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Ayer, 3 de agosto, en rueda de prensa en la sede de Unió de Pagesos de Lleida, el responsable regional de la Aves del sindicato, Josep Maria Baqués, acompañado de otros responsables sindicales del sector han radiografiado el sector de las aves en Cataluña destacando -ne la resiliencia en un contexto marcado por la pandemia del Covidien-19, la capacidad de proveer carne y huevos de calidad, y el esfuerzo continuado que están haciendo los avicultores para adaptarse a las nuevas normativas, como el Real decreto estatal de ordenación de las granjas avícolas, publicado el 28 de julio, o en términos de bienestar animal, a raíz del debate sobre las jaulas que tiene lugar en el ámbito europeo.

El sector avícola está muy diversificado -diferentes sistemas productivos y varias especies- pero a partir de ahora el sector en conjunto deberá adaptarse al nuevo Real Decreto estatal de ordenación de las granjas avícolas que, como principales novedades, obliga a adaptarse a las llamadas Mejores técnicas disponibles [MTD] - medidas para la reducción de emisiones (entre las que, tener que cubrir los estercoleros) - y comunicarlas a la administración. Este Real Decreto se suma a las exigencias vigentes, como las del Decreto de fertilización y las del Decreto catalán de ordenación ganadera y, todas, supondrán un incremento del coste de producción y el hecho de tener que adaptarse a un nuevo manejo.

AVES DE CARNE · En la producción de carne en Cataluña predomina el pollo de engorde (75% de las granjas) seguido de la producción de pavo (8% de las granjas), y las de codornices (4%) y patos y (3%).

El sector de reproducción y engorde se ha especializado y el 95% se ha estructurado en torno a la integración; es decir, una empresa integradora provee los animales, pienso y servicio veterinario y el granjero recibe una remuneración por cuidar del ganado. Tanto en Cataluña -donde hay una treintena de empresas integradores- como el Estado se ha convertido en un modelo de éxito, sin embargo, Unió de Pagesos considera que hay mucho camino por recorrer para mejorar las condiciones de los ganaderos que optan por este sistema: el sindicato pide al Departamento de Agricultura que realice un seguimiento de los contratos de integración para verificar que son correctas según la ley catalana y que trabaje para evitar el cierre o la fuga de empresas integradoras que ha obligado a reestructurar el sector: entradas más espaciadas de animales en granja y menos densidad, y que aquellas granjas menos eficientes se hayan encontrado sin una empresa que les lleve animales.

El impacto de la Covidien también ha afectado fuerte en este sector, donde se calcula que el 25% de la producción se destina a hoteles, restaurantes y cafeterías (canal HORECA), y, durante el verano, hasta un 65% de las ventas va ligado al turismo de la costa. Teniendo en cuenta estos datos, las empresas integradoras se vieron obligadas a reducir la producción.

AVES DE PUESTA • Cataluña cuenta con 264 granjas de gallinas ponedoras (el 20% del total estatal y el 11% del censo estatal): 61 camperas (4% del censo catalán), 141 en jaula o en el suelo (92% del censo catalán ) y 62 ecológicas (4% del censo catalán), según datos de Ministerio de Agricultura. La producción de huevos es del orden de 95,5 millones de docenas de huevos / año y el 98% de los huevos son de gallina.

En este subsector la preocupación se centra en la iniciativa de eliminar las jaulas ya que la mayor parte de la producción catalana y estatal se produce en jaulas (a partir del 2012 se ampliaron siguiendo la nueva normativa de bienestar animal). Unió de Pagesos valora que la implantación de esta obligación supondría un aumento importante de los costes de producción y del precio del venta al público, y que probablemente se traduciría en el cierre de muchas granjas por la imposibilidad de adaptarse, aparte de que no es viable generalizadamente por una cuestión de disponibilidad de superficie por lo que conllevaría tener que recurrir a la importación de huevos de fuera de la Unión Europea; en este sentido, el sindicato recuerda que un 25% de la producción de huevos se destina a industria (empresas agroalimentarias, comidas elaboradas, dulces ...) y difícilmente ésta estaría dispuesta a afrontar el coste de huevos producidos en el suelo.

Esta normativa también afectaría de lleno los hábitos de consumo ya que imposibilitaría -por falta de disponibilidad- garantizar el consumo de huevos de proximidad cuya producción obedece al cumplimiento de las normativas más estrictas de bienestar y calidad y seguridad alimentarias de todo el mundo , teniendo que recurrir a la importación de huevos de fuera, a diferencia de ahora que somos una zona exportadora, con un grado de abastecimiento de 118,9%.

En este sentido, el sindicato recuerda los esfuerzos constantes de este sector para mejorar el bienestar animal y la seguridad alimentaria, adaptándose a las nuevas normativas, con unas inversiones que aún están amortizando.

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