Elena Rodríguez - Corresponsal en León - Agronews CyL

 

  • Tiene 250 metros cuadrados construidos y 130, útiles. En su construcción, Teo Herrero ha empleado 500 pacas pequeñas y 30 paquetones de más de 400 kilos

  • Los vecinos le llamaron 'loco' en un inicio, pero ahora se sorprenden al ver el resultado

Como si el lobo del cuento de Los Tres Cerditos soplase y soplase por las noches, las primeras paredes de la futura casa de Teo Herrero, en Fáfilas (en el municipio de Villabraz, al sur de León), se caían por las noches y debía volverlas a levantar por la mañana. Fue la parte más difícil de su casa de paja, después, una vez colocado el tejado, lo que muchos calificaban de 'locura' comenzó a convertirse en una vivienda de verdad, con tres habitaciones, salón-cocina, baño y un gran porche. Cuando esté terminada, habrá empleado 500 pacas pequeñas y 30 paquetones grandes de más de 400 kilos de peso, que le ha regalado el alcalde del pueblo, Ricardo Pellitero, además de prestarle su maquinaria para colocarlos.

En un principio, Teo, que reside en  Valencia de Don Juan, pensó en hacer en el pueblo un merendero de ladrillo, buscó tutoriales en Internet sobre cómo construirlo él mismo y en esa búsqueda apareció publicidad de cómo hacer una casa barata con pacas de paja, aquí en España apenas se construyen, pero sí hay muchos ejemplos en Alemania. Con esos vídeos y la ayuda de la maquinaria del alcalde, Teo comenzó la construcción de su 'casa de paja' que está grabando y fotografiando para que sirva de ejemplo en el futuro.

A la pregunta de cómo se construye, responde que como una casa normal de ladrillos, colocando los fardos de paja unos encima de otros, pero sin cemento de por medio, no hay nada que los pegue, salvo algunas filas que llevan unas varillas de tetracero clavadas para que no se caigan.

Es como una casa normal, con cimientos, “zanjas con excavadora” y una “planchada de hormigón” como base, tiene 250 metros cuadrados construidos, pero la anchura de los muros reduce los metros útiles hasta 130, el espacio no era un problema porque hay “sitio de sobra”.

Esta vivienda, que utilizará los fines de semana, tendrá tres habitaciones -en un inicio iban a ser cuatro, pero quitó una para que fueran más espaciosas, un salón-cocina de 42 metros cuadrados, un baño de 10 y un porche de 35 metros cuadrados. Una vez colocadas las pacas de paja, quedan revestidas por ladrillo en ambos lados.

 

El mejor aislante

En estos días de frío y nieve en León, la casa de paja de Teo aún no tiene ni puertas ni ventanas, pero la temperatura interior es de 12 grados, cuando fuera apenas se alcanzan los tres grados. Él calcula que, una vez terminada, sin calefacción la temperatura será de 18 grados. Es el mejor y más natural aislante, lo comprobó en verano cuando dentro no se llegaron a superar nunca los 19 grados. Aunque cuenta con un buen aislante, tiene ya colocada una chimenea de leña.

 

Una locura que llama la atención

Los vecinos del pueblo al ver los inicios, cuenta Teo, le llamaron  “de todo menos cuerdo, pero ahora como ya van viendo alguna fase acabada le dicen que no está loco”, eso fue hasta que le vieron metiendo leña y les contó “que es para la chimenea y, ahora, dicen que está loco del todo”, pero él contesta que su casa de paja no está reñida con los materiales más modernos y la chimenea

está  aislada con paneles de lana de roca “que es ignífugo y aguanta 1.100 grados”.

La casa de paja de Teo cuenta con instalación de fontanería y luz según la normativa y no duda de que, cuando esté terminada, recibirá las licencias correspondientes, no ha consultado aún si podrá o no asegurarla.

Lo que empezó como una manera de construir barata, ha costado, de momento alrededor de  16.000 euros, “el hormigón, el tejado, la instalación eléctrica y fontanería es igual, el ahorro es mínimo, pero sí tiene un aislante que no lo tiene nadie”. Y en ese coste, detalla, que en el tejado ha invertido 8.000 euros, el hormigón casi 3.000 y el resto en el resto de materiales, lo que sí se ahorra es el aislante, que se lo ha regalado el alcalde, y la mano de obra, que es la suya propia. Comenzó el verano pasado y espera tenerla terminada para el de 2020, los plazos no le importan  porque como dice el saber popular 'las cosas se disfrutan, mientras se hacen'.

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