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 La versión del Plan Estratégico de la PAC (2023 – 2027) expuesto a consulta pública por el MAPA mantiene limitaciones en cuanto a pendiente y pluviometría que excluyen de la ayuda asociada a las explotaciones de frutos secos de cultivo tradicional en secano, en amplias áreas del Estado con riesgo de desertificación.

Hecha pública la versión del Plan Estratégico de la PAC por parte del MAPA, Unión de Uniones constata que las condiciones de elegibilidad y los requisitos establecidos para acceder a la ayuda asociada a los frutos secos no han variado respecto los anteriores textos. Se sigue manteniendo para aquellos cultivos de secano de almendro, avellano y algarrobo con una pendiente superior al 10%, o bien, para los que, teniendo una pendiente inferior, estén en una comarca con una pluviometría anual media a 10 años inferior a 300 mm.

Estas condiciones no tienen en cuenta las características agroclimáticas del cultivo tradicional en amplias zonas del país, en especial País Valenciano y Cataluña, donde el cultivo se da frecuentemente en parcelas con pendientes inferiores al 10%, aterrazadas o no, y en zonas con pluviometrías que rondan los 450 mm. que se consideran ya muy bajas. El Ministerio está excluyendo precisamente de la ayuda a gran parte de las superficies a las que deberían ir destinadas. Igualmente, el Ministerio excluye directamente un 72% de la superficie de avellano de Catalunya al dejar al margen cultivo de regadío y el de secano con pendientes inferiores al 10%, aun cuando en los últimos años se está perdiendo superficie y producción.

Unión de Uniones recuerda que, en el diagnóstico realizado por el MAPA, se determinaba que más del 20 % de las explotaciones de frutos secos no percibían ninguna ayuda PAC y que estos cultivos se asientan generalmente en zonas marginales de bajos rendimientos muy inferiores a los grandes productores mundiales (EEUU y Australia). Además, se reconocían las grandes oscilaciones en las cosechas, especialmente en el almendro y también se concluía que la complejidad de una cadena de valor con múltiples agentes intermedios dificulta la rentabilidad y competitividad del cultivo.

Para la organización, este diagnóstico no se ha trasladado a las ayudas acopladas para el sector, ya que no se adapta al conjunto de superficies concernidas por la intervención. Resulta incomprensible que no se atienda, ni a la diversidad del sector, ni a la importancia paisajística de los aterrazamientos en el cultivo, ni a los factores ligados al cambio climático (menos lluvia, más concentrada y torrencial, consiguientemente más dañina para el cultivo), ni a las consecuencias socioeconómicas que van a provocar la expulsión de gran parte de los beneficiarios en muchas e importantes zonas productivas.

La superficie total de almendro, avellano y algarrobo en España supone unas 900.000 hectáreas (844.000 de almendro, con 100.000 has. abandonadas y 140.000 has. en regadío; 9.492 has. de avellano, con un 71 % en regadío y 42.500 has. de algarrobo). La línea de ayuda asociada futura que el MAPA presentará a Bruselas alcanzaría sólo a 214.221 has. de secano, que es, además, sólo el 46% de los que hoy perciben dicha ayuda. El presupuesto anual de la medida es de 14 M/€, lo que equivale a un 2,02 % del total de las ayudas asociadas y un 0,28 % del montante total de los pagos directos.

Ante este escenario la Unión de Uniones considera que es necesario revertir la situación antes de que el PEPAC sea presentado en Bruselas. “El Ministerio está a punto de cometer un tremendo error” plantean desde la organización. ”Se debe buscar un ajuste más fino porque si no, las consecuencias sociales, económicas y medioambientales serán irreversibles”.

La organización insiste también en que la definición de agricultor activo que propone el Ministerio perjudica también en esta medida a los profesionales que, según el diagnóstico elaborado por el MAPA, compiten de manera desigual con otros productores que tienen otras fuentes de ingresos.

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