
Unión de Campesinos de Segovia-UCCL ha lanzado un mensaje contundente que refleja una tensión creciente en el sector porcino segoviano: rechaza frontalmente el precio del cochinillo pactado en la última reunión de la lonja y pide a los productores que no vendan a esa referencia. El comunicado es más que una simple queja; pone sobre la mesa acusaciones de falta de transparencia, decisiones alejadas del mercado real y un malestar profundo por el trato recibido por varios ganaderos que intentaban asistir a la sesión.
Un conflicto que estalla: tensión en la Lonja de Segovia
El comunicado de UCCL arranca con un tono rotundo: la organización agraria rechaza el precio pactado en la reunión de la lonja “de ayer”, especialmente en lo referente al cochinillo, un producto clave para la economía ganadera de Segovia y para la campaña navideña. Pero el desacuerdo económico no fue el único detonante. Según asegura la nota de prensa, varios ganaderos —tanto de UCCL como independientes— fueron expulsados literalmente de la sala cuando intentaban asistir como oyentes, algo que consideran una práctica habitual y legítima en este tipo de reuniones.
La organización describe el episodio como intolerable, recordando que la presencia de productores como oyentes es frecuente y aporta transparencia. La expulsión, por tanto, alimenta la sensación de opacidad y alimenta la desconfianza sobre cómo se están fijando los precios de referencia en un momento especialmente sensible para el sector.
Un precio que no refleja el mercado, según UCCL
El núcleo del conflicto radica en la convicción de UCCL de que el precio fijado para el cochinillo no responde en absoluto a la realidad actual del mercado.
La nota de prensa sostiene que:
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La demanda supera con creces la oferta.
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Esta situación continuará previsiblemente hasta después de la Navidad.
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En un escenario así, lo esperable sería no solo restituir los cuatro euros bajados injustamente la semana anterior, sino aprobar una subida acorde con la presión compradora real.
De acuerdo con esta argumentación, el precio pactado en la lonja no solo no refleja el equilibrio entre oferta y demanda, sino que se situaría claramente por debajo del valor real del producto.
La acusación más grave: intereses particulares dentro de la lonja
Uno de los fragmentos más duros del comunicado acusa directamente a ciertos miembros de la mesa de la lonja de actuar movidos por intereses ajenos a su función, afirmando que “pretenden hacer su agosto en diciembre”.
Esta frase, cargada de significado, implica:
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Que habría agentes influyendo en el precio a la baja de forma deliberada.
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Que no se estaría cumpliendo el deber de objetividad e independencia propio de estas estructuras de referencia.
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Que el mercado estaría siendo distorsionado, perjudicando a los ganaderos en un momento de máxima demanda.
La lonja, cuya misión es precisamente ofrecer transparencia y servir de referencia neutral, queda señalada como un espacio que, según UCCL, podría estar sujeto a presiones o decisiones orientadas a beneficiar a ciertos sectores compradores.
Una llamada firme a los productores: no vender al precio de lonja
La nota de prensa culmina con una recomendación categórica: no vender el cochinillo al precio pactado ayer.
Esta decisión se justifica porque:
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El precio actual no representa la realidad del mercado.
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Los productores podrían estar perdiendo valor en un momento de máxima oportunidad comercial.
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Defender un precio más alto no solo sería legítimo, sino necesario para garantizar la sostenibilidad económica de las explotaciones.
UCCL pide a los ganaderos que negocien precios muy por encima del acordado en lonja y que no permitan que una referencia, que consideran errónea, marque las ventas de un producto estratégico.
Implicaciones para el sector y para la campaña navideña
La gravedad del comunicado radica en que llega en un momento de alta sensibilidad comercial. El cochinillo es un producto clave en diciembre, con una demanda que crece de manera muy pronunciada. Si los precios de referencia no acompañan esta realidad:
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Se genera inseguridad en los productores.
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Pueden aparecer tensiones entre ganaderos, compradores y lonja.
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Existe riesgo de descoordinación en el mercado justo antes de una de las campañas más importantes del año.
Además, la expulsión de los ganaderos de la reunión abre un debate sobre la transparencia de las lonjas agropecuarias, un elemento fundamental para la confianza entre los distintos eslabones de la cadena alimentaria.
Conclusión: un conflicto que exige respuestas claras
El comunicado de UCCL Segovia no deja espacio para la duda: existe un profundo desacuerdo con el precio del cochinillo fijado por la lonja, acompañado de una denuncia pública por la falta de transparencia en la reunión. La organización insta a los productores a que no vendan bajo esa referencia y a que defiendan precios acordes con la realidad del mercado, marcada por una demanda muy superior a la oferta.
La nota de prensa asegura que lo ocurrido no se ajusta al funcionamiento esperado de una lonja, cuya misión es reflejar objetivamente el mercado y no actuar en base a otros intereses. Por ello, UCCL exige rectificación, transparencia y un precio que reconozca el verdadero valor del cochinillo en plena campaña navideña.











