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El Colegio de Ingenieros Agrónomos de Levante acogía, reciemtemente, la presentación del libro Ley de la Cadena Alimentaria, cooperativas y otras entidades asociativas agrarias, editado por Tirant lo Blanch. El libro analiza, desde los puntos de vista económico y jurídico, la aplicación de la Ley de la Cadena Alimentaria a las cooperativas agroalimentarias y otras entidades asociativas agrarias, en especial en lo que atañe a sus relaciones con sus socios productores y otros operadores.

Firman este volumen cuatro autores: el ingeniero agrónomo y catedrático de Economía Agraria de la UPV, Juan Francisco Juliá Igual, la también ingeniera agrónoma Elena Meliá Martí y los catedráticos de Derecho Mercantil Felipe Palau Ramírez (UPV) y Carlos Vargas Vasserot (Universidad de Almería).

En el acto han estado presentes el secretario autonómico de Agricultura y Desarrollo Rural, Roger Llanes, el decano del COIAL, Baldomero Segura, el director general de la Federación de Cooperativas Agroalimentarias de la Comunidad Valenciana, Enrique Bellés, y el director general de AECA, José Luis Lizcano.

La Ley puede producir un efecto contrario al deseado

Juan Francisco Juliá Igual considera que esta ley, reformada a finales desde el año pasado para adaptarla mejor a la realidad, “es una norma claramente bienintencionada que pretende mejorar la ordenación y supervisión de las relaciones entre los distintos operadores de la cadena, tratando de evitar prácticas desleales o indeseadas”. Pero a pesar de la reforma, apunta Juliá, “esta ley puede plantear dudas interpretativas y conducir en determinadas circunstancias a un efecto contrario al deseado, convirtiéndose en un verdadero oxímoron”.

El libro presentado hoy en el COIAL presenta soluciones y propuestas que pretenden dar respuesta algunos de los problemas que a día de hoy aún afectan, a pesar de la ley, a los eslabones más débiles de la cadena alimentaria.

La Ley no tiene mecanismos de control

El decano del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Levante, Baldomero Segura, ha alertado de que esta ley “no tiene mecanismos de control que permitan asegurar el correcto funcionamiento de lo previsto en su articulado. La normativa puede afectar a algunos agentes, como las cooperativas y otras entidades asociativas agrarias, que estamos tratando por las especiales relaciones que existen entre los agricultores socios y la cooperativa y el resto de la cadena: esas relaciones pueden verse alteradas por lo dispuesto en la ley”.

En opinión de Segura, “en España somos muy aficionados a hacer leyes que quedan muy bonitas en el BOE, y luego salen los políticos a decir lo buenos que son. Esta ley puede ser muy buena, y está destinada a mejorar relaciones entre distintos agentes de la cadena alimentaria y evitar que se produzcan situaciones de abuso entre los distintos agentes, a facilitar y hacer más transparentes intercambios que se producen en los diferentes eslabones y permitir que los productos lleguen a su destino a precio adecuado, pero protegiendo precio a lo largo de toda la cadena. Pero lo cierto es que cuando llega el momento de su aplicación, los problemas se mantienen”.

Baldomero Segura ha manifestado que para el COIAL “es una satisfacción poder participar en la difusión de un trabajo de investigación destinado a clarificar funcionamiento de la reforma de la Ley de la Cadena Alimentaria, cooperativas y otras entidades asociativas agrarias y las repercusiones de su aplicación en uno de los agentes más importantes. Además, esas entidades son un espacio de trabajo de muchos ingenieros agrónomos, y este libro también contribuye a que su actividad profesional sea más fácil”.