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La Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón, UAGA-COAG, manifiesta que el procedimiento seguido por el Servicio Provincial de Agricultura en Teruel durante la campaña de saneamiento animal deja indefensos a los ganaderos de vacuno del Maestrazgo que han tenido algún resultado positivo o dudoso de tuberculosis en su explotación.

Para realizar el servicio de saneamiento a explotaciones ganaderas, la administración autonómica contrata a una empresa. Según las pruebas realizadas por uno de los equipos que se encarga de la campaña de saneamiento en el Maestrazgo, en la misma semana aparecieron varios casos de vacas dudosas y positivas a tuberculosis. Tras la aparición de estas vacas, en vez de realizarles la prueba comparada que certificara el diagnóstico clínico inicial, se les instó a los ganaderos al sacrificio inmediato de estas reses basándose en una encuesta de riesgo.

UAGA destaca que es un hecho relativamente frecuente en el saneamiento la aparición de casos dudosos o positivos, de ahí que lo normal sea realizar una prueba comparada que certifique si el animal realmente está infectado, ya que suele dar reacciones cruzadas con otro tipo de tuberculosis (aviar) que no influye en la salud animal. La prevalencia de tuberculosis en ganado vacuno en Aragón es muy baja, menos del 1 %, por lo que se detectan muy pocos casos de positividad reales.

En cuanto a la encuesta de riesgo, la organización agraria considera que se trata de una medida totalmente subjetiva y que no afina bien ese riesgo real.

Ante esta situación, los responsables del sector vacuno de carne de UAGA y varios ganaderos de vacuno del Maestrazgo (Teruel) se reunieron el pasado 13 de junio, con el Jefe de Servicio de Sanidad Animal del Gobierno de Aragón, José Manuel Corzán, y el Jefe de Unidad de Recursos Ganaderos del Servicio Provincial de Teruel, Emilio Bobed, para hablar de este problema en el saneamiento.

Desde UAGA le trasladaron a la administración el desacuerdo con el modo de proceder en estas explotaciones, que sufren agravio comparativo respecto a otras explotaciones de Aragón en las que se les realiza la prueba comparada. Los ganaderos también manifestaron que existen medidas más proporcionadas (que permite la normativa vigente) que el sacrificio de un animal sin tener el diagnóstico definitivo de una enfermedad.

En este sentido, UAGA manifiesta que el sacrificio sin confirmación definitiva del diagnóstico clínico inicial provoca graves perjuicios económicos en la explotación afectada, ya que el valor de esas vacas sacrificadas, que suelen ser jóvenes, se ve reducido drásticamente. Pero además, la explotación ganadera tiene que pasar por un nuevo saneamiento de todo el rebaño a los 60 días, lo que conlleva unos importantes gastos que no son compensados de ninguna forma.

Como solución a este problema, UAGA, a través de COAG, solicitará al Ministerio de Agricultura por un lado, la modificación de la encuesta de riesgo, de forma que afine más en la baremación del riesgo real en estas situaciones; y por otro, medidas que eviten el lucro económico con el sacrificio de estos animales, ya el ganadero debe percibir realmente su valor.

Además, la organización agraria reclamará al Gobierno de Aragón una línea de subvención adicional para los ganaderos que se encuentren en esta situación,  de forma que puedan compensar realmente las pérdidas que les supone este sacrificio y que incluya la reposición del animal sacrificado. Así mismo, la organización agraria solicitará que la administración revise el modo de proceder de los equipos de saneamiento ya que el diagnóstico clínico se realiza, además de la medida del pliegue cutáneo, en función de unos signos como fiebre, dolor en el punto de inoculación de tuberculina, disminución producción lechera, inflamación de ganglios, presencia de escaras, etc, y que, hay veces, que los equipos no realizan correctamente la observación de los mismos, aunque sí que los reflejan en el acta.

Por último, UAGA destaca que la erradicación completa de la tuberculosis es algo que persiguen tanto los ganaderos como la administración, y son los propios ganaderos, los primeros que no quieren tener un animal enfermo en su explotación.

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