Suscríbete a mi canal:
Las intensas lluvias que azotaron, el 12 de octubre, las Terres de l’Ebre han provocado graves daños en los cultivos de olivos y cítricos, especialmente en las comarcas del Montsià y el Baix Ebre, donde se registraron precipitaciones superiores a los 400 litros por metro cuadrado en solo 24 horas. Según ha alertado Unió de Pagesos, el sindicato agrario más representativo de Cataluña, los efectos del temporal podrían tener consecuencias prolongadas en la producción agrícola y en el acceso a las explotaciones, ya que numerosos caminos rurales han quedado intransitables.
Un temporal excepcional con más de 400 litros en la sierra del Montsià
La tormenta afectó con especial virulencia a la Sierra del Montsià, donde la acumulación de agua ha sido histórica. Municipios como la Ràpita, Freginals, Alcanar, Santa Bárbara, Godall, la Galera, Mas de Barberans, Roquetes, Vinallop y Camarles han sufrido inundaciones de campos enteros de olivos y cítricos, además de destrucción de márgenes y caminos. La fuerza del agua ha arrastrado tierra fértil, ha taponado acequias y ha dejado impracticables muchas vías agrícolas, dificultando el acceso a las fincas.
El sindicato Unió de Pagesos ha pedido al Departamento de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural de la Generalitat que realice una valoración urgente de los daños y habilite medidas para restaurar las infraestructuras rurales, ya que el acceso a las explotaciones es actualmente imposible en muchas zonas.
Daños en el olivar: exceso de humedad y riesgo de enfermedades
El principal perjuicio para el cultivo del olivo, según la organización agraria, no ha sido tanto la caída de fruto —ya que no hubo pedrisco en esta ocasión—, sino la excesiva humedad acumulada en el terreno y en los árboles. Este exceso de agua, que se suma a las lluvias y granizadas de las semanas anteriores, aumenta el riesgo de hongos, bacteriosis y otras enfermedades que podrían comprometer tanto la calidad como la cantidad de la cosecha.
Los olivos, que ya habían sufrido los efectos de la sequía prolongada de los últimos años, ven ahora agravada su situación por esta saturación hídrica. La falta de oxigenación del suelo y el colapso de las raíces por asfixia podrían reducir notablemente el rendimiento, especialmente en las zonas más bajas, donde el agua permanece estancada.
Además, muchos agricultores ya habían realizado tratamientos fitosanitarios para prevenir plagas tras los últimos episodios de piedra y lluvia. Sin embargo, con los caminos destrozados y el barro impidiendo el acceso, no es posible repetir o ajustar esos tratamientos, lo que agrava el riesgo de proliferación de enfermedades.
Cítricos afectados: frutos abiertos, árboles arrancados y sistemas de riego dañados
En el caso de los cítricos del Montsià, el temporal ha causado daños visibles y directos en los frutos. La fuerte acumulación de agua ha provocado la apertura o “rajado” de numerosos cítricos, especialmente en las variedades que estaban próximas a la cosecha. Este fenómeno, que reduce la calidad comercial del producto, puede ocasionar pérdidas económicas significativas a los productores.
A ello se suma la pérdida de árboles completos arrancados por la fuerza del viento y la corriente de agua, así como la rotura de los sistemas de riego por goteo y canalizaciones en muchas fincas. En algunas zonas, las parcelas han quedado cubiertas por capas de barro y residuos, lo que dificultará aún más las labores agrícolas de recuperación.
Caminos rurales destrozados y fincas incomunicadas
Uno de los principales problemas señalados por Unió de Pagesos es la incomunicación total de muchas explotaciones. Las lluvias torrenciales han destruido caminos rurales, algunos de los cuales son vías de acceso únicas para maquinaria agrícola y transporte de productos. La situación no solo impide comprobar el alcance real de los daños, sino que también retrasa la aplicación de tratamientos fitosanitarios urgentes.
El sindicato reclama a la Administración una actuación inmediata para reparar caminos y márgenes, subrayando que la falta de accesibilidad pone en riesgo la viabilidad de las explotaciones en pleno periodo de desarrollo de los cultivos. Además, recuerda que la restauración de estas vías es esencial para garantizar la seguridad y el mantenimiento de la actividad agraria en las próximas semanas.
Un contexto de vulnerabilidad acumulada
El temporal llega en un momento especialmente delicado para el sector agrícola catalán. Tras varios años de sequía severa, con pérdidas notables en la producción de olivo y cítricos, los agricultores afrontaban esta campaña con moderadas expectativas de recuperación. Sin embargo, las lluvias torrenciales y las granizadas recurrentes de este año han generado un escenario de saturación hídrica y estrés vegetal que amenaza con comprometer nuevamente la rentabilidad de las cosechas.
El sindicato recuerda que el cultivo del olivo ha tenido escasas producciones en los últimos años debido a la falta de agua, y que los reiterados episodios climáticos extremos están poniendo en evidencia la necesidad de planes de gestión de riesgos y seguros agrarios más eficaces. Asimismo, insiste en que las infraestructuras rurales deben adaptarse mejor al cambio climático, con sistemas de drenaje y caminos reforzados capaces de soportar fenómenos meteorológicos cada vez más intensos.
Llamamiento a la Administración y medidas urgentes
Ante la magnitud de los daños, Unió de Pagesos ha reclamado a la Generalitat que despliegue equipos técnicos de valoración de daños de manera inmediata, tanto para la evaluación de los cultivos como para la reparación de infraestructuras. El sindicato también pide ayudas directas y líneas de apoyo financiero para los agricultores afectados, así como flexibilización administrativa para la gestión de seguros agrarios y de solicitudes de ayudas en curso.
El sindicato insiste en que la prioridad es restablecer el acceso a las fincas para poder evaluar la situación real de los árboles, aplicar tratamientos preventivos y evitar que las pérdidas aumenten en los próximos días. “Cada hora que pasa sin poder entrar a las parcelas supone un riesgo añadido”, subraya la organización.
Conclusión: un nuevo golpe al campo ebrense
El episodio meteorológico que ha azotado las Terres de l’Ebre se suma a una cadena de adversidades que ponen en jaque la estabilidad de las explotaciones agrícolas. Los olivos, que ya venían debilitados por la sequía, y los cítricos, en plena fase de maduración, han sufrido el impacto de un exceso de agua que podría tener consecuencias duraderas. Mientras tanto, la destrucción de caminos rurales amenaza con paralizar la actividad agrícola durante semanas.
El llamamiento de Unió de Pagesos a la reparación inmediata de las infraestructuras y a la valoración urgente de los daños refleja la gravedad de la situación en una de las zonas agrícolas más emblemáticas de Cataluña. La rápida intervención de las autoridades será determinante para evitar que este temporal se convierta en una nueva crisis estructural para el campo ebrense.











