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Los cultivos de vid y olivo en Europa son muy importantes. De hecho, la Unión Europea es líder en producción, consumo y comercio de vino, y cuenta con un 45% de la superficie de cultivo mundial de viña (con España, Italia y Francia como países líderes en este aspecto), y un 65 % de la producción. Los productos del olivo son también una parte esencial de la economía agraria en los países del sur de Europa: La UE produce casi el 75% de la producción de aceite de oliva y el 33% de las aceitunas de mesa de todo el mundo.
 
Este nivel de producción ha sido posible, en parte, gracias a la utilización de productos fitosanitarios, que han permitido mantener a raya las diversas plagas y enfermedades que afectan a estos cultivos. El número de estos productos empleados en agricultura se ha duplicado a escala mundial desde 1980, pero recientemente varios estudios demuestran que el abuso de pesticidas puede tener impactos negativos sobre el medio ambiente, los organismos (más allá de las plagas) e incluso a la salud humana. Además, la demanda de productos ecológicos es cada vez mayor, y algunos de los fitosanitarios más utilizados, como es el caso del cobre, se encuentran en la lista de sustancias a ser sustituidas (Regulation (EC) No 1107/2009), a la vez que se hace mucho énfasis en la mejora de la eficiencia de la aplicación (Directiva Europea para el Uso Sostenible de Pesticidas (EC/128/2009). Por todo ello, se hace necesaria una aproximación integral para encontrar alternativas de manejo que permitan la sostenibilidad del sector.
 
NOVATERRA, un nuevo proyecto europeo de investigación e innovación que justo comienza ahora, quiere ocuparse de esta problemática creando un enfoque más global para garantizar tanto la seguridad alimentaria como las directivas de la Unión Europea para el uso sostenible de los plaguicidas. El objetivo es reducir el uso y los impactos negativos de los productos fitosanitarios más controvertidos, los llamados plaguicidas, que se utilizan para el manejo integrado de plagas, enfermedades y malas hierbas en los dos principales cultivos mediterráneos de Europa: la viña y la olivo.
 
Durante las diversas fases del proyecto se desarrollarán y ensayarán un conjunto de estrategias nuevas, integradas y sostenibles, pero también viables a nivel técnico y económico. Se trata de reducir la contaminación ambiental y los daños a los organismos que no forman parte de las plagas objetivo, consiguiendo a la vez una mejor sostenibilidad económica para los agricultores del Mediterráneo.
 
 
La estrategia de NOVATERRA
 
Se basa en la integración de tres enfoques clave:
 
Por un lado, el uso de productos de protección alternativos y naturales, como biopesticidas, agentes de biocontrol y adyuvantes, así como formulaciones innovadoras. Esto se hará conjuntamente con las pruebas de estrategias innovadoras de control biológico para reducir los efectos de las principales enfermedades y plagas que afectan a la viña y el olivo: mildiu, oídio, botritis y polilla del racimo en viña y ojo de gallo, mosca del olivo, polilla del olivo y cochinilla negra.
 
En segundo lugar, el uso de una plataforma de agricultura inteligente para una aplicación más precisa de los productos (smart farming). En este sentido se quiere desarrollar y probar nuevas técnicas utilizando sensores, IoT (Internet of Things) y robótica integrados en maquinaria agrícola con el objetivo de optimizar la dosis de pesticidas a aplicar en los viñedos y olivos, garantizando una máxima precisión.
 
Y tercero, el ensayo de una nueva gestión del suelo agrícola, con estrategias de biodiversidad funcional y robótica de gestión de las malas hierbas, para una mayor salud de los cultivos con menos productos químicos. Al final del proyecto, las estrategias integradas de manejo del suelo más eficientes serán seleccionadas e implementadas en un Sistema integrativo de Apoyo a la toma de Decisiones (DSS), desarrollado como aplicación web.
 
«És un projecte molt ambiciós, i començar-lo en un any amb una incidència tan elevada de míldiu, en l’Any Internacional de la Sanitat Vegetal, té encara més rellevància», destaca Felicidad de Herralde, investigadora de l’IRTA i coordinadora del projecte. L’IRTA, a més de en la coordinació, participa activament en l’assaig de productes alternatius en olivera, a través dels programes de Protecció vegetal sostenible i de Fructicultura, i en vinya des del programa de Fructicultura en col·laboració amb VITEC. També en les estratègies de maneig del sòl i en l’elaboració de noves guies i itineraris de maneig integrat de plagues, així com en l’avaluació de l’impacte econòmic i ambiental de les pràctiques proposades, en col·laboració amb el CREDA.
 
«Es un proyecto muy ambicioso, y comenzar en un año con una incidencia tan elevada de mildiu, en el Año Internacional de la Sanidad Vegetal, tiene aún más relevancia», destaca Felicidad de Herralde, investigadora del IRTA y coordinadora del proyecto. El IRTA, además de en la coordinación, participa activamente en el ensayo de productos alternativos en olivo, a través de los programas de Protección vegetal sostenible y de Fruticultura, y en viña desde el programa de Fruticultura en colaboración con VITEC. También en las estrategias de manejo del suelo y en la elaboración de nuevas guías e itinerarios de manejo integrado de plagas, así como en la evaluación del impacto económico y ambiental de las prácticas propuestas, en colaboración con el CREDA.

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