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  • Las medidas de apoyo puestas en marcha han sido insuficientes para dar tranquilidad al sector

  • Mientras que en Francia se han complementado las ayudas europeas con ayudas de estado, el MAPA se ha limitado redistribuir lo que venía de la UE

Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, ante el inicio de la vendimia en distintos territorios, pone el foco en la incertidumbre en la que se empieza a realizar la vendimia, en cuanto a temas sanitarios y las dificultades de salidas a los mercados y el enfado de los viticultores por las primeras ofertas de precios.

Unión de Uniones ya manifestó en su día que el presupuesto destinado a la vendimia en verde y el resto de medidas de apoyo era insuficiente para serenar el sector de cara al inicio de campaña. “Con un presupuesto escaso, el retraso en poner las medidas en marcha y las trabas puestas en algunas regiones, el paquete COVID para el vino no ha tenido los efectos deseados”, apuntan desde la organización, recordando que mientras Francia ha complementado medidas parecidas con importantes recursos estatales, el Ministerio se ha limitado a redistribuir el mismo dinero de Bruselas con el que ya se contaba en el Programa de Apoyo al sector vitivinícola español (PASVE). 

Igualmente resalta que las Comunidades Autónomas no han contribuido tampoco a mejorar la situación, con la excepción de Castilla y León donde se han habilitado unas ayudas de mínimis como complemento a las estatales, aunque más bajas de lo que se reclamaba por parte de la organización en aquella región.

Mayor implicación financiera y lucha contra prácticas abusivas

Unión de Uniones apunta que arranca una vendimia que podría estar en el entorno de los 43 millones (un 4,5% por encima de la media de las cinco precedentes) y normalmente de muy buena calidad, pese a los problemas de mildiu localizados en Rioja, Castilla y León, Galicia o Cataluña. Además, apunta, los viticultores la afrontan pendientes de los protocolos para preservar, en aquello que esté en su mano, tanto su propia salud, como la de trabajadores en el escenario del coronavirus.

La incertidumbre sobre cómo y cuándo reaccionarán los mercados convive estos días con el enfado que están generado las primeras ofertas de precio en las principales áreas de producción. En la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y Extremadura, las variedades tempranas y las destinadas a Cava, de excelente calidad, se apuntan en tablilla, de momento, precios que estarían en el margen de un 20% - 25 % por debajo de las del año pasado que ya no fueron buenos, incluso con una cosecha corta.

“Cuando no es la buena cosecha, es el COVID y cuando no las existencias o los mercados exteriores… la industria siempre busca excusas para tensionar a la baja el precio en estas fechas” denuncian desde la Unión de Uniones que señala a que, pese a las recientes modificaciones de la Ley de la cadena alimentaria “están, en general, claramente por debajo de los costes de producción”.

La organización considera necesario dar más pasos tanto por parte de las Administraciones como por el propio sector para mejorar la situación. Además de tener una mayor implicación financiera en apoyo al sector, tanto el Gobierno central como los autonómicos, han de intensificar la lucha contra las prácticas fraudulentas y abusivas para hacer que la Ley de la cadena se cumpla.

No obstante, Unión de Uniones considera también que el propio sector tiene que evolucionar hacia compromisos estables en volúmenes de suministro y precios y para alcanzar este objetivo debe avanzarse en las fórmulas de concentración que refuercen la posición de negociación del viticultor en la cadena.

En este sentido, la organización reconoce las dificultades para ello, sobre todo “si enfrente tenemos una industria que no es cómplice en equilibrar el sector, sino todo lo contrario, y en medio con una Interprofesional, que no vale para nada más que recaudar tasas”, concluyen.

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