Agronews Castilla y León

Absolutamente inexplicable. Así califica UGT las últimas recomendaciones e indicaciones publicadas por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, órgano de debate, resolución y control de medidas para la lucha contra la pandemia, que dejaban fuera del Grupo 6, al colectivo de trabajadoras y trabajadores del comercio de la alimentación.

La actualización tercera del protocolo, fechada a 9 de febrero, recogía en su punto numero tres, los grupos de población a vacunar. Además de la inclusión en el Grupo 3 de otro personal sanitario y socio sanitario, como por ejemplo: personal de oficinas de farmacia, logopedas o personal de psicología clínica  (lo que desdoblaba en dos subgrupos al personal sanitario dependiendo del grado de exposición, esto es, si están o no en primera línea de exposición según su actividad), se procedía a la definición de un nuevo Grupo, el Grupo 6 “Colectivos en activo con una función esencial para la sociedad”.

En este Grupo 6 se encuadran, por ejemplo, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, Emergencias y Fuerzas Armadas (como primer subgrupo; Grupo 6A), así como otros grupos de población con esa consideración de “esencial”. Después de estos, como Grupos 6B y 6C: Docentes y personal de educación infantil y educación especial, docentes y personal de educación primaria y secundaria.

Lo sorprendente en esta clasificación, para el citado sindicato, es que no quedan encuadrados en ese Grupo 6  las plantillas del comercio de la alimentación cuando, y según los criterios de necesidad, equidad y reciprocidad, establecidos por el propio Consejo para fijar  las prioridades en el Plan de Vacunación frente al Covid-19, cumplen todos y cada uno de esos principios.

No es de recibo, afirman, que, por su labor y papel “esencial” en la sociedad, estos trabajadores y trabajadoras sean parte de la vertebración básica en materia de servicios, de manera que cuando el resto del país se paraliza y encierra en sus casas, ellos deben de desplegar el 200 por cien de su presencia y potencial, con la consecuente elevadísima exposición al contagio y a la propagación de la pandemia.  No obstante, cuando se trata de considerar a grupos de población como “esenciales” en el marco de la Estrategia de la Vacunación frente al COVID-19 el olvido es la respuesta. Y ese es el doble rasero que denunciamos.

Existen colectivos  que, como se ha vivido desde el inicio de la pandemia afirman desde UGT, cuando los ratios de incidencia acumulada u otros factores de referencia indican una situación de emergencia elevada u extrema, son confinados o pueden desempeñar su actividad mediante fórmulas de teletrabajo, algo inasumible en el comercio de la alimentación por razones obvias.