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La Comisión Europea publicaba ayer, 11 de mayo, un estudio en el que se examina cómo la Política Agrícola Común (PAC) 2014-20 ha contribuido a mejorar el bienestar animal y a reducir el uso de antimicrobianos. El estudio ofrece una instantánea de la situación del bienestar animal y del uso de antimicrobianos en toda la UE, así como recomendaciones para evaluar mejor los futuros logros de la PAC 2023-27 en ese sentido. La mejora del bienestar animal y la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos se incluyen en uno de los diez objetivos de la nueva PAC, "responder a las demandas de la sociedad en materia de alimentación y salud".

Los instrumentos y medidas de la PAC tienen la capacidad de contribuir al bienestar animal y a la reducción del uso de antimicrobianos. En la mayoría de las regiones/estados miembros estudiados, el bienestar animal y el uso de antimicrobianos se abordaron principalmente a través de medidas de desarrollo rural. Resultaron ser más eficaces cuando se combinaron inversiones en mejores condiciones de alojamiento, alimentación y gestión sanitaria. Por ejemplo, sensibilizando a los ganaderos mediante servicios de asesoramiento, compromisos y formación. En la mayoría de los Estados miembros/regiones estudiados, la condicionalidad a través de los requisitos de la legislación de la UE sobre el bienestar animal y la legislación alimentaria fue eficaz para influir en las prácticas de los agricultores.

La presión de la sociedad civil también puede llevar a los agricultores y a las autoridades gestoras a apoyar cambios en las prácticas. Por ejemplo, las normas de comercialización de la producción de huevos establecidas a nivel de la UE influyeron en la demanda de los consumidores y en las opciones de producción al exigir el etiquetado obligatorio de los huevos según los sistemas de producción y las condiciones de alojamiento de las gallinas ponedoras.

En conjunto, la PAC parece haber contribuido a mejorar el bienestar de los animales a nivel local, en sectores específicos y/o en Estados miembros y regiones, según las opciones de aplicación. Sin embargo, sigue siendo difícil evaluar los cambios reales en las prácticas impulsados por los instrumentos de la PAC, ya que carecemos de indicadores para documentar los progresos realizados en la aplicación de determinadas medidas, o sus correspondientes efectos.

Esto lleva a una serie de recomendaciones para la próxima PAC. La principal recomendación es que los Estados miembros apliquen de forma más generalizada medidas dirigidas al bienestar de los animales. Debería desarrollarse una metodología común de la UE para documentar las mejores prácticas de bienestar animal a aplicar en las explotaciones, con los objetivos pertinentes.

El estudio sugiere que se proporcione una visión general del número de animales afectados por los diferentes tipos de intervenciones que abordan el bienestar animal y el uso de antimicrobianos a nivel nacional. Para evaluar adecuadamente los efectos de la PAC, los datos deberían distinguir entre los diferentes sectores afectados (por ejemplo, vacuno, ovino/caprino, porcino, avícola, cunícola) y utilizar el número de animales en lugar del número de unidades de ganado. También deberían fomentarse los servicios de asesoramiento, ya que han demostrado su eficacia a la hora de aumentar los conocimientos técnicos de los ganaderos sobre las mejores prácticas de bienestar animal.

Otra recomendación es estudiar la ampliación del etiquetado obligatorio a otros sectores de la ganadería, mencionando en la etiqueta los sistemas de producción o las condiciones de alojamiento, de forma similar a las actuales normas de comercialización de los huevos.

Por último, el estudio sugiere una metodología para encontrar indicadores que permitan evaluar el nivel de ambición de los objetivos de bienestar animal propuestos en los planes estratégicos de la PAC. También establece objetivos cuantificados sobre el uso de antimicrobianos que reflejan los esfuerzos que cada Estado miembro debe realizar para cumplir con la estrategia "de la granja a la mesa" para reducir, a nivel de la UE, las ventas de antimicrobianos para los animales de granja en un 50% para 2030.

El estudio fue realizado por un consorcio teniendo en cuenta el período de programación 2014-20. Se basa en la información recopilada en 11 estudios de casos en toda la UE y en múltiples entrevistas con las principales partes interesadas, así como en un extenso análisis de datos y en una revisión bibliográfica.

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