presiona a la baja los precios en origen y expulsa del mercado a miles de explotaciones.
“Hablar de jóvenes y, al mismo tiempo, firmar acuerdos comerciales que hunden los precios es una contradicción absoluta”, sostienen desde Unión de Uniones. La organización reclama controles reales en frontera y la aplicación estricta de las mismas normas a todos los productos que se comercializan en el mercado europeo, como condición imprescindible para garantizar un futuro al sector.
La Política Agraria Común es otro de los grandes puntos de fricción. Unión de Uniones rechaza que el debate sobre el relevo generacional se limite a redistribuir porcentajes internos de las ayudas sin aumentar el presupuesto global ni reforzar los instrumentos de mercado. El anuncio de elevar del 6 % al 10 % los fondos destinados a jóvenes en la futura PAC, explican, no implica necesariamente más recursos para el sector, sino que podría suponer detraer ayudas a otros agricultores y ganaderos en un contexto de presupuestos estancados o incluso a la baja.
“Quitar recursos a unos agricultores para dárselos a otros no es reforzar el sector, es enfrentar generaciones y debilitar aún más la base productiva”, advierte la organización. A su juicio, este enfoque no solo es injusto, sino contraproducente, ya que erosiona la cohesión del sector y no resuelve el problema de fondo: la insuficiencia del presupuesto agrario europeo y la falta de una PAC verdaderamente orientada a quienes viven profesionalmente del campo.
Unión de Uniones insiste en que el relevo generacional no puede construirse sobre una PAC debilitada, sometida a recortes y cada vez más alejada de los agricultores y ganaderos profesionales. Reclaman una política agraria común fuerte, bien financiada, con instrumentos eficaces de gestión de crisis y con mecanismos que garanticen estabilidad de los mercados y seguridad jurídica. Sin estas condiciones, sostienen, cualquier política específica para jóvenes será un simple parche.
En relación con el acceso a la tierra, la organización valora positivamente iniciativas como la mejora de la transparencia del mercado de tierras o la movilización de suelo público, pero considera que resultan claramente insuficientes si no van acompañadas de una intervención pública real. Unión de Uniones reclama medidas que frenen la especulación, limiten la concentración de tierras en pocas manos, incentiven la cesión intergeneracional de explotaciones y protejan el suelo agrario frente a usos no productivos.
“El acceso a la tierra solo será una solución si va unido a una agricultura y una ganadería rentables”, subrayan. Además, advierten de que los jóvenes necesitan un marco normativo estable, sin una escalada constante de exigencias y burocracia que haga inviables los proyectos a largo plazo. La organización denuncia que muchos jóvenes desisten no por falta de vocación, sino por la acumulación de trabas administrativas y costes crecientes.
Más allá de las políticas estrictamente agrarias, Unión de Uniones recuerda que hablar de jóvenes en el campo implica también hablar de servicios públicos, infraestructuras y condiciones de vida en el medio rural. La falta de transporte, sanidad, educación, conectividad digital y vivienda adecuada sigue siendo un factor determinante en el abandono de los pueblos. “Cada joven que se va es una explotación que cierra y un pueblo que se vacía”, apuntan desde la organización, que reclama un enfoque integral para combatir la despoblación.
En este contexto, Unión de Uniones concluye que el relevo generacional no se resuelve con anuncios ni con medidas aisladas, sino con decisiones políticas valientes y coherentes. “Precios justos, protección en las fronteras, una PAC sin recortes y un modelo agrario que permita vivir dignamente del trabajo en el campo. Todo lo demás son parches”, resumen desde la organización.
Finalmente, la entidad recuerda que estas reivindicaciones están en el centro de las movilizaciones que sus uniones territoriales están convocando en distintos puntos del país y de la tractorada prevista en Madrid el próximo 11 de febrero. Unión de Uniones reclama a las autoridades españolas y europeas que pasen de las estrategias y los anuncios a las decisiones estructurales que garanticen precios dignos, políticas coherentes y un futuro real para las nuevas generaciones del sector agrario.









