
El futuro del ovino de leche en Castilla y León pende de un hilo. La Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL), junto a la Unión de Uniones, ha vuelto a alzar la voz contra la situación que atraviesan los ganaderos, denunciando que nada ha cambiado desde las movilizaciones de hace unos meses y que la industria sigue imponiendo precios y contratos de manera unilateral, mientras la Administración permanece inmóvil.
“Estamos condenando a los ganaderos a producir a pérdidas, incumpliendo la Ley de la Cadena Alimentaria y poniendo en peligro la supervivencia del ovino de leche, un sector esencial para nuestros pueblos y nuestra biodiversidad”, han declarado desde UCCL en un comunicado bajo el lema “Salvemos el ovino”.
El origen del conflicto está en los precios percibidos por los ganaderos, que se han situado de media en 1,32 €/litro, frente a unos costes de producción de entre 1,40 y 1,50 €/litro. Esta diferencia obliga a los productores a trabajar en pérdidas, lo que vulnera de manera directa lo establecido en la Ley de la Cadena Alimentaria, que prohíbe expresamente la firma de contratos por debajo de los costes.
La situación se ha agravado por la reducción continua de los extractos queseros impuestos en los contratos: de los 20 puntos de referencia en 2023 se pasó a 19 en 2024, y la industria pretendía rebajarlos aún más a 17 en 2025, sin ningún tipo de negociación con los ganaderos.
“Se trata de un abuso en toda regla, que exprime hasta el límite a los productores y les niega cualquier margen de rentabilidad”, denuncia UCCL.
En los últimos meses, UCCL protagonizó cuatro concentraciones en Valladolid, frente a Mercadona, la quesería Entrepinares, la Feria y la Consejería de Agricultura, para exigir una respuesta inmediata.
Además, la organización presentó denuncias ante el Defensor de la Cadena Alimentaria, reclamando que se investiguen los contratos firmados por debajo de costes y se obligue a las industrias a cumplir la ley.
A nivel estatal, la Unión de Uniones advirtió que entre diciembre de 2023 y diciembre de 2024 el precio medio de la leche de oveja cayó más de un 12 %, lo que ha provocado un cierre acelerado de explotaciones. Según sus datos, el futuro del sector se reduce a menos de 2.000 ganaderos de ovino de leche y 3.000 de caprino en toda España, una cifra dramáticamente baja que pone en riesgo la viabilidad de la producción.
El problema no es solo económico, sino también estructural. La edad media de los ganaderos de ovino en Castilla y León es de 57 años, lo que anticipa la jubilación de la mitad del sector en menos de una década.
Sin precios justos ni condiciones estables, el relevo generacional es prácticamente inexistente, y las nuevas generaciones rechazan incorporarse a un sector donde la rentabilidad es nula y el esfuerzo diario no se ve recompensado.
“La desaparición del ovino de leche no es solo un problema económico: es también social y ambiental. Este modelo productivo sostiene al medio rural, fija población en los pueblos y mantiene ecosistemas ligados al pastoreo que desaparecerían sin él”, recuerdan desde UCCL.
Lo que más indigna a los ganaderos es la inacción de la Administración autonómica y estatal, que, pese a tener competencias para actuar, mira hacia otro lado.
“Estamos cansados de ver cómo se firman contratos ilegales y nadie hace nada. La Consejería de Agricultura y Ganadería tiene la obligación de intervenir, pero prefiere permanecer de brazos cruzados mientras el sector se desangra”, critica la organización.
Según UCCL, esta pasividad no solo alimenta el abuso de la industria, sino que también acelera el abandono de explotaciones y deja un vacío social y económico en las zonas rurales de Castilla y León.
Exigencias de UCCL
Ante este panorama, la organización agraria lanza una serie de exigencias claras y urgentes:
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Contratos de larga duración, que aporten estabilidad a las explotaciones y eviten la presión abusiva de los contratos trimestrales.
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Precios negociados por los ganaderos, no impuestos unilateralmente por la industria, y siempre por encima de los costes de producción.
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Un plan de cese anticipado digno, que permita a los ganaderos que no puedan continuar abandonar la actividad con justicia y no “con las manos vacías”.
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La ampliación del límite de los módulos fiscales hasta 350.000 € más IVA, una medida inmediata para aliviar la asfixia económica de las explotaciones.
“Estas medidas son de mínimos. Si no se aplican, el ovino de leche desaparecerá en Castilla y León, y con él todo un modelo de producción que sostiene a miles de familias y a nuestros pueblos”, advierte UCCL.
La organización ha dejado claro que las movilizaciones no se detendrán hasta que se logren cambios reales. “No vamos a permitir que se siga pisoteando a los ganaderos mientras otros se enriquecen a costa de su ruina. Seguiremos en la calle, de forma indefinida, hasta conseguir contratos justos y precios que cubran los costes de producción”, afirma el comunicado.
La consigna “Salvemos el ovino” busca convertirse en un grito de resistencia frente a lo que consideran una ofensiva que amenaza con acabar con décadas de tradición ganadera en Castilla y León.
Lo más preocupante es que el declive del ovino de leche no está generando una reacción proporcional en las instituciones ni en la sociedad. El cierre de granjas se produce de manera silenciosa, sin grandes titulares, pero con un impacto devastador en la economía rural.
Cada explotación que desaparece supone menos empleo, menos actividad económica y menos vida en los pueblos. La pérdida del ovino, además, implicaría una disminución de la producción quesera, un sector emblemático para Castilla y León con productos tan reconocidos como el queso castellano o el zamorano.
La situación actual del ovino de leche es insostenible. Con precios por debajo de costes, contratos impuestos y un sector envejecido sin relevo, el riesgo de desaparición es real y cercano.
Desde UCCL advierten que no se trata solo de salvar a los ganaderos actuales, sino de defender un modelo productivo, un modo de vida y una parte esencial de la identidad rural de Castilla y León.
“Se está jugando el futuro de nuestros pueblos. Si desaparece el ovino, desaparece mucho más que un sector económico: desaparece un pilar del medio rural”, concluye la organización.









