
El Gobierno de la Región de Murcia considera el recorte del Trasvase Tajo-Segura como el mayor ataque al campo español en décadas, en un contexto especialmente delicado para la agricultura, el empleo y la cohesión social del Levante. Así lo defendió la consejera de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca, Sara Rubira, durante su comparecencia en la Asamblea Regional, en la que denunció una política hídrica “sectaria, arbitraria y carente de rigor técnico”.
Según explicó, la reciente decisión del Gobierno de España de incrementar los caudales ecológicos del río Tajo a su paso por Aranjuez provocará un recorte de 70 hectómetros cúbicos de agua en 2025, una medida que tendrá consecuencias directas sobre el tejido productivo agrario del sureste español.
Un recorte de agua con impacto económico y social inmediato
La consejera advirtió que el aumento del caudal ecológico en apenas dos centímetros supone en la práctica un recorte del 50 % del Trasvase Tajo-Segura, con efectos devastadores. La nota de prensa asegura que esta reducción se traducirá en:
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870 millones de euros menos en producción agraria
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Más de 21.500 empleos destruidos
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Una caída aproximada del 30 % de la producción agrícola regional
Rubira subrayó que “un recorte de agua es siempre un recorte de empleo, de exportaciones, de inversiones y de cohesión social”. Además, alertó de que la falta de recursos hídricos incrementará la presión sobre los acuíferos, encarecerá el coste del agua para los agricultores y comprometerá la viabilidad de miles de explotaciones.
Riesgo de ruina para el Levante español
La nota de prensa dice que la situación se agrava si se suman otros factores ya existentes, como el déficit hídrico estructural, las restricciones al uso de aguas subterráneas y la futura aprobación de nuevas reglas de explotación del Tajo, actualmente en preparación por el Ejecutivo central.
Según la consejera, este escenario “condena a la Región de Murcia y al conjunto del Levante a la ruina económica y social”, al poner en riesgo uno de los principales motores productivos y exportadores del país.
Rubira insistió en que el problema no es la escasez de agua en España, sino su reparto y gobernanza. En sus palabras, “no existe un problema de falta de agua, sino un problema de equilibrio territorial, seguridad hídrica y mala gestión del recurso”.
Críticas al acuerdo con Marruecos
Uno de los puntos más duros de la intervención fue la crítica al acuerdo entre el presidente del Gobierno central, Pedro Sánchez, y el Reino de Marruecos. La nota de prensa asegura que este pacto contempla financiación española para infraestructuras hídricas, como trasvases y desaladoras, en el país vecino.
Rubira denunció que “lo que se le quita a los agricultores murcianos se le entrega al Gobierno de Marruecos”, favoreciendo que se incremente allí la producción agrícola y, con ello, la competencia directa para los productores españoles en los mercados internacionales.
Cuarto ciclo de planificación hidrológica: la alternativa del Gobierno regional
Frente a este escenario, la consejera presentó la propuesta del Ejecutivo autonómico presidido por Fernando López Miras para el cuarto ciclo de planificación hidrológica. El objetivo, según la nota de prensa, es avanzar hacia una verdadera política hídrica de Estado, basada en criterios técnicos, reglas estables y previsibles y alejada del enfrentamiento ideológico.
Esta propuesta plantea:
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Revisar la metodología de cálculo de los caudales ecológicos
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Corregir la arbitrariedad detectada en las decisiones actuales
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Garantizar seguridad jurídica y certidumbre económica para agricultores e industrias asociadas
Rubira defendió que las decisiones en materia de agua deben ir acompañadas de una evaluación socioeconómica completa, algo que, según denunció, no se está realizando en la actualidad.
Impacto en empleo, industria y cohesión territorial
La nota de prensa asegura que el Gobierno regional considera “inaceptable” que se aprueben recortes de agua sin analizar su impacto real en el empleo, la industria agroalimentaria, las exportaciones y la cohesión territorial. Para Murcia, el Trasvase Tajo-Segura no es solo una infraestructura hidráulica, sino un pilar estructural de su modelo económico y social.
La agricultura de regadío del sureste sostiene decenas de miles de puestos de trabajo directos e indirectos, además de una potente industria auxiliar y logística orientada a la exportación, especialmente hacia los mercados europeos.
Cambio climático, desertización y gestión coordinada
Rubira enmarcó el debate hídrico en un contexto más amplio, marcado por el avance de la desertización en el sureste español y el aumento de episodios de lluvias torrenciales, especialmente en la cuenca mediterránea. Según la consejera, estas circunstancias hacen imprescindible un cambio profundo en la política hídrica.
La nota de prensa recoge que la gestión del ciclo integral del agua debe estar:
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Coordinada entre todas las regiones
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Respaldada por inversiones permanentes
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Guiada por el principio de solidaridad interterritorial
“Las reglas del pasado ya no funcionan”, afirmó Rubira, reclamando una visión de largo plazo que garantice la sostenibilidad ambiental sin sacrificar el desarrollo económico.
Un horizonte pesimista mientras no cambie la política actual
En el tramo final de su intervención, la consejera fue tajante. La nota de prensa asegura que Rubira vaticinó que mientras Pedro Sánchez continúe al frente del Gobierno de España, los recortes al Trasvase serán cada vez mayores y las alternativas prometidas nunca llegarán.
Para el Ejecutivo murciano, el debate sobre el agua es una cuestión estratégica que afecta al futuro del territorio, a su población y a su capacidad de seguir siendo uno de los principales referentes agrícolas de Europa.











