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Casi 5 millones de cerdos han muerto o han sido sacrificados en Asia al propagarse la peste porcina africana (PPA), una enfermedad vírica contagiosa que afecta a los cerdos domésticos y silvestres y que se detectó por primera vez en el continente hace ahora un año. Aunque no supone un peligro para los seres humanos, la enfermedad causa hasta un 100 por cien de mortandad en los cerdos, con graves pérdidas económicas en el sector porcino.

La PPA está presente en seis países asiáticos: Camboya, China, República Popular Democrática de Corea, República Democrática Popular Lao, Mongolia y Viet Nam. Los últimos datos proporcionados por la FAO indican que las pérdidas actuales representan más del 10 por ciento del total de la cabaña porcina en China, Viet Nam y Mongolia.

Con el apoyo de la FAO, otros países de la región están intensificando sus esfuerzos en materia de prevención para evitar la propagación de la enfermedad.

"Ya que no existe una vacuna disponible en el mercado, necesitamos poner mayor énfasis en otras medidas para contrarrestar la enfermedad. Los países deben vigilar las fronteras -terrestres, marítimas o aéreas- para prevenir la entrada y propagación de la enfermedad con la introducción de cerdos infectados o productos porcinos contaminados. Los brotes deben notificarse inmediatamente", aseguró Juan Lubroth, Jefe del Servicio Veterinario de la FAO. "Estamos instando a los países en riesgo -añadió- a que apliquen medidas eficaces de bioseguridad para evitar que los cerdos vivos infectados o productos contaminados crucen sus fronteras".

La peste porcina africana se detectó por primera vez en África en la década de 1920. Además del brote asiático, Europa experimenta actualmente una epidemia que se propaga lentamente entre algunas de sus poblaciones de cerdos silvestres, y algunos países han introducido estrictas restricciones para limitar el movimiento de estos animales.

Limitar la propagación de la enfermedad

Los cerdos sanos pueden enfermar por el contacto con un cerdo infectado, en especial cuando hay sangre presente. La infección puede también ocurrir si un cerdo consume desechos crudos contaminados o productos de cerdo poco cocinados o crudos. El calzado, ropa, herramientas y otros equipos contaminados de los trabajadores agrícolas pueden también propagar la infección.

Haciendo hincapié en la importancia de usar mejores prácticas, la FAO insta a los ganaderos afectados por la PPA a que no desplacen sus cerdos o productos porcinos; a los operadores de emergencia y a las autoridades veterinarias a que supervisen la eliminación de los canales de los cerdos mediante incineración o enterramiento in situ. Y pide a los países que cuenten con estrategias de compensación adecuadas para apoyar a los ganaderos que presten su cooperación.

Impacto económico

El brote está afectando sobre todo a los pequeños agricultores vulnerables que pueden carecer de conocimientos especializados o fondos necesarios para proteger a sus animales de la enfermedad.

En Viet Nam, la industria porcina representa casi el 10 por ciento del sector agrícola del país y la carne de cerdo supone casi tres cuartas partes del total de carne consumida. Hasta la fecha, el país ha sacrificado a cerca de tres millones de cerdos para frenar el avance de la enfermedad, lo que hace temer que la peste porcina africana pueda contribuir a incrementar la inseguridad alimentaria en comunidades que están ya en una situación precaria.

En China, hay al menos 26 millones de hogares que se dedican a la cría de cerdos, y alrededor del 50 por ciento de la producción porcina total corresponde a productores en pequeña escala.

"Algunos campesinos han perdido toda su cabaña porcina a causa de la enfermedad y es posible que los países más afectados tarden años en recuperarse de los efectos socioeconómicos del brote", advirtió Lubroth.

Respuesta de emergencia de la FAO

El Centro de gestión de emergencias para salud animal de la FAO (EMC-AH, por sus siglas en inglés) ha desplegado varios equipos de respuesta para ayudar a los países a frenar la PPA, en colaboración con la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE). Los equipos han trabajado con los servicios veterinarios y representantes gubernamentales para aumentar las medidas de bioseguridad en las granjas y sus alrededores, y asesorar sobre técnicas eficaces de sacrificio que respeten las normas internacionales de bienestar animal.

El EMC-AH ha respondido igualmente a las solicitudes de los países libres de PPA de la región asiática para contar con orientación sobre la protección contra la enfermedad. Además, el centro ha activado un Grupo de Mando de incidentes de la PPA para optimizar las iniciativas de la FAO y los mensajes clave sobre la enfermedad.

Información sobre la peste porcina africana

  • El virus no es peligroso para los seres humanos, sólo afecta a los cerdos (domésticos y silvestres).
  • Es resistente y puede sobrevivir durante largos periodos de tiempo: los productos de cerdo desecados, congelados y curados tienen un riesgo alto de ser portadores del virus.
  • El virus puede propagarse alimentando a los cerdos con desechos de carne porcina contaminada y poco cocinada.
  • La observancia de medidas estrictas de bioseguridad en las explotaciones reduce las posibilidades de que la enfermedad se propague o se introduzca.
  • Los controles fronterizos rigurosos pueden ayudar a reducir las posibilidades de introducción de la peste porcina africana en un país.
  • Actualmente no existe una vacuna eficaz contra el virus.

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