
En un nuevo episodio de tensión en el sector agrícola español, más de 300 productores se han congregado este miércoles en el puerto de Santander para expresar su malestar por el impacto de la creciente importación de cereal ucraniano en la agricultura y ganadería del país. Convocados por la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, los manifestantes protestaron frente a la entrada de mercancías del puerto, reclamando precios justos para el cereal nacional y denunciando la falta de acción de las autoridades ante la caída de los precios del trigo y el maíz, que ha afectado gravemente a los agricultores locales.
Esta protesta llega pocos días después de una concentración similar en Madrid, frente al edificio de la Unión Europea, en la que también se expresó el descontento del sector ante la política de importación de cereal ucraniano que, según la Unión de Uniones, está desestabilizando el mercado y agravando los problemas económicos de los productores españoles.
Críticas por parte de Unión de Uniones a la falta de medidas de protección para los agricultores
Durante la manifestación, la Unión de Uniones no escatimó en críticas hacia las instituciones europeas y el gobierno español. Luis Cortés, coordinador estatal de la organización, fue especialmente contundente en sus declaraciones, señalando que los productores no pueden seguir siendo las víctimas de los acuerdos políticos que se toman en Europa. “No podemos permitir que sean siempre los agricultores y ganaderos los que paguen los platos rotos de decisiones que se toman sin tener en cuenta el impacto real que tienen en el campo español”, afirmó Cortés.
La organización agraria denunció que la Comisión Europea no ha realizado los informes de impacto necesarios para evaluar las consecuencias de la importación masiva de cereal ucraniano, lo que ha provocado una caída del precio del cereal nacional de un 45% desde mayo de 2022. Este descenso en los precios ha generado una situación insostenible para muchos agricultores, quienes ven cómo sus márgenes de beneficio se reducen mientras los costes de producción, especialmente los relacionados con el pienso para ganado, continúan aumentando.
Otro de los puntos clave de la protesta fue la crítica hacia el ministro de Agricultura, Luis Planas, a quien acusan de intentar enfrentar a agricultores y ganaderos con sus recientes declaraciones en Bruselas. Según Unión de Uniones, el ministro ha intentado desviar la atención del verdadero problema al señalar que la situación de los ganaderos, que deben afrontar elevados precios del pienso, no está relacionada con la importación de cereal ucraniano.
Para Luis Cortés, esta estrategia del ministro es peligrosa y poco honesta. “Los ganaderos siguen pagando el pienso caro, y esto se debe en parte a una especulación en el sector de los cereales. No se puede tratar de enfrentar a dos sectores que, en realidad, están sufriendo por los mismos motivos: la falta de medidas de protección frente a las importaciones y la indiferencia de las instituciones ante la realidad del campo español”, señaló el coordinador estatal.
Cantabria, una región con una fuerte vocación ganadera, es especialmente sensible a la subida de los precios del pienso, que está ahogando económicamente a muchas explotaciones. “No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras los costes de producción siguen subiendo y el precio que nos pagan por el cereal no cubre ni de lejos los gastos”, declaró un productor presente en la manifestación.
Uno de los datos más alarmantes que se destacaron durante la protesta es que más de la mitad del cereal ucraniano que llega a la Unión Europea está siendo importado por España. Este flujo constante de importaciones a precios cada vez más bajos está contribuyendo a la caída de los precios del cereal nacional, lo que pone en una situación muy delicada a los agricultores españoles.
Desde Unión de Uniones se insistió en que, dentro del reglamento de apoyo a Ucrania, se incluyeron ciertas medidas de salvaguarda para proteger productos sensibles en la UE. Sin embargo, estas medidas no se han aplicado al trigo y al maíz que entran a España desde Ucrania. “Si los mismos criterios que se utilizan para otros productos se aplicaran a las importaciones de cereal, ya se habrían reintroducido los aranceles que se eliminaron”, subrayó Luis Cortés, quien reclamó medidas urgentes para equilibrar el mercado.
La Unión de Uniones se mostró satisfecha con la participación en la protesta de Santander, pero también advirtió que esta movilización es solo el comienzo si no se toman medidas rápidas y eficaces para proteger al sector agrario. La organización no descarta sacar los tractores a la calle este invierno si la situación no mejora.
“La paciencia de los agricultores y ganaderos tiene un límite. No podemos permitir que las explotaciones sigan cerrando porque los precios no nos permiten cubrir los costes. Si no se reintroducen los aranceles y se toman medidas para frenar esta especulación en el mercado del cereal, nos veremos obligados a intensificar las protestas”, advirtió Cortés.
En este sentido, la Unión de Uniones reclamó al gobierno español y a las autoridades europeas que reevalúen las políticas de importación de cereal y que se reintroduzcan los aranceles que se eliminaron como parte del apoyo a Ucrania. Además, piden que se apliquen medidas similares a las ya implementadas para otros productos sensibles dentro de la Unión Europea.
Más allá de la cuestión del cereal ucraniano, los manifestantes también reclamaron precios justos tanto para los agricultores como para los ganaderos. La actual situación de mercado, en la que los precios de los productos agrarios son cada vez más bajos mientras los costes de producción continúan aumentando, es insostenible para el sector.
La Unión de Uniones insistió en que los agricultores españoles no pueden competir con precios tan bajos, sobre todo cuando los costes de producción en España son mucho más altos que en otros países. “No estamos dispuestos a vender cereal barato y comprar piensos caros. Es una contradicción que perjudica a toda la cadena productiva y que solo beneficia a unos pocos”, afirmó Luis Cortés.
En conclusión, la protesta en el puerto de Santander ha sido una muestra más del creciente malestar en el sector agrario español. Unión de Uniones ha dejado claro que, si no se toman medidas inmediatas para corregir la situación, las movilizaciones continuarán en los próximos meses, con la posibilidad de que los tractores vuelvan a ocupar las calles como ya ocurrió en protestas anteriores. El mensaje es claro: los agricultores y ganaderos españoles exigen precios justos y una protección real frente a la competencia desleal de las importaciones de cereal.








