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La voz del sector primario vuelve a la calle este 26 de diciembre. Agricultores y ganaderos de toda España han convocado manifestaciones y concentraciones en distintos puntos del territorio nacional para denunciar una situación que, según advierten, es ya insostenible y amenaza directamente la continuidad del campo y la ganadería tal y como se conocen hoy
La convocatoria ha sido impulsada por UNASPI y ha sido presentada públicamente por su presidente, Miguel Ángel Aguilera, que ha puesto voz al malestar creciente de un sector que se siente abandonado por las instituciones y presionado por decisiones políticas y económicas que, en su opinión, lo empujan directamente a la desaparición.
Una protesta para advertir de un punto de no retorno
Desde primera hora de la mañana, el sector primario ha querido dejar claro que esta movilización no responde a una reivindicación puntual, sino a un aviso serio y estructural. El mensaje es claro: si no se produce un cambio profundo en las políticas agrarias, comerciales y de precios, la agricultura y la ganadería europeas dejarán de ser viables.
Los convocantes insisten en que no se trata de una crisis coyuntural provocada por un mal año agrícola o por circunstancias excepcionales, sino de un problema de fondo que se arrastra desde hace tiempo y que se ha ido agravando progresivamente. La combinación de bajos precios en origen, incremento constante de los costes de producción y una presión normativa creciente ha colocado a miles de explotaciones al borde del cierre.
Miguel Ángel Aguilera ha explicado que el objetivo principal de las movilizaciones es hacer visible un malestar que lleva años acumulándose y que ya no puede seguir siendo ignorado. El sector, asegura, está “abocado a la ruina” si se mantiene el actual modelo.

Concentraciones repartidas por todo el territorio nacional
Las protestas de este 26 de diciembre se han distribuido por distintos puntos del país, con concentraciones confirmadas en Matallana de Valmadrigal, en la provincia de León; San Esteban de Gormaz, en Soria; Becilla de Valderaduey y Traspinedo, en Valladolid; así como en distintos enclaves de Segovia, la zona de Aranda de Duero y Castrogonzalo, en Zamora.
A estos puntos se suman también concentraciones en ciudades como Santander y Castellón. Desde la organización se ha avanzado que en los próximos días se anunciarán nuevos lugares de protesta, reforzando la idea de que el conflicto no se limita a una comunidad autónoma concreta, sino que afecta de forma generalizada al conjunto del sector primario español.
La amplitud geográfica de las concentraciones busca trasladar a la ciudadanía y a las instituciones que el problema es común y que la falta de rentabilidad afecta tanto a pequeñas explotaciones familiares como a estructuras productivas de mayor dimensión.
Mercosur y la competencia desleal, en el centro de las críticas
Uno de los principales detonantes de la movilización es la inminente firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, que el sector considera la puntilla definitiva. Aunque el cierre del acuerdo se ha retrasado ligeramente, las previsiones apuntan a que podría firmarse entre los días 5 y 12 del próximo mes.
Desde UNASPI se denuncia que este acuerdo permitirá la entrada de productos procedentes de terceros países que producen a menor coste y con normativas mucho menos exigentes en materia de productos fitosanitarios, controles sanitarios y restricciones medioambientales. Esta diferencia normativa, sostienen, genera una competencia desleal imposible de asumir para el productor europeo.
El sector alerta además de que estos productos acabarán llegando directamente al consumidor, con una pérdida de calidad y de garantías respecto a los estándares exigidos dentro de la Unión Europea. La preocupación no es solo económica, sino también sanitaria y estratégica.

El consumidor y la soberanía alimentaria, claves del debate
Uno de los mensajes más insistentes lanzados por los convocantes es la necesidad de implicar al consumidor en el debate. Desde el sector primario se advierte de que la desaparición del productor nacional no es un problema ajeno a la sociedad, sino una cuestión que afecta directamente a la libertad de elección y a la soberanía alimentaria.
Según explican, si el campo y la ganadería dejan de ser viables, el consumidor acabará dependiendo exclusivamente de lo que decidan importar las grandes corporaciones y cadenas de distribución. Esto supondrá una menor diversidad de productos, una mayor dependencia exterior y una pérdida de control sobre la procedencia y calidad de los alimentos.
A todo ello se suman otros factores que agravan la situación: enfermedades en la ganadería, precios en origen que no cubren costes, encarecimiento continuo de insumos y recortes en la Política Agraria Común, que para muchos productores ya no garantiza la supervivencia de las explotaciones.
Desde UNASPI se ha anunciado que las movilizaciones no terminarán con las fiestas navideñas y que continuarán mientras no se adopten medidas reales. El mensaje final apela a la paciencia y al apoyo ciudadano, recordando que un país sin sector primario es un país dependiente, vulnerable y sin capacidad para asegurar su propio abastecimiento alimentario.









