
Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha lanzado un nuevo llamamiento a los consumidores ante la llegada de la Navidad: revisar cuidadosamente el origen de los alimentos, especialmente aquellos productos tradicionales de las fiestas como el cordero y el cabrito. La organización denuncia que la distancia entre lo que paga el consumidor y lo que recibe el ganadero continúa ampliándose de manera preocupante, confirmando un problema que consideran ya estructural del sistema agroalimentario español.
Los datos recopilados por la organización muestran una tendencia clara: mientras los precios en los lineales de los supermercados continúan subiendo, los productores están cobrando cada vez menos. En el caso concreto del cordero y el cabrito, dos carnes de especial demanda en estas fechas, la situación es especialmente llamativa. Según cifras de Eurostat, los ganaderos han visto reducir en un 8% el precio que perciben desde enero, mientras que los precios al consumidor han aumentado un 2,5% en el mismo periodo. Esta divergencia, que ya venía produciéndose en campañas anteriores, se profundiza justo en el momento del año en el que el consumo se dispara.
Unión de Uniones recuerda que esta situación no es nueva y que lleva años denunciando que la brecha entre precios al origen y precios en destino pone en evidencia el mal funcionamiento de la ley de cadena alimentaria, que en teoría debería impedir que ningún eslabón de la cadena venda por debajo de sus costes de producción. Sin embargo, según denuncian, los ganaderos de ovino y caprino continúan recibiendo una retribución insuficiente para cubrir los gastos de explotación, incluso en años de estabilidad de costes como este 2025.
“Es una incoherencia que el precio suba para el consumidor mientras baja para el productor”, lamentan desde la organización. El resultado es un margen cada vez más estrecho para los ganaderos, lo que compromete la estabilidad económica de muchas explotaciones familiares y acelera el abandono de la actividad en territorios que dependen de ella para mantener su equilibrio demográfico.
Reclaman desde Unión de Uniones un reparto justo del valor y refuerzo de apoyos a la renta
Ante este escenario, Unión de Uniones reclama una revisión profunda del funcionamiento del mercado y pide que se garantice un reparto más justo del valor generado en la cadena alimentaria del ovino y caprino. La organización recuerda que estos ganaderos realizan el trabajo más laborioso y vulnerable —manejo del ganado, alimentación, seguimiento veterinario, mantenimiento del paisaje y prevención de incendios— y, sin embargo, son quienes menos beneficio obtienen del producto final.
La organización insiste en que las ayudas asociadas al ovino y caprino deben mantenerse y reforzarse, ya que constituyen una de las pocas herramientas que permiten sostener la actividad en un sector cada vez menos rentable. Piden también nuevos programas de apoyo a la modernización, orientados a la digitalización, mejora de las instalaciones y eficiencia productiva, con el objetivo de que los ganaderos puedan competir en igualdad de condiciones sin sacrificar su margen económico.
Además del perjuicio directo para los ganaderos, Unión de Uniones advierte que el aumento descontrolado de los precios al consumidor tiene otro efecto negativo: la caída del consumo de carne de ovino y caprino. El cordero y el cabrito forman parte de la tradición culinaria española, especialmente en Navidad, pero las familias están optando cada vez más por alternativas más económicas, lo que acelera el retroceso de la demanda de estas carnes en el mercado nacional.
“Los precios actuales desincentivan a muchas familias a consumir cordero en Navidad, y eso agrava aún más la situación del sector”, señalan. La organización reivindica la importancia de mantener el consumo de productos locales no solo por la tradición, sino por el impacto económico y social que genera en el medio rural.
Unión de Uniones aprovecha esta campaña navideña para recordar también el papel fundamental que desempeñan los ganaderos de ovino y caprino en la conservación del medio rural. Destacan que estos profesionales no solo producen alimentos, sino que aportan beneficios esenciales al conjunto de la sociedad que no son remunerados adecuadamente: mantenimiento del paisaje, control del matorral y prevención frente a incendios forestales.
La organización subraya que el abandono de explotaciones ganaderas supone un riesgo ambiental y económico para muchas zonas del país, por lo que mantener la viabilidad del sector es también una cuestión de interés general.
Además de la brecha de precios, Unión de Uniones denuncia las amenazas crecientes derivadas de los acuerdos comerciales con terceros países. Afirman que algunas importaciones proceden de territorios donde las exigencias sanitarias, laborales y ambientales son menores, lo que provoca una competencia desleal que afecta directamente a los ganaderos españoles.
La organización pide al Gobierno y a la Unión Europea un mayor control sobre los productos importados, así como transparencia en el etiquetado para que el consumidor pueda identificar claramente el origen y las condiciones de producción de la carne que compra.
Ante la proximidad de las celebraciones navideñas, Unión de Uniones hace un llamamiento directo a las familias: mirar el origen antes de pasar por caja. La organización recuerda que España produce alimentos de alta calidad, con estrictos controles sanitarios y bajo modelos de producción sostenibles. Apelan al compromiso del consumidor para que elija productos locales y apoye a los ganaderos que trabajan todo el año para abastecer las despensas del país.
“Trabajamos todo el año para llenar las despensas de todo el país. Sabemos que la sociedad está de nuestro lado y confiamos en que esta Navidad se consuman productos locales más que nunca”, concluyen desde la organización.
Por último, Unión de Uniones pone en valor la riqueza gastronómica propia de la Navidad española y la calidad de los productos que suelen protagonizar las mesas familiares: vino, cava, jamón, queso, cordero, pavo, turrones, frutas y un largo etcétera. La organización destaca que la Dieta Mediterránea, reconocida internacionalmente por sus beneficios nutricionales, se construye sobre alimentos frescos, de proximidad y con un origen claro.
Consumir productos locales, aseguran, no es solo una elección económica o cultural, sino también un compromiso con la sostenibilidad y el mantenimiento del tejido productivo rural.







