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  • Una investigación llevada a cabo por el Departamento de Ingeniería Forestal de la ETSIAM de la Universidad de Córdoba y el IFAPA ha comprobado la potencialidad de las imágenes hiperespectrales que proporcionará la futura misión CHIME de la Agencia Espacial Europea para evaluar la calidad de los pastizales mediterráneos.

Según un estudio llevado a cabo por un equipo del Departamento de Ingeniería Forestal de la ETSIAM de la Universidad de Córdoba y del Instituto de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y Producción Ecológica de la Junta de Andalucía (IFAPA) y publicado en la revista Computers and Electronics in Agriculture, los datos facilitados por el satélite diseñado dentro de la misión Copernicus Hyperspectral Imaging for the Environment (CHIME) que la Agencia Espacial Europea (ESA) lanzará en la segunda mitad de esta década, serán útiles para evaluar la calidad de los pastos mediterráneos y, con ello, contribuir a una gestión más eficiente de los sistemas productivos asociados.

Para estudiar el potencial de los datos proporcionados por el futuro satélite de CHIME en la evaluación de la calidad de los pastizales mediterráneos, se ha llevado a cabo una investigación en cinco dehesas del norte de Córdoba, en las que se tomaron medidas de reflectancia del pasto con un espectro-radiómetro de campo.

En base a estas medidas de reflectancia, se simuló la resolución espectral del futuro satélite y, mediante algoritmos de machine learning, se relacionó esa reflectancia con los principales parámetros de la calidad nutritiva de los pastos, como la proteína bruta, el contenido en fibra o la digestibilidad. Los resultados obtenidos, como explica Mónica Carriere Cañada, del Departamento de Ingeniería Forestal, “demuestran que con CHIME se podría medir la calidad de los pastos con una mayor precisión a como se viene desarrollando hasta ahora. Es decir, habría una mejora sustancial con respecto a las evaluaciones utilizando los datos proporcionados por Sentinel-2”.

Sentinel-2 es el satélite de la Agencia Espacial Europea que hasta el momento se podría utilizar para medir la calidad de los pastos. Sin embargo, desde 2018 la ESA está trabajando en esta nueva misión, CHIME, que ampliará la información disponible con Sentinel-2, ya que mientras este es un satélite multiespectral que mide la reflectancia en 13 bandas del espectro electromagnético; CHIME portará un sensor hiperespectral que medirá la reflectancia en aproximadamente 200 bandas contiguas en todo el rango del espectro, desde los 400 hasta los 2.500 nanómetros, ofreciendo una mayor precisión en los datos. Se espera que dicho satélite proporcione datos cada 10 o 15 días, lo que permitirá, además, realizar un seguimiento continuado de la calidad de los pastos y facilitará la adopción de las medidas necesarias para mejorar su gestión.

Los pastizales mediterráneos, elementos clave en las dehesas, tienen en este contexto un uso prioritario ganadero sirviendo de alimentos a los animales. Pero, además, son esenciales para la conservación de la biodiversidad y la fijación de CO2 entre otros servicios ecosistémicos. Disponer de herramientas que a bajo coste y de forma continuada proporcionen información sobre las características de los pastos, como su contenido en proteína, es clave para gestionarlos de forma adecuada desde un punto de vista tanto productivo como ambiental.

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