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  • Su desarrollo es producto del trabajo de un equipo multidisciplinar formado por investigadores del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA) del INIA-CSIC y de la Universidad de Parma

El virus de la peste de los pequeños rumiantes (PPRV) causa una enfermedad infecciosa devastadora para el ganado ovino y caprino. Recientemente se han originado brotes de esta enfermedad en países fronterizos de la Unión Europea. Lamentablemente, el brote de 2018 en Bulgaria obligó a sacrificar unas 30.000 cabezas de ganado para evitar la expansión de la enfermedad por el continente europeo. Las vacunas actuales frente a PPRV son eficaces, pero no permiten diferenciar animales vacunados de infectados, ya que están basadas en virus atenuados. Las vacunas que sí permiten dicha diferencia tienen la ventaja de, además de proteger a los animales, facilitar el control epidemiológico de la enfermedad mediante sencillos test de diagnóstico. De este modo, se puede detectar la expansión de la enfermedad en zonas de riesgo.

El grupo de la Dra. Noemí Sevilla en el Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA) del INIA-CSIC, en colaboración con el grupo del Dr. Gaetano Donofrío de la Universidad de Parma, ha desarrollado una nueva vacuna frente al virus de la peste de los pequeños rumiantes. Esta nueva vacuna diseñada por el equipo del Dr. Donofrío, está basada en un vector viral bovino que expresa una proteína de PPRV cuyo gen fue clonado en el CISA. En un estudio previo ya se demostró que esta vacuna activaba una potente respuesta inmune frente a PPRV induciendo anticuerpos neutralizantes y la activación de linfocitos T citotóxicos

https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fimmu.2018.00421/full.

En este nuevo estudio dirigido por la Dra. Verónica Martín, y enfocado a averiguar la eficacia de la vacuna, se inmunizaron ovejas que después se desafiaron con el virus de la peste de los pequeños rumiantes. Daniel Rodríguez Martín, el primer autor de la publicación, nos señala que los animales que recibieron la vacuna no desarrollaron signos clínicos (fiebre, mocos, tos, etc…), ni tampoco se pudo detectar virus en las secreciones orales responsables de la transmisión de la enfermedad. Se confirmó que los animales vacunados desarrollaban una respuesta inmune potente frente al virus que probablemente impida la transmisión de la infección. Además, esta vacuna permite diferenciar animales vacunados que no han sido expuestos al virus, permitiendo así la vigilancia de la enfermedad en zonas de riesgo.

Estos datos son prometedores y marcan los primeros pasos hacia el desarrollo de nuevas estrategias vacunales frente a esta plaga. Esta vacuna podría ser una nueva herramienta muy útil para contribuir a la erradicación de la enfermedad, propuesta por la Organización Mundial de Salud Animal para el año 2030.

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