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  • El convenio de colaboración del MAGRAMA con la asociación naturalista GREFA permitirá la colocación de estos dispositivos con lechuzas comunes y cernícalos vulgares.

El control biológico del topillo es una práctica cada vez más extendida. Al proyecto llevado a cabo por la asociación naturalista GREFA y Tragsatec -dependiente del MAGRAMA- se han sumado tres nuevos municipios de Burgos, Salamanca y Zamora donde se colocarán cientos de cajas nido en las que se criarán cernícalos vulgares y lechuzas comunes, depredadores naturales de los roedores.

 

 

Objetivo: sustituir a la bromadiolona

La iniciativa que ya se lleva a cabo en 18 municipios se instalará en Villafruela, Macotera y Morales de Toro en un seguimiento que está llevando a cabo el ITACYL junto a diversos colaboradores que estudia la disminución de topillos en los campos y, por tanto, la eliminación de forma natural y sin el uso de rodenticidas químicos: “es una alternativa a la bromadiolona aplicación prohibida en los medios agrícolas que afecta a muchas especies silvestres de gran importancia ecológica o cinegética”, indica Fernando Garcés, secretario general de GREFA.

 
 

En las próximas semanas se realizarán reuniones informativas en las que se evaluará qué población de aves depredadoras es necesaria en función de la densidad y la cantidad de topillos existentes en los pueblos.

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