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Unió de Pagesos reitera la gravedad de la situación de la viticultura catalana esta campaña como consecuencia del mildiu, especialmente en el Alt Penedès, en las comarcas de Girona y en las de las Tierras del Ebro. Los viticultores tienen muchas dificultades para poner freno a este hongo a pesar de los avisos de sanidad vegetal y el hecho de que tanto los técnicos como el campesinado han trabajado desde el primer momento para controlarlo. Ante la posibilidad de que en muchas fincas se pierda totalmente la cosecha el sindicato valora pedir a la Administración catalana ayudas para los viticultores que sufran un descenso importante de la producción como consecuencia del mildiu.

La situación, que ya adelantó el sindicato a principios de junio, es especialmente grave en el cultivo ecológico, porque los productos que pueden utilizarse para el control del hongo son más preventivos y menos persistentes. Hay que tener presente que los últimos años el cultivo ecológico de la vid ha aumentado mucho: 16.684 hectáreas en 2018 según el Consejo Catalán de la Producción Agraria Ecológica (CCPAE), y ahora deben llegar alrededor de las 20.000 hectáreas, un 36% del total de viña de Cataluña.

Un informe del Departamento de Agricultura elaborado a petición de UP confirma que el exceso de lluvia y las temperaturas altas entre octubre del 2019 y marzo del 2020, y un abril también extremadamente lluvioso, han propiciado una afectación importante que ha surgido de manera muy rápida. En estas circunstancias, muchas explotaciones pueden perder toda la cosecha.

Unió de Pagesos recuerda que el daño provocado por el mildiu no es asegurable actualmente en el norte de España aunque lo sí lo es el sur. Al norte, Agroseguro y ENESA valoran que es un daño controlable por el viticultor. Por este motivo, el sindicato ha pedido al Gobierno catalán que elabore un informe al respecto y que traslade a Agroseguro y ENESA la urgencia de modificar la línea de seguro de la uva de vinificación que el mildiu sea un daño asegurable en Cataluña.

Sin embargo, los daños de esta campaña ya no son asegurables, y muchos viticultores del Penedès, Terra Alta, el Priorat y las comarcas de Girona sufrirán pérdidas importantes, precisamente un año también complicado por los excedentes de vino y por las consecuencias de la Covidien-19, del Brèxit y los aranceles de Estados Unidos.

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