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El Parlamento Europeo cuenta ahora con un informe, publicado recientemente con el título “Agricultura sin productos fitosanitarios. ¿Podemos crecer sin usar herbicidas, fungicidas e insecticidas?”, que evalúa en el contexto actual las perspectivas de una agricultura que prescindiera del uso de productos protectores de las plantas (PPP en el informe). En sus conclusiones, según ha tenido la oportunidad de conocer Unión de Uniones, el informe considera que, hoy por hoy, la agricultura observada desde un punto de vista global, no está en disposición de renunciar a la utilización de los fitosanitarios, si bien considera que es necesario avanzar en la gestión integrada contra enfermedades y plagas y observa beneficios en los sistemas de producción ecológicos como alternativa para situaciones concretas.

El autor es CropBiotechnics, del Departamento de Biosistemas la Universidad belga KU Leuven, que ha elaborado el estudio a solicitud del  Panel para el Futuro de la Ciencia y la Tecnología (STOA), bajo la administración científica de la Unidad de Prospectiva de la Dirección General de Servicios de Investigación Parlamentaria (EPRS) de la Secretaría del Parlamento Europeo.

El informe, en opinión de Union de Uniones de Castilla-La Mancha, se desvía en algunas de sus conclusiones de lo que parece ser la corriente general de opinión a favor de la limitación del recurso a los fitosanitarios,; si bien se alinea con los objetivos actuales de la PAC que han llevado a la Unión Europea a reglamentar sobre el uso sostenible de los mismos.

Para empezar, los autores afirman que ante el escenario de tener que alimentar en el futuro a 11.000 millones de personas, es impensable plantear una reducción de los rendimientos productivos; más bien habrá que favorecer lo contrario pero dentro de los márgenes de sostenibilidad del planeta; unos márgenes que deben combinar la no expansión de las superficies agrícolas con una protección apropiada a los cultivos.

Pese al hecho, según el informe, de que la producción de cultivos en la UE sin Productos de Protección de las Plantas (PPP) no es realista en este momento; si que puede ser posible un cierto nivel de reducción en su utilización, sin pérdidas de rendimiento o con pérdidas aceptables; eso si, existe un riesgo económico para los productores que es un aspecto importante a tener en cuenta y sobre el que Unión de Uniones llama especialmente la atención.

Fitosanitarios y biodiversidad

El estudio no niega la pérdida considerable de biodiversidad ligada a las aplicaciones de los PPP, tanto sintéticos como naturales; pero evalúa que es superior la pérdida provocada por los cambios de uso de la tierra por la expansión de la tierra cultivable. Y junto a ésta hace algunas afirmaciones que pueden ser controvertidas en el actual escenario de orientación ecológica de la PAC; como por ejemplo, que suponiendo que se debe producir una cantidad fija de alimentos para alimentar a la población mundial, el mayor uso de la producción ecológica en la tierra tiene un impacto negativo en la biodiversidad a nivel mundial, precisamente por la necesidad de mayor superficie.

Por otro lado, se apunta que el menor rendimiento en la agricultura ecológica se debe en parte a una protección de cultivos menos eficiente en comparación con la agricultura convencional. Eso conduce a que la producción ecológica debe ser más cara que la producción convencional y, si todos los alimentos se produjeran en sistemas ecológicos, los colectivos sociales con ingresos más bajos, se verían empujados hacia una alimentación barata y poco saludable. Esto, desde el punto de visto de los autores, implica una serie de riesgos para la salud que son más importantes que los riesgos derivados de la exposición (en los actuales niveles de seguridad) a los PPP.

Tampoco se aprecian según el informe indicaciones claras de que los PPP naturales sean mejores para la biodiversidad o el medio ambiente que los sintéticos.

Hacia la gestión integrada

Para mejorar la sostenibilidad de la producción de cultivos, lo más prometedor sería la intensificación sostenible del sistema de Gestión Integrada de Plagas mediante la consecución de objetivos de sostenibilidad. Esto incluye la reducción de los PPP por las nuevas tecnologías, la agricultura de precisión y el desarrollo de variedades resistentes por técnicas de reproducción clásicas y nuevas. La agricultura ecológica, la agroecología y la agrosilvicultura tendría en términos generales menos potencial a este respecto, pero pueden ser beneficiosas en un número restringido de situaciones específicas.

Riesgos aceptables

El informe analiza también la sensación de riesgo implantada en la población en cuanto a su exposición a los fitosanitarios y asevera que los PPP se encuentran entre los compuestos mejor estudiados de nuestra vida. Su riesgo no es cero, pero si aceptable de acuerdo con los conocimientos científicos actuales. Las reevaluaciones cada 10 años garantizarían, además, que se dispone de exámenes de riesgo actualizados periódicamente.

Señala el estudio la circunstancia también de que los elementos de seguridad en la evaluación del riesgo de los PPP son mucho más altos que los factores utilizados para otros riesgos en nuestra vida diaria.

La razón de que exista una percepción determinada por parte del público en general acerca del riesgo de los fitosanitarios se debe, en opinión de los autores del informe, a que existen una diversidad de actores  involucrados en la comunicación de riesgos a la sociedad, lo que desemboca en mensajes conflictivos. De hecho, los científicos, en este asunto, son vistos en algunos ámbitos como menos neutrales de lo que podría esperarse. Que ello se deba a que algunos actores de comunicación se muevan en corrientes ideológicas o que sean sospechosos de trabajar bien a favor o a demanda de organizaciones no gubernamentales de la industria química es, dice el informe, lo peor que podría pasar. Se necesitan líderes de opinión neutrales para que las personas crean que las evaluaciones de riesgo son arbitrarias y que sus resultados dependen de quién paga por ellas.

No criminalizar a los agricultores

Desde Unión de Uniones de Castilla-La Mancha se concede al informe suministrado al Parlamento Europeo el mérito de poner sobre la mesa elementos de debate que hacen de contraste con credos contrarios a cualquier uso de productos fitosanitarios.

La organización es firme defensora del modelo de agricultura ecológica, que necesita, precisamente por algunas de las razones que el informe apunta, un decido apoyo público para remunerar los bienes que aporta y hacer esta producción accesible a los consumidores y rentable para los productores. Pero también valora el trabajo de cientos de miles de agricultores que, desde la agricultura convencional, realizan su labor de manera sostenible, respetando las normas de condicionalidad ambiental y ética que nos imponen, utilizando las herramientas y los productos que la ciencia y las autoridades públicas ponen a nuestra disposición y intentando ser competitivos en un escenario de mercados y de comercio internacional que dependen de intereses geopolíticos que nos quedan muy lejos.

Para Unión de Uniones de Castilla-La Mancha, el informe puede escocer a las posiciones más dogmáticas contra el empleo de fitosanitarios, pero contribuye a insistir en que debe seguir avanzándose en su gestión integrada y sostenible y en el apoyo a la agricultura ecológica, pero sin criminalizar, como en muchas ocasiones se hace, a los agricultores convencionales que trabajan, con profesionalidad, con las reglas de juego que fijan los políticos y gobernantes.

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