Elena Rodríguez - Corresponsal en León - Agronews CyL

 

  • El animal, que no tiene nombre, viajará dentro de un mes al País Vasco donde será “reclamo” antes de sacrificarlo

Impresiona verlo ya desde lejos, sus 2.028 kilos y dos metros de altura le convierten en un animal casi único. Es un buey “auténtico” que se ha criado en la ribera del río Órbigo, en la provincia de León, en la ganadería de Fernando Fuertes, un apasionado del ganado que reconoce que, desde que lo compró en Portugal hace cuatro años, supo que era una animal excepcional.

Fuertes lo ha criado en Carrizo de la Ribera desde hace 2014 tras adquirirlo en Portugal y llegó a León junto con otros tres, eran dos parejas de trabajo “auténticas”, los otros tres ya fueron sacrificados y llegaron casi a los mil kilos de carne, pero éste decidió mantenerlo en su ganadería- Reconoce que fue “un capricho dejarlo”, pero él pronto se dio cuenta de que “destacaba” mucho. Su padre, que inició el negocio, insistía en que había que sacrificarlo porque “era muy grande y podía dar problemas”, pero Fernando Fuertes no hizo caso a su progenitor y lo ha cebado hasta superar las dos toneladas de peso, concretamente hace un mes y medio, pesaba 2.028 kilos. Y para alcanzar ese peso, “come todo lo que se le echa”, cada vez que se le alimenta se hace con un balde de 25 kilos de silo de maíz hasta sumar unos 60 kilos diarios, a los que se suman otros 15 de harina, un desembolso muy importante si se multiplica por los cuatro años que lleva en León, por eso el ganadero asegura que para llegar a criar un animal así “te tiene que gustar mucho”, en su caso reconoce, además, que le ha cogido “mucho cariño”.

Su ilusión era sacrificarlo en León, pero finalmente su destino estará en el País Vasco, a un buen cliente de la ganadería, que insistió en comprarlo vivo porque “es un reclamo muy bueno” ya que “pasará mucho tiempo hasta que se haga uno así de grande”, vendrán a buscarlo dentro de unas tres semanas.

A la pregunta de si es rentable criar un animal así de grande, Fernando Fuertes reconoce que la respuesta es ambigua, “sí y no”, dice. En positivo porque “se sabe que hay bueyes de verdad”, en la parte económica, “no es muy rentable porque come mucho”. Le da “pena” deshacerse de él, pero ya tiene la vista puesta en otros dos que cree que pueden hacerse también de un tamaño importante.

 

Con 2.028 kilos aún “admite” más peso

Hace un mes y medio, este animal que, por cierto, no tiene nombre para no cogerle más cariño del necesario, se subió a la báscula y marcó 2.028 kilos, pero “aún admite más peso porque está perfecto de las patas, normalmente, con peso así, andan mal de las patas, están pesados, pero éste no, aún se puede cebar más si se quiere”. El ganadero calcula que de él saldrán, “mínimo” 1,200 kilos de carne.

La empresa a la que Fernando le ha vendido el animal es un mayorista con el que trabaja habitualmente, ellos lo llevarán a un caserío vasco donde no duda en que “le van a sacar mucho partido, incluso más que yo, porque este buey es digno de ver” y en el País Vasco “tienen otro tirón, allí está lo mejor de la carne de España”.

 

Buey de trabajo portugués

Este buey sin nombre es uno “auténtico” destaca el ganadero, se castró con tres o cuatro meses y está acostumbrado a trabajar en Portugal, donde lo compró en 2014, allí, añade, “es el único sitio donde están los bueyes, un buey se pueden hacer de cualquier animal, pero un buey que esté acostumbrado a trabajar es un buey auténtico y eso solo lo hay en Portugal”, ese trabajo que desarrollan en los primeros años de vida es lo que le da  unas características únicas a la carne de buey.

Este buey comparte ganadería con otros 60 bueyes y alrededor de 40 vacas en una explotación en la ribera del Órbigo.

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