Eduardo Mongil - Agronews CyL
  • Cárnicas Poniente se ha convertido con el paso de las décadas en una de las referencias del sector agroalimentario de Castilla y León.

No hace falta recordar que la pandemia y la consiguiente crisis económica derivada de la misma ha afectado a multitud de negocios de manera importante. Muchos han tenido que actualizarse, otros que reorientarse, pero algunos, como Cárnicas Poniente, han sabido adaptarse a las nuevas circunstancias.

Esta compañía multidisciplinar del mundo de la carne surgió como un cebadero familiar de la familia Jambrina, y se ha convertido en un referente del sector, tanto en Valladolid como en el resto de España. Actualmente cuentan con cinco tiendas físicas en la capital de Castilla y León, además de un restaurante, pero es en el despiece y su posterior venta a mayoristas donde tienen su punto fuerte. En total, en Cárnicas Poniente trabajan 120 personas en todas sus áreas.

Según comenta Ángel Jambrina, cabeza visible de la compañía, tienen la suerte de haber aumentado ventas durante esta difícil situación. “Para qué me voy a quejar. Voy a ser sincero, estamos contentos. Con el restaurante nos está costando algo más, obviamente, pero en el conjunto del negocio nos va muy bien”, señala.

A pesar de su claro carácter de empresa vallisoletana, la zona del Mediterráneo, desde Barcelona a Málaga, es su mayor punto de facturación como mayoristas, que está muy vinculada a los locales hosteleros que viven del turismo. Cárnicas Poniente también exporta una pequeña cantidad de sus productos a compradores internacionales de Francia y Portugal.

Esos productos se elaboran gracias al cebadero propio que tiene la empresa en la localidad de Rueda, y en la que cuentan con 7.000 cabezas de ganado de vacuno anuales.

En la actualidad, la ciudadanía ha aumentado la conciencia social acerca del tratamiento de los animales dentro de la industria agroalimentaria, y es algo que según Ángel Jambrina tienen muy presente en su cebadero. “Tenemos certificados de bienestar animal como el que otorga Welfare Quality, y también estamos dentro de un plan de la huella de carbono. Lo normal en esta industria no es el maltrato, ni mucho menos. Además, nos interesa que el animal esté cómodo, porque de esa forma más kilos pone también. En general, el que está implicado y le gusta este oficio lo suele hacer muy bien, y no solo nosotros, sino muchos otros profesionales”, asegura.

El propietario de Cárnicas Poniente afirma también que no ve que el auge de la comida vegana pueda ser una gran amenaza para su sector: “Yo personalmente estoy muy concienciado con la comida sana. Consumo mucha verdura, pero también carne, eso sí, con moderación. Soy de los opina que hay que comer un poco de todo”.

Así mismo, Cárnicas Poniente forma parte de Vitartis, la Asociación de la Industria Agroalimentaria de Castilla y León, una organización que Ángel Jambrina valora de manera muy positiva: “Está muy bien gestionado todo por personas como Bea, dan una confianza enorme, estamos muy a gusto y creo que tienen futuro. En Castilla y León somos muy agrícolas y es una organización muy necesaria”, subraya el empresario.

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