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A raíz de la polémica entrevista en “The Guardian” al Ministro de Consumo, Alberto Garzón, sobre la ganadería española, la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón, UAGA-COAG, advierte de la confusión que se está generando y del mensaje erróneo que se está trasladando a la ciudadanía.

UAGA señala que el manejo de los animales criados para consumo se puede realizar de forma extensiva (sin necesidad de estabulación) o de forma intensiva (dentro de una granja). En el segundo caso, se encuentra la producción de cerdo, ternera, pollo y conejo.

En esa entrevista, el ministro Garzón solo nombraba a extensivo y macrogranjas como si no existiera la ganadería intensiva, que nada tiene que ver con lo que se puede entender por macrogranja. Lo cierto es que en España no existe una normativa que defina el término macrogranja, a partir de ahí sí que existe una estricta normativa que regula el número de cabezas (UGM- Unidad de Ganado Mayor) que puede soportar un núcleo ganadero.

  • 1 vaca nodriza = 1 UGM
  • 1 ternero (de 6 a 24 meses) = 0,6 UGM
  • 1 cerdo de cebo = 0,12 UGM
  • 1 cerda con lechones = 0,25 UGM
  • 1 pollo broiler = 0,004 UGM

En el caso del porcino se trata de un sector fuertemente regulado donde está fijado el número máximo de cabezas. En la Comunidad Autónoma de Aragón el tope permitido son 864UGMs, lo que supone un máximo de 7.200 cerdos y 3.500 madres por granja.

No ocurre lo mismo en el sector vacuno, donde no está fijado el número máximo de UGM y por ese motivo, en los últimos años, se escucha hablar de proyectos con unas cifras descomunales (por ejemplo la granja de Noviercas en Soria).

UAGA siempre ha defendido el modelo social de agricultura, de ahí que la ganadería intensiva ejercida por una persona o una familia que reside en un pueblo, que vive directamente de esa actividad (porcino, vacuno, avicultura o cunicultura), sea un modelo sostenible medioambientalmente, que fija población y crea tejido económico en el medio rural.

La puesta en marcha de una granja de porcino o de un cebadero de terneros supone una oportunidad laboral para muchos jóvenes que quieren quedarse a vivir en su pueblo pero que no disponen de suficiente superficie agrícola para susbsitir como productor de cereal o como fruticultor, o porque son zonas de secano donde no hay muchas opciones de cultivo. La ganadería es una oportunidad de futuro para muchas familias que no hubieran podido continuar viviendo únicamente de la agricultura.

En Europa se aplican los máximos estándares de calidad alimentaria, bienestar animal y trazabilidad. Por tanto, UAGA destaca que la ganadería intensiva cumple una normativa medioambiental estricta y es un modelo sostenible y eficiente. En ese sentido, la gestión de purines debe ser escrupulosa, como marca la Ley, que persigue y penaliza a quien la incumple.

En cuanto a la lucha contra el cambio climático en el sector agrario, ésta pasa por una simbiosis de ganadería y agricultura, tanto extensiva como intensiva, ya que permite aprovechar los recursos mutuos, los excedentes, hacer rotación de cultivos, y fertilizar sin recurrir a los abonos minerales.

Y por último, en lo que respecta a la calidad de la carne que se produce en las explotaciones intensivas de porcino y vacuno que hay en España, UAGA destaca que debido a los altos parámetros sanitarios que cumplen a raja tabla los profesionales del sector, toda la carne es igual de saludable con independencia del número de cabezas que haya en la explotación.

Para despejar cualquier duda sobre el funcionamiento de las granjas de porcino, vacuno, avícola y cunícola, las ganaderas y ganaderos de UAGA abren las puertas de sus explotaciones a los medios interesados en conocer en primera persona el día a día de su actividad profesional.

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